Casilda Echevarría
Casilda Echevarría

Fueros, complicidad para la impunidad

Los fueros de los legisladores, surgidos para la legítima protección de los mismos por su actividad y en particular para proteger la separación de poderes, se han ido extendiendo en las legislaciones, incluso en la nuestra, al punto de llegar a que los colegas legisladores podrían impedir la acción de la justicia por delitos comunes.

Los fueros de los legisladores, surgidos para la legítima protección de los mismos por su actividad y en particular para proteger la separación de poderes, se han ido extendiendo en las legislaciones, incluso en la nuestra, al punto de llegar a que los colegas legisladores podrían impedir la acción de la justicia por delitos comunes.

En el caso de Venezuela, la violación absoluta del principio de separación de poderes, que debe existir en una república, hace que el régimen sea una dictadura militar cruenta y sin ningún tipo de legitimación.

En Argentina, el episodio legislativo en el cual se votó en contra de la expulsión de Julio De Vido, ha sido lamentable, no solo por los argumentos esgrimidos en la sesión, sino porque con ello la impunidad ha ganado sobre la justicia.

Doce años de corrupción han vaciado las arcas del hermano país, el dinero que se han quedado los funcionarios inescrupulosos no solo ha sido el fruto del saqueo de la sociedad toda, a través de impuestos, gravámenes a la importación y medios espurios de conseguir recursos, sino que ha perjudicado directamente al pueblo más pobre, dejando por el camino importantes obras, servicios públicos vetustos que costaron decenas de vidas y una economía frenada por la falta de inversión. El desvío de fondos hacia los patrimonios personales de dichos funcionarios ha creado un casta de multimillonarios que no eran más que empleados, sin bienes propios de ningún tipo, al comienzo de la era kirchnerista.

Para que el engaño populista diera su fruto no faltó la demagogia de los planes de subsidio a más de seis millones de personas, el desplazamiento del poder hacia los sindicatos y el dirigismo del Poder Ejecutivo sobre el Poder Judicial.

El ejemplo argentino lamentablemente no ha sido aislado, sino más bien similar, en mayor o menor grado, a los gobiernos populistas de la región, que, con el cuento de repartir, han quitado a quienes producían para adjudicar a personas, partidos o quien sea, fuera del marco de la ley y en muchos casos para enriquecer a unos pocos en desmedro de muchos.

En ese marco de impunidad, probablemente creyendo que el kirchnerismo sería una dinastía más prolongada, un actor principal fue Julio De Vido, ex Ministro de Planificación, hoy diputado, parapetado tras los fueros de dicha condición, protegido por sus pares del Frente para la Victoria y otros grupos de izquierda y peronistas, a fin de evitar que se lograra la mayoría de dos tercios necesaria para resolver su expulsión y poner a tal representante de la corrupción a disposición de la justicia, quien ya está procesado en cinco causas e imputado en otras 26.

Según la legislación argentina un juez puede llevar a cabo todo el proceso judicial, incluso podrá llamar al legislador a prestar declaración indagatoria, dictar su procesamiento y hasta condenarlo sin haber sido desaforado. En este caso requerir la expulsión fue necesario por la falta de colaboración del Arq. De Vido, pero no se logró la mayoría parlamentaria necesaria, así la impunidad se antepuso a la justicia.

Por su parte los fueros solo debieran ser una garantía de los legisladores por sus actuaciones como tales, una garantía de la separación de poderes, pero en ningún caso, un obstáculo de la justicia en el curso de procesos por delitos comunes.

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