Casilda Echevarría
Casilda Echevarría

Un fracaso gravoso e innecesario

Quién paga las consecuencias del fracaso en las negociaciones del gobierno argentino con los holdouts? Lamentablemente no las paga quien con impericia, tozudez y arrogancia tomó las equivocadas decisiones, sino que será el pueblo argentino quien sufra los efectos gravosos de errores imperdonables y evitables. El default argentino impactará en la economía del país, que tendrá menos acceso a créditos internacionales y en el caso de obtenerlos su costo será proporcional al riesgo que se corre al prestarle a un incumplidor contumaz, a la vez que la inversión extranjera se verá desestimulada impactando en el empleo y la inflación, lo que seguramente hará que la inestabilidad social que se vive en la Argentina con secuestros, cortes de vías de tránsito e inseguridad en general se vea agravada.

Quién paga las consecuencias del fracaso en las negociaciones del gobierno argentino con los holdouts? Lamentablemente no las paga quien con impericia, tozudez y arrogancia tomó las equivocadas decisiones, sino que será el pueblo argentino quien sufra los efectos gravosos de errores imperdonables y evitables. El default argentino impactará en la economía del país, que tendrá menos acceso a créditos internacionales y en el caso de obtenerlos su costo será proporcional al riesgo que se corre al prestarle a un incumplidor contumaz, a la vez que la inversión extranjera se verá desestimulada impactando en el empleo y la inflación, lo que seguramente hará que la inestabilidad social que se vive en la Argentina con secuestros, cortes de vías de tránsito e inseguridad en general se vea agravada.

Si a los inversores de riesgo el gobierno argentino les llama buitres, la misma denominación le cabe a quien con impunidad especula en forma muy arriesgada en obtener, luego del default, una ulterior rebaja en la deuda, con total desprecio por un fallo judicial de la justicia elegida libremente por la Argentina. Con su accionar irresponsable el gobierno argentino intenta crear un enemigo exterior que le permita obtener adhesión política interna, de seguidores incautos, hecho harto repetido en la historia de las naciones.

Argentina, así como otros países sudamericanos, vive la expresión misma del populismo. El éxito de estos regímenes sólo se explica en el persistente trabajo de generaciones erosionando la educación, de modo que el pueblo destinatario de la demagogia y las asociadas acciones populistas, quede admirado y sin capacidad de análisis y crítica. Estos gobiernos se dan el lujo de fundir países con medidas de aparente sentido social que despiertan aclamaciones irracionales, sin pensar que los recursos provienen de la economía real, de la producción, del comercio, de la generación de riqueza y no del reparto. Cuando las elecciones se acercan, estas actitudes se multiplican, no sólo de los gobiernos de turno, sino también de candidatos inescrupulosos.

Los pomposos incumplimientos del gobierno argentino, teñidos de nacionalismo fanático no tendrán, lamentablemente, un efecto directo en quienes con total irresponsabilidad insisten en negar la realidad e intentan que de tanto repetir una mentira, el default se convierta en cumplimiento.

La realidad es lo que es, tan solo realidad, y no se cambia con voluntarismos sino con trabajo, esfuerzo, coherencia y responsabilidad. El país que emite deuda debe pagarla en las condiciones pactadas y si no le es posible, lo correcto es acordar con los acreedores nuevas condiciones responsablemente y no a impulsos infundados de los gobernantes, que acusan de su propio incumplimiento a inversores o jueces cuya jurisdicción se acordó en los contratos e incluso a gobiernos y ordenamientos jurídicos extranjeros, cuyas normas se aceptaron con anterioridad a la colocación de los bonos.

En este caso, lo cierto es que las Calificadoras de Riesgo han declarado el default selectivo y el Comité de Determinación para América de la International Swaps Derivatives Association (ISDA), entidad encargada de regular el mercado de los Credit Default Swaps (contratos para asegurar bonos ante un eventual incumplimiento de pago), definió que corresponde pagar estos seguros en el caso de la Argentina. El tiempo le dará o no razón, al Ministro Axel Kicillof cuando expresó el 31 de julio pasado que "Es una pavada atómica decir que hoy entramos en default".

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