Antonio Mercader
Antonio Mercader

El relato de una hazaña uruguaya

Uruguay es un país pequeño y feliz, sin el menor delirio de grandeza”. Esta frase, dicha por Albert Einstein en 1925 después de visitarnos, la cita el sobreviviente de los Andes, Roberto Canessa en su reciente libro titulado “Tenía que sobrevivir”.

Uruguay es un país pequeño y feliz, sin el menor delirio de grandeza”. Esta frase, dicha por Albert Einstein en 1925 después de visitarnos, la cita el sobreviviente de los Andes, Roberto Canessa en su reciente libro titulado “Tenía que sobrevivir”.

Según él, estas palabras de Einstein lo inspiraron para crear un partido político -el Partido Azul- y postularse a Presidente de la República. El partido no prosperó, pero el intento pinta la personalidad de su autor hoy convertido en un eminente cardiólogo pediatra.

La originalidad de su relato -escrito a medias con Pablo Vierci- radica en que conjuga los recuerdos de su terrible experiencia juvenil en la cordillera con datos de su práctica cotidiana de salvar vidas de niños. El resultado es un libro autobiográfico cuyo eje es la hazañosa expedición en busca de ayuda que protagonizó Canessa junto a Fernando Parrado y que permitió rescatar a 14 compañeros atrapados en la nieve a causa del accidente aéreo. Una expedición digna de consumados andinistas que Parrado y Canessa hicieron sin equipos y sin experiencia en montañismo, convencidos de que saldrían de la encrucijada únicamente por su propio esfuerzo.

La que se cuenta es una historia que conmovió al mundo y que Canessa narra desde su óptica, la del estudiante de medicina que confirmó su vocación asistiendo a los heridos en la nieve de la cordillera para dedicarse luego a salvar vidas con apoyo de la ciencia.

Sus recuerdos de la odisea andina están matizados con testimonios de personas que hablan de sus actuales acciones como médico así como de familiares que lo describen.

Aunque hay varios libros publicados sobre el tema, “Tenía que sobrevivir” aporta datos que permiten entender mejor por qué de 32 accidentes aéreos ocurridos en la cordillera solo el del Fairchild uruguayo tuvo a quienes pudieron contar la historia. Entre ellos resalta la formación obtenida en el Christian Brothers de unos irlandeses para quienes “la actitud fue siempre más importante que los logros académicos”.

Otro aspecto llamativo es la organización que el grupo se dio en la montaña, a 4 mil metros de altura y temperaturas bajo cero. Dos asuntos cruciales como la aceptación de una autoridad central ejercida por tres de los sobrevivientes y la firme decisión de salir por sus medios en busca de auxilio se relacionan, según Canessa, no solo con la educación recibida sino con el talante de la sociedad en que vivían.

Hay en ello una afirmación del carácter nacional del “milagro” de los Andes, un matiz ausente en la mayoría de los libros publicados especialmente en “Viven”, el primero y más difundido. Tal vez estos detalles de la obra de Canessa logren interesar a científicos e intelectuales compatriotas que hasta hoy -a más de 40 años de ocurridos los hechos- han hecho poco y nada por analizar la epopeya. Está bien que, como decía Einstein, Uruguay carezca de delirio de grandeza, pero que el mundo siga estando más interesado en los sobrevivientes y los reconozca más que los propios uruguayos es algo que resulta incomprensible.

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