Antonio Mercader
Antonio Mercader

El Pit-Cnt y su propia violencia

Según el Pit-Cnt el paro general parcial que alteró esta semana la marcha normal del país fue para repudiar la violencia y reflexionar sobre sus males.

Su presidente, Fernando Pereira, instó a dirimir las diferencias a través del diálogo y no la violencia. Magnífico mensaje, solo que la caridad bien entendida empieza por casa.

Es que antes de tomar esa medida más le hubiera valido al Pit-Cnt y a sus dirigentes hacer un "mea culpa". Si bien es verdad que hay violencia en todas partes, es cierto también que los sindicatos no están totalmente ajenos a ella. Hubiera estado bien que Pereira y su gente lo reconocieran en esa ocasión, pero no lo hicieron. Lástima.

Pudieron reconocer, por ejemplo, que la central sindical alberga gremios adictos a las prácticas violentas como es el caso del Suatt, el de los taxistas, capaces de romper-le la cara a uno de los suyos que trabaja en día de paro o a un competidor de Uber, así como presionar a la justi- cia cercando los juzgados cuando un taxista está en problemas.

Este Pit-Cnt que ahora para por la paz es el mismo que la empresaria denunciante de irregularidades en el Plan de Vivienda Sindical acusa por un atentado contra su comercio, amén de amenazas varias. Es el mismo cuyo presidente Pereira defendió la actuación del gremialista Joselo López contemplando impasible cómo los funcionarios del Sirpa golpeaban a dos internos. Y conste que este Pereira antiviolento no le hizo ni un reproche a López por convalidar las salvajadas registradas en el video. Tampoco se los hizo, por citar otro caso, a los docentes y funcionarios de la educación que ocuparon la sede del Codicen y resistieron con vehemencia el desalojo ejecutado por las autoridades.

No pretendo cargar las tintas sobre la actual central sindical y sus líderes de hoy pues los actos violentos del Pit-Cnt salpican su pasado. Cómo no evocar las algaradas producidas a palo y puñetazo limpio cuando asumió el Frente Amplio y le dio vía libre a las ocupaciones. O al presidente Jorge Batlle escupido e insultado a la salida de un centro educativo por miembros del gremio de la salud. O más atrás aun, cuando el Pit-Cnt convocó a sus afiliados a ir al hospital Filtro a bloquear por la fuerza la extradición de tres etarras condenados después en España por varios asesinatos. Sería bueno que reflexionaran sobre eso.

Hay además una constante que es la actitud matonesca —no sólo tolerada sino aceptada por el Pit-Cnt— de activistas de algunos gremios que tratan de intimidar a quienes no adhieren a sus medidas de lucha. Para los disidentes no existe la libertad de trabajo y el trabajador —afiliado o no al gremio— debe acatar el paro o la huelga le guste o no. Eso es violencia pura y sobran las denuncias al respecto.

Sostuvo Pereira que el paro del martes ambientó una "jornada de reflexión" sobre la violencia que acosa a la sociedad. Para hacerlo no era necesario decretar un absurdo paro que costó millones en pérdidas de horas de trabajo ni perjudicar a tantos pidiendo una jornada de reflexión contra la violencia. Además, si alguien debió hacer esa reflexión fue el Pit-Cnt cuya imagen no es precisamente la de una organización amante de la paz y la no-violencia entre los uruguayos.

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