Antonio Mercader
Antonio Mercader

Lo que no sabe el senador Martínez

Lo dice el senador Daniel Martínez, pero la misma idea la repiten la mayoría de los dirigentes del Frente Amplio. “El Partido de la Concertación se formó en contra del Frente Amplio y no me gusta que un partido se haya formado contra algo y no a favor de algo”, declara el socialista Martínez, candidato a la intendencia de Montevideo en competencia, precisamente, con los candidatos de la Concertación.

Lo dice el senador Daniel Martínez, pero la misma idea la repiten la mayoría de los dirigentes del Frente Amplio. “El Partido de la Concertación se formó en contra del Frente Amplio y no me gusta que un partido se haya formado contra algo y no a favor de algo”, declara el socialista Martínez, candidato a la intendencia de Montevideo en competencia, precisamente, con los candidatos de la Concertación.

Si así piensa, a Daniel Martínez no debería gustarle el FA. Es verdad que tenía apenas 13 años cuando se creó la coalición de izquierda, pero al menos podría leer sus documentos fundacionales para saber que sí se formó “contra algo”. Ese “algo” está estipulado en el “llamamiento” realizado por personalidades de la izquierda el 7/10/70 en donde pidieron “la concertación de un acuerdo entre todas las fuerzas políticas del país que se opongan a la conducta antinacional y antipopular del actual gobierno”.

Por si al senador le quedan dudas podría repasar la “Declaración constitutiva del Frente Amplio”, del 5/2/71, que llama a luchar contra “una minoría apátrida y parasitaria en alianza con las fuerzas regresivas del poder imperial” y sostiene que “la unidad política de las corrientes progresistas en el Frente Amplio se gestó en la lucha del pueblo contra la filosofía facistizante de la fuerza”. También podría ojear el discurso inaugural del candidato presidencial Líber Seregni, el 26/3/71, en donde afirma que “el pueblo”, representado por el FA, debe combatir a los partidos tradicionales “controlados totalmente por la oligarquía” y en donde “lo artificial son los lemas blanco y colorado”.

Al lado de estas expresiones iniciales e incluso prenatales del FA, el Partido de la Concertación, creado por blancos y colorados para competir por la comuna capitalina, parece un niño de pecho. De este nuevo partido montevideano no han surgido arengas tan directas o tan violentas como las citadas ni ese intento de polarizar la pugna política entre los autodefinidos como buenos y los estigmatizados como malos.

Simplemente la Concertación dice que puede gestionar mejor que el FA la intendencia de Montevideo. Por más que hurgue en sus documentos constitutivos o en sus declaraciones, el senador Martínez no encontrará descalificaciones tan fuertes como las formuladas desde el vamos por la coalición que él integra.

En cambio, si el senador y candidato a intendente se saltea los insultos que el FA dirigió al nacer a sus adversarios, hallará similitudes que deberían llamarlo a la reflexión. “Convencidos de que ninguna fuerza política aislada sería capaz de abrir una alternativa cierta de poder al pueblo organizado, hemos entendido que constituye un imperativo de la hora concertar nuestros esfuerzos”. ¡Vaya, vaya! Este párrafo, extraído de la “Declaración Constitutiva del Frente Amplio” se asemeja mucho a las manifestaciones de colorados y blancos en el caso de Montevideo.

Tanto se asemeja que hasta en el repetido verbo “concertar” coinciden. Coaligados en el Partido de la Concertación a imagen y semejanza de lo que hizo el FA en su momento, blancos y colorados pueden ganar el gobierno de la capital y rehacer esta ciudad deteriorada por un cuarto de siglo de mala administración de la izquierda. Y pueden hacerlo, sépalo el senador Daniel Martínez, no contra alguien sino a favor de los sufridos contribuyentes montevideanos.

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