Antonio Mercader
Antonio Mercader

La sombra de la corrupción

El conocido periodista argentino Hugo Alconada Mon acaba de presentar un libro titulado “La raíz de todos los males” en donde sostiene que en la mayoría de sus investigaciones sobre corrupción “tarde o temprano aparece Uruguay”.

Según Alconada, el nombre de Uruguay suele surgir en la fase de lavado de activos, pero él sospecha que hay implicaciones mayores.

Alconada presentó su libro en Punta del Este, un balneario al que cita con frecuencia en casos vinculados a la “ruta del dinero K”. Dada la gravedad del tema, su insistencia en abrir un capítulo uruguayo de la corrupción argentina merece algunas reflexiones.

Ningún país escapa al problema de la venalidad de ciertos políticos que ha sido señalada con razón como la causa de profundos males económicos y sociales. Eso se aplica a Uruguay a pesar de cualquier desmentido.

El fantasma de la corrupción ronda por encima de los gobiernos de América Latina -y otras regiones- desde el estallido de la última crisis financiera global que desencadenó acusaciones críticas al sistema. A ello se unió la revelación de documentos como los Panama Papers que mostraron trampas y tramoyas con detalles nunca imaginados. Tal cúmulo de denuncias generó una saludable reacción de la cual son ejemplos el escándalo de FIFA acompañado de la prisión de algunos de sus dirigentes y el célebre Lava Jato brasileño con todas sus ramificaciones internacionales.

Para Alconada como para otros investigadores no alcanza con lo hecho hasta ahora sino que es preciso ahondar en las denuncias. En general se considera que las normas sobre transparencia son positivas, pero está claro que no son suficientes como puede probarlo un análisis somero del caso Ancap o de los negocios con Venezuela más todas sus derivaciones

Las campañas contra las coimas suelen chocar contra la negativa de los gobiernos a aceptar su existencia. Uruguay figura habitualmente junto con Chile y Costa Rica entre los países latinoamericanos en donde se percibe menor corrupción. Las encuestas preelectorales que se divulgan en estos días indican que la corrupción no es una de las preocupaciones centrales del votante. No es un asunto de primer orden y sin embargo ahí están los Alconada advirtiéndonos que en Uruguay no es oro todo lo que reluce.

Hace bien Alconada. Cumple con la misión de la prensa, un instrumento esencial en la lucha contra este flagelo que no siempre consigue desarrollar su potencial en materia de denuncias fundadas. Ocurre entre nosotros en donde los gobiernos de izquierda se jactan de la aprobación de una ley de acceso a la información pública que le permite conocer (casi) todo al ciudadano común. En los hechos, empero, esa transparencia no se logra ya sea porque ciertos organismos retienen la información (Antel Arena) o la proporcionan a medias (ASSE).

En suma, resulta oportuno el alerta enviado por este periodista argentino recogido en una entrevista en El Oservador. Es que Alconada le teme a una tendencia al quietismo y la resignación que a estas alturas resultan inaceptables en el plano de la corrupción. Una tendencia que debe cortarse para saber por qué en tantas indagatorias “tarde o temprano aparece Uruguay”.

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