Casilda Echevarría
Casilda Echevarría

El Estado ya tiene dueño

Los recursos del estado cada vez se asignan más a "piacere" de los gobernantes. A unos se los premia con subsidios sin exigirles nada a cambio, como si los recursos para dichas dádivas provinieran de aquellos que resuelven darlas.

Otros menos afortunados solo son elegidos como aportantes eternos al gran bolsón de impuestos y finalmente quienes no entran en ninguna de las categorías y son abandonados a su suerte.

Esta vez, mientras se discute la ley de privilegios para las personas trans, se anuncia la concreción de un acuerdo entre las autoridades municipales, las del Teatro Solís y quien no puede faltar en materia de privilegios, el Mides, por el cual el colectivo trans podrá asistir al Teatro Solís en forma gratuita y gozar de recorridos participativos y servicios del complejo, ¿por qué? Porque sí, porque el estado ya no actúa en favor del interés general o tratando a todas las personas como iguales ante la ley. No, dichas autoridades, actuando como si el Teatro fuera de su propiedad, resuelven que las personas trans tendrán la posibilidad, que no tendrán otros, de disfrutar de las instalaciones en forma gratuita.

Me pregunto si el estado uruguayo ya tiene dueño, pues a juzgar por cómo se administran sus recursos, repartiendo beneficios, más parece una administración privada que pública.

Por supuesto no todos lo que ocupan cargos actúan arbitrariamente, pero los que lo hacen actúan fuera de sus facultades o cometidos y en general impulsados por presiones de grupos minoritarios y de apoyo incondicional y público al gobierno.

A los señores contribuyentes, que mantienen con su aporte las instalaciones públicas no se les consulta si desean de alguna forma favorecer a este y no a otro colectivo. Tampoco se les pregunta por su orientación sexual o simpatía religiosa o de cualquier otra índole para que realicen su aporte tributario, en consecuencia se reparten graciosamente los recursos de estos ciudadanos por simpatías, no de ellos, sino de sus gobernantes.

¿Con qué derecho el estado toma la posición en favor de ciertas personas y en contra de otras? La discriminación, positiva o en contra, es inaceptable desde el estado; el favoritismo hacia la comunidad LGTB ha llegado a límites que exceden lo razonable y fomentan el odio y la exclusión hacia quienes tienen una posición distinta frente a la ideología de género.

Un ejemplo poco feliz se dio hace unos días cuando se declaró de interés turístico y departamental el Congreso por la Vida y la Familia y a instancias de activistas y diputados frentistas tal apoyo fue retirado, pues, a criterio de estos grupos de presión, el contenido del congreso era discriminatorio.

Discriminatorio por tener una mirada diferente y no apoyar la filosofía de género ni el mal llamado feminismo, teñido de desprecio hacia la femineidad y violento contra los hombres.

El estado no tiene por qué estar de acuerdo ni con una ni con otra postura, debe promover, en democracia, el respeto entre quienes piensan diferente. Desde el estado solo cabe el respeto hacia quienes piensan o sienten que su sexo o su género puede no coincidir con el corporal y hacia quienes piensan que el género debe coincidir con el sexo natural, pero no beneficiarlos por uno u otro de esos hechos.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)

º