Casilda Echevarría
Casilda Echevarría

El misterio del voto

¿Qué motiva a una persona a elegir a uno u otro candidato? Es un verdadero misterio.

En primer lugar en las luchas electorales los sentimientos propios de la miseria humana, la mezquindad, el egoísmo y la ambición tienden a imponerse sobre la generosidad que implicaría pensar en mejorar la situación del país y su gente. Los políticos son entrenados como verdaderos actores por sus asesores de imagen, por lo que, en ciertos casos, es difícil desentrañar sus verdaderas intenciones.

En su carrera hacia el poder los candidatos se rodean de un pequeño microclima que los envuelve y les dificulta el conocimiento de la realidad, ambiente proclive a vaivenes entre aciertos y yerros reflejados en las encuestas.

Algunos publicistas y asesores de imagen logran que los candidatos viren drásticamente su “oferta” a efectos de captar electorados que jamás hubieran seducido con la transparencia de su más sincero actuar y lo que podría ser reprobable para algunos, otros lo aceptan como hazaña de un buen jugador.

Frente al intrincado proceso de construcción de los candidatos, a los incautos votantes, ¿qué los anima a elegir una u otra opción? ¿La simpatía o rechazo personal, las propuestas en cuanto al papel del estado, la inserción internacional, las relaciones laborales, la seguridad social, la carga impositiva, castigos u oportunidades para los propios candidatos, la capacidad de percibir las necesidades del pueblo, los resultados económicos, sospechas de corrupción, la esperanza de un cambio?

En fin, podríamos seguir sumando aspectos relevantes que un votante podría tomar en cuenta a la hora de definir el futuro del país. La confianza, simpatía o rechazo parecen ser de mucha importancia en la decisión de la gente.

Nada despreciable es el efecto de la publicidad que incide fuertemente en la decisión de los votantes, en general sin contenido y simplemente apelando a la pasión y aun a falsedades.

Los resultados de las internas o PASO argentinas han dejado grandes incógnitas en cuanto a qué impulsó a los ciudadanos a apostar por un grupo encabezado por personajes de los gobiernos anteriores, manchados de acusaciones de corrupción, con varios procesos penales en curso, con confesiones varias y la aparente convicción generalizada de haber sido estafados por un gobierno corrupto durante doce años consecutivos.

Se podía esperar del presidente Macri un gobierno más enfocado hacia una economía más libre de impuestos y desregulada. El desastre con el cual tomó el gobierno, que nunca fue debidamente explicado, llevó a que las medidas tomadas de subas de tarifas, inversión necesaria en infraestructura, la vuelta al concierto internacional, el combate al narcotráfico, el respeto a la libertad de opinión y la jerarquización de la independencia del Poder Judicial, por nombrar algunos aspectos positivos de su gobierno, quedaron opacados por la afectación de la microeconomía. La esperada inversión que pudiera dar un impulso al empleo y al mejoramiento de los ingresos de los hogares no llegó y la confianza y esperanza llegaron a su fin. Triunfó la oposición en las internas, nada definitivo se ha decidido, el riesgo está latente.

Un largo camino a octubre y otro más largo a diciembre, hasta entonces la incertidumbre será grande.

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