Carlos Alberto Montaner
Carlos Alberto Montaner

Terremoto

Aécio Neves puede derrotar a Dilma Rousseff en el balotaje del 26 de octubre. Al menos dos encuestadoras (Instituto Veritá y el Instituto Paraná de Pesquisas) le dan prácticamente 10 puntos de ventaja.

Serán menos. Esa diferencia puede reducirse e incluso desaparecer, en la medida en que se intensifiquen los ataques del Partido de los Trabajadores, con Lula da Silva a la cabeza del pelotón de fusileros. Neves hoy goza la ventaja de cuatro días de gloria publicitaria positiva tras los sorprendentes resultados de la primera vuelta, así que tendrá que defenderse y atacar para poder prevalecer el día de las elecciones.

¿Por qué la popularidad de Rousseff ha caído en picada? Por una combinación de tres factores:

- La economía. El país entra en recesión. El aparato productivo no crece y las exportaciones disminuyen debido al enfriamiento de la economía China. Todo era un un espejismo. Brasil no estaba haciendo bien su trabajo. Eran los chinos. Bastaba que China redu

Aécio Neves puede derrotar a Dilma Rousseff en el balotaje del 26 de octubre. Al menos dos encuestadoras (Instituto Veritá y el Instituto Paraná de Pesquisas) le dan prácticamente 10 puntos de ventaja.

Serán menos. Esa diferencia puede reducirse e incluso desaparecer, en la medida en que se intensifiquen los ataques del Partido de los Trabajadores, con Lula da Silva a la cabeza del pelotón de fusileros. Neves hoy goza la ventaja de cuatro días de gloria publicitaria positiva tras los sorprendentes resultados de la primera vuelta, así que tendrá que defenderse y atacar para poder prevalecer el día de las elecciones.

¿Por qué la popularidad de Rousseff ha caído en picada? Por una combinación de tres factores:

- La economía. El país entra en recesión. El aparato productivo no crece y las exportaciones disminuyen debido al enfriamiento de la economía China. Todo era un un espejismo. Brasil no estaba haciendo bien su trabajo. Eran los chinos. Bastaba que China redujera uno o dos puntos su crecimiento para que se estancara el de Brasil. Con apenas 12.100 dólares de PIB per cápita anual, el país creaba menos riqueza por habitante que otras seis naciones latinoamericanas, incluidos los vecinos Argentina, Uruguay y Chile. Es verdad que, por su volumen, es la 8va. economía del mundo, pero, por su per cápita es la 105, y por su crecimiento la 137. La productividad brasileña es el 50% de la mexicana y el 18% de la norteamericana.

- La corrupción. La percepción general es que los gobiernos del PT han sido los más corruptos de la historia reciente de Brasil. Cuando comenzó Lula, según Transparencia Internacional, estaba en el lugar 69 del planeta. En la medición más reciente se deslizó al 72. El último escándalo involucra a la (ex) prestigiosa Petrobrás. La empresa es otra alcantarilla. Según revelaciones, Petrobrás le entregaba al PT el 3% de todos los contratos. Esa es una inmensa cantidad de dinero. El conflicto es mayor que el mensalao que sacudió al gobierno de Lula, y culminó con la condena de una veintena de funcionarios del gobierno.

- El tercermundismo. Los brasileños, no obstante la disparidad entre el sur desarrollado y el nordeste pobre, siempre han jugado la carta occidental. . A muchos brasileños no les gusta la estrecha relación del PT con Irán, Rusia, Cuba o el chavismo, así como el patrocinio del Foro de São Paulo. No entienden muy bien porqué enquistarse en el Mercosur o en BRICS, cuando al país le iría mucho mejor en alianzas abiertas con el Primer Mundo.

Pero hay más en el terreno internacional: si Neves ganara las elecciones, su victoria sería una pésima señal para los países del llamado Socialismo del Siglo XXI y una clara advertencia de que se agota esa estridente tendencia ideológica neopopulista que ya arruinó a Venezuela.

Probablemente, por ejemplo, influiría en los comicios de Uruguay, impulsando la candidatura de Luis Lacalle Pou, joven y enérgico político de centroderecha, frente a Tabaré Vázquez, un expresidente de 74 años que encabeza la fórmula del Frente Amplio, donde militan comunistas y tupamaros, personaje mucho menos atractivo para la nueva generación de votantes uruguayos decididos a buscar un cambio.

La ola también llegaría a la Argentina en las elecciones del año próximo y contribuiría a barrer al kirchnerismo, así como a Bolivia, donde Evo perderá un aliado al que no le importaba que la cocaína de su país llegara por toneladas.

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