Casilda Echevarría
Casilda Echevarría

Negociación Colectiva sí o no

Es bueno que empleadores y empleados negocien las condiciones de trabajo? Sí.

¿Es bueno que los empleados se constituyan en organizaciones sindicales a efectos de tener una representación única? Sí, siempre y cuando se respeten las reglas básicas de acatamiento de la voluntad de las mayorías y que los representantes hayan sido elegidos por el voto secreto de los asociados. ¿Es bueno resolver la negociación colectiva por rama de actividad? Generalmente no ya que no se toma en cuenta las condiciones y características de las empresas de menor porte que se ven afectadas por imposiciones por demás gravosas.

La legislación de los Consejos de Salarios establece que el objetivo general es el fomento de la comprensión mutua y de las buenas relaciones entre las autoridades y las organizaciones de empleadores y trabajadores. El espíritu contenido en las normas ha ido decayendo y las reuniones más se parecen a una lucha de clases que a grupos de personas que intentan un camino común de éxito para impulsar la mejora de los empleados y la posibilidad de creación de nuevos puestos de trabajo.

El funcionamiento de los Consejos de Salarios es anticuado y no colabora a las relaciones laborales sanas y prósperas y la discusión frecuentemente propende al espíritu de contrapartes, de fricción entre los sectores y no de concordia.

La normativa vigente admite formas más ágiles y modernas de relacionamiento, como la negociación por empresa pero no se quiere perder el gran poder que han adquirido los grupos negociadores convertidos en verdaderos grupos de presión y los Consejos de Salarios en trampolines hacia la fama y carreras políticas.

Que si hay que cambiar los procesos actuales de negociación colectiva, por supuesto que sí, en beneficio de los trabajadores y de aquellos que queriendo ingresar al mercado de trabajo no pueden hacerlo porque ven empresas fundirse y la inversión caer estrepitosamente.

¿Quién querría venir a invertir a un país en el cual el gobierno no puede controlar a los sindicatos, que dicta normas como la legitimación de la ocupación de los lugares de trabajo aun contra las recomendaciones de la OIT, organización a la cual se le oye cuando conviene y se le ignora cuando promueve la limitación de abusos ?

¿Por qué temer, como temen algunos, de hablar sobre la modernización de las relaciones laborales? La rigidez actual imposibilita, entre otras causas, que haya más puestos de trabajo y también impide que patronos y empleados acuerden formas modernas de trabajo como el trabajo en domicilio, horarios flexibles para madres o padres con niños a cargo que les permita trabajar en la oficina y compensar horas de un día a otro cuando por razones educativas o por una revisación médica hayan de salir del trabajo en horario laboral.

¿Cuál sería el daño que se ocasionaría al sector salud si se permitiera que los empleados trabajaran más de seis horas de corrido en un solo lugar sin cobrar horas extra en vez de trabajar 12 horas en distintos lugares, como muchos lo hacen actualmente?

Reflexionar sobre modernizar el mercado de trabajo es una obligación de estos tiempos, las normas actuales con raíces en otro contexto hoy han dejado de ser justas y prácticas.

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