Antonio Mercader
Antonio Mercader

Raúl Sendic, el vengador justiciero

Nadie sospechó que Raúl Sendic iba a ser tan vengativo. Desde que el Frente Amplio lo dejó fuera de las próximas elecciones él no ha parado de criticarlo y no se sabe hasta dónde puede llegar con sus denuncias.

De este gobierno dice que “hizo la plancha” y que deja “ejércitos de acomodados en el Estado, todos rentados”. Habla como si fuera el líder de la oposición, empeñado en minar la credibilidad de la coalición de gobierno.

Así se ha convertido en el mayor problema del FA que no sabe cómo acallarlo en vísperas de la campaña electoral. Quienes lo creían mansito y resignado a purgar sus penas se equivocaron. Este exvicepresidente de mirada huidiza y conceptos vacilantes, parece hoy otra persona. Desde una posición cada vez más amenazante embiste contra sus “queridos compañeros precandidatos” (Martínez, Cosse, Bergara y Andrade). Dice que de ellos no se puede esperar nada, que carecen de proyecto y que a sus actos políticos no va nadie.

Se dice muy frenteamplista, pero lo cierto es que hoy es un “piantavotos”. Sus deseos de revancha son más fuertes que sus afinidades políticas. Tiene cuentas a cobrar por las “traiciones recibidas” desde dentro del FA. Su peor enemigo es Danilo Astori, de quien espera que “algún día nos diga cómo se hace para reducir el déficit fiscal”. Le pide también que rinda cuentas por su asociación con los “fantasmas” que llevaron al desastre de Pluna y por el caso de su ex hombre de confianza, el contador Bengoa, condenado por ilícitos cometidos en los casinos.

La oposición tendría que cederle el monopolio de los micrófonos.

El excompañero de fórmula de Tabaré Vázquez tiene ganas de seguir con unas denuncias que tienen el valor de provenir de alguien que estuvo adentro, en el corazón de la izquierda gobernante. Los votantes del FA lo escuchan y seguramente reflexionan. Intuyen que sus censuras son serias y tienen fundamento, aunque este político de falso título académico las matice con idioteces tales como confundir a Juana de Arco con Ana Bolena. Pero aun así sus críticas tienen la credibilidad de un hombre que viene del cerno de la izquierda, apoyado por José Mujica y Topolansky (hasta hace poco) y excompañero de fórmula de Tabaré Vázquez.

De este modo, quien apuntaba a ser la gran esperanza frentista para las elecciones de 2019 ha pasado a ser la gran amenaza. Aunque está claro que él mismo hizo todo lo posible por arruinar su imagen, es evidente que cultivó poderosos enemigos internos. Ni siquiera le valió ser hijo de Raúl Sendic Antonaccio, fundador del grupo tupamaro a quien un sector -ca-da vez más reducido- del Frente Amplio sigue venerando como un prócer.

De su capital político, el que amasó desde Ancap -el ente que debía ser su plataforma de lanzamiento y terminó siendo su ruina- apenas quedan cenizas. Casi lo único que le queda es embestir contra los compañeros de filas que lo condenaron porque no tuvieron más remedio que hacerlo. Pero Sendic no lo entiende así: cree que hubo un complot -y no el de Atlanta- en su contra. Cada vez que sale en televisión parece decir: se ensañaron conmigo mientras que a otros no los tocan.

En eso tiene razón y ojalá conserve sus ansias de asumir el rol del vengador justiciero.

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