Antonio Mercader
Antonio Mercader

El Presidente y la "sensación térmica"

Volvió la "sensación térmica". Tal como ocurrió en la primera presidencia de Tabaré Vázquez, el gobierno sugiere que se exagera la percepción de inseguridad.

Daisy Tourné, la ministra del Interior de la época, entre sus inolvidables shows de equitación y selfies en la ducha, quedó ligada a esa expresión creada por los expertos en meteorología.

En buen romance la "sensación térmica" significa que los termómetros cantan una cifra que la realidad —calor o frío que sentimos— desmiente. Aplicada a la inseguridad esa expresión la usó el gobierno de entonces para denunciar la exageración en los datos sobre criminalidad. ¿Responsables? Los medios de comunicación que informaban "con exceso" sobre los delitos y generaban temor en la población.

Una década después el gobierno frentista está en la misma, aunque esta vez por boca del Presidente de la República. En una sede ma- sónica, Vázquez habló del aumento de la violencia y señaló a los medios entre los culpables. "El bombardeo de imágenes, escenas, alusiones e informaciones que recibimos día a día desde los medios de comunicación masiva es terrible, por no decir obsceno y contribuye a generar inseguridad y, seguramente, más violencia", dijo.

Aunque aclaró que no se puede culpar de todo a los medios, ellos serían, según Vázquez, no solo corresponsables de la "sensación térmica" sino también promotores de la violencia. Esto supera lo afirmado en la época de Tourné. Vázquez sugiere que los medios no solo aumentan la sensación de inseguridad con sus crónicas sino que propician la violencia.

Hace más de medio siglo que la discusión académica sobre el tema quedó zanjada. Según Umberto Eco, la idea de que los medios siembran la sociedad de criminales no se sostiene. Eco recuerda la "teoría de la catarsis" según la cual ver una escena de violencia le permite al espectador descargar imaginariamente su propio "violentismo". Aunque no la comparte totalmente considera un error culpar a los medios.

Estas expresiones de Vázquez alcanzan para probar el despiste del gobierno en materia de seguridad. Es función de los medios trasmitir que hay más homicidios, rapiñas y hurtos. Acallar las noticias no es la solución. La solución —obviamente— es combatir el delito probándole al delincuente que tarde o temprano será atrapado.

Eso es lo contrario a la sensación de impunidad que impera en el hampa desde que el Frente Amplio llegó al poder con sus teorías sociales, su temor a reprimir y más preocupado por los victimarios que por las víctimas. Si bien esas ideas iniciales fueron rectificadas, el fracaso del ministerio del Interior es el responsable de que la inseguridad sea la principal inquietud de la gente.

Al tiempo de escribir esta columna oigo en un noticiero de TV la entrevista a la víctima de un robo en su casa. Es un hombre de casi 70 años, habla con tristeza aunque sin ira. "Ya no se puede vivir aquí. Amo este país pero por primera vez en mi vida estoy considerando la posibilidad de emigrar", declaró. Notas periodísticas de este tipo molestan al gobierno más que las noticias policiales y desmienten la idea de la "sensación térmica".

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