Casilda Echevarría
Casilda Echevarría

El país del no se puede

Plena campaña electoral, tema central, el empleo en caída libre, ¿se puede o no se puede crear, desde el estado, las condiciones para que se generen puestos de trabajo en el sector privado?

Sí, siempre y cuando se invierta la tendencia creciente de gasto en el estado y readecuando el sistema impositivo, simplificándolo y bajando la presión impositiva sobre el sector productivo.

Sin embargo, cuando algunos periodistas reciben un candidato que afirma que se puede mejorar y reducir el gasto público y por ende alivianar la presión que sobre los ciudadanos ejerce el sistema impositivo, se empeñan en demostrar que el gasto es inelástico, que no puede reducirse y generan en la opinión pública una sensación de “ya no hay nada que hacer”; sólo esperemos el desbarranque final con el desempleo creciendo, la inversión en caída, en un país cerrado al mundo, emperrado en aferrarse a dictaduras crueles.

Pero ¿qué nos pasa como país? El presupuesto de la educación ha crecido significativamente al igual que el gasto en seguridad y ninguna de las dos áreas ha mejorado, pues entonces habrá que modificar los criterios.

Recursos casi sin límite han sido administrados por el Mides y no se ha logrado que quienes han recibido subsidios salgan de la pobreza, la estructural, la que implica no sólo el subsidio, que por cierto se obtiene sin contraprestación alguna, sino que no han mejorado el nivel cultural ni se ha erradicado la droga ni se ha conseguido que se mantengan los menores en el ámbito educativo, pues entonces algo hará que cambiar.

Si las empresas públicas no se dedicaran a obras faraónicas, a negocios mal administrados fuera del objeto para el cual fueron creadas o a ser recaudadoras del Gobierno Central, los recursos podrían ser destinados a bajar las tarifas.

Algunos periodistas buscan lucirse intentando dejar en blanco a los candidatos con preguntas sin trascendencia en lugar de ahondar en cómo hacer más liviano el peso del estado. Sería más útil para quien tiene interés en emitir su voto con responsabilidad, que se cuestionara a los candidatos en cuanto a cómo gastarían menos y mejor el dinero de los contribuyentes al asumir las responsabilidades de gobernar.

Sería interesante ver si los precandidatos a la presidencia de la República conocen la actual estructura del estado y así tener la posibilidad de proponer cambios. El estado ha crecido no sólo en cantidad de funcionarios sino en innumerables comisiones de todo tipo con variopintos objetivos, que claro, aun cuando los integrantes de las mismas sean honorarios, se rodean de personal de secretaría, choferes, automóviles, gastos en comunicaciones, viajes y vaya uno a saber en qué otros.

Bueno sería un análisis respecto de las sociedades anónimas creadas con aportes del estado pero sin los controles de éste, con sueldos de jerarcas desproporcionados respecto de los habituales del mercado y sin comprobación de capacidades adecuadas para el cargo y ello sin mencionar lo que nunca funcionó y en lo que se ha tenido el descaro de seguir cobrando sueldos astronómicos.

Es labor del periodismo serio colaborar con la ciudadanía en detectar cuál de todas las propuestas, que por suerte son muchas en estas elecciones, se condice mejor con proponer un estado amigable para atraer nuevas inversiones y hacer crecer el empleo.

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