Casilda Echevarría
Casilda Echevarría

Intolerante laicidad

La libertad tiene como una de sus manifestaciones más preciadas la libertad de culto, es decir que cada uno pueda profesar su fe en forma libre sin que se le imponga ninguna creencia y sin que se le impida expresar sus ideales.

La libertad tiene como una de sus manifestaciones más preciadas la libertad de culto, es decir que cada uno pueda profesar su fe en forma libre sin que se le imponga ninguna creencia y sin que se le impida expresar sus ideales.

La laicidad implica la independencia de toda confesión pero de ningún modo da derecho a ninguna autoridad a imponer una forma de pensar, una religión o lo que es aún peor a exigir la ausencia de creencias.
En Uruguay se ha perdido precisión en cuanto a qué debe entenderse por Estado laico; claro es que no debe impartir religión alguna en los centros de estudio o lugares públicos de trabajo. La laicidad garantiza la libertad de los pueblos que la practican y coadyuva a la interacción pacífica entre las personas, en un ámbito de respeto y tolerancia.

Con algunas posturas que se han manifestado últimamente se ha desdibujado este concepto tan caro a la sociedad uruguaya y comienzan a ponerse de manifiesto actitudes radicales que pretenden imponer una visión agnóstica que dista mucho de ser neutra; por el contrario, está tendiendo a imponer una suerte de persecución hacia lo religioso.

Más allá del atropello que ello significa, se va perdiendo con esa tendencia la sensibilidad hacia lo sobrenatural y hacia una sociedad con valores de consideración al prójimo y a sus creencias, sean cuales sean las que profese cada individuo.

Dos hechos recientes pueden citarse como ejemplo de intolerancia, en un caso la discusión que se originó con la solicitud para exponer una imagen religiosa de la Virgen María en la rambla de Montevideo. Casi no se puede creer que se haya autorizado la instalación de una imagen de una persona asiática de color celeste, sin ropas en la rambla, de grandes dimensiones y se presente oposición para instalar una imagen que tiene relación con los valores y creencias de gran parte de la población. El lugar elegido es aquel en el cual se realiza anualmente, por parte de la Iglesia Católica, el rezo de un rosario de bendiciones para las familias.

La imagen de la Virgen sería una más de las ya instaladas en la rambla con lo cual incorporarla solo contribuiría a la libertad de culto, de la que deberíamos estar orgullosos como sociedad.

La laicidad no puede ser entendida como la negación de lo religioso ni puede constituirse en una forma de presión hacia las personas para negar o esconder su fe. La relevancia y crítica del hecho protagonizado por los jefes castrenses por concurrir a una Misa católica y participar activamente de ella tanto con comentarios como con un regalo ofrecido al cardenal Daniel Sturla, no condicen con la tan mentada libertad de cultos que afirmamos existe en Uruguay.

Podría ser criticable si un jerarca del Estado concurriera a un oficio de una religión y se negara a concurrir a otro en caso de ser invitado, pero no por el solo hecho de concurrir.

La intolerancia que subyace de los hechos mencionados es peligrosa, además de violentar flagrantemente el artículo 5 de la Constitución de la República en tanto garantiza la libertad de cultos, las religiones deben convivir en paz y no generar divisiones que pueden degenerar en odios que, en otros países, provocan hechos de violencia extrema.


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