Antonio Mercader
Antonio Mercader

Con un libro de Marx en la mano

Llevar regalos a una cita con el presidente de la República es una señal de paz. Si además se trata de libros, mejor aún. Eso pensaron los dirigentes del Pit-Cnt en su visita a Tabaré Vázquez cuando entre sonrisas de complicidad le regalaron tres libros, uno de los cuales es el célebre “Salario, precio y ganancia” de Carlos Marx.

Llevar regalos a una cita con el presidente de la República es una señal de paz. Si además se trata de libros, mejor aún. Eso pensaron los dirigentes del Pit-Cnt en su visita a Tabaré Vázquez cuando entre sonrisas de complicidad le regalaron tres libros, uno de los cuales es el célebre “Salario, precio y ganancia” de Carlos Marx.

No se trata de un libro elegido al azar sino uno de los textos básicos del pensamiento económico marxista. Marx predica allí que el capitalista, sin trabajar, se queda con parte de los bienes producidos porque posee los medios de producción (edificios, máquinas, etc.).

La porción del trabajo que no se paga y queda para el capitalista es la famosa “plusvalía”. Para reparar esa “injusticia” Marx propone que los medios de producción pasen a manos de los trabajadores para que ellos retengan el fruto íntegro de su trabajo sin intermediarios capitalistas.

Este es en síntesis el concepto central del libro basado en un discurso que Marx pronunció en 1865 para desmentir que un aumento en el nivel de los salarios hace subir los precios y por tanto termina perjudicando a los obreros.

Siguiendo a Marx, el Pit-Cnt piensa que no es así, razón por la cual reclamó que en los Consejos de Salarios deben darse más aumentos que los previstos en las pautas oficiales.

Tras consultarlo con el equipo económico, Vázquez atendió el reclamo convencido de que la inflación pronto quedará bajo la cota del 10% anual.

Que la central sindical elija ese discurso de Marx de hace un siglo y medio a modo de catecismo delata la vejez de sus conceptos en esta era de automatización, de los “call center”, de las tecnologías de la información y otras sutilezas que el numen del comunismo nunca imaginó.

Es que más allá de las interpretaciones facilongas sobre el pensamiento de Marx respecto a la creación de la “plusvalía” la conclusión final de su teoría es darle los medios de producción a los trabajadores eliminando el bocado del voraz capitalista.

Basadas en esa idea, las tristes experiencias del siglo 20 probaron que la prédica de “Salario, precio y ganancia” no funciona.

Cuando en nombre de Marx el capitalista fue despojado de sus bienes, fue el Estado quien se apropió de los medios de producción con funestas consecuencias. Tampoco funcionaron las experiencias cooperativas aplicadas a escala masiva.

Con la caída de la Unión Soviética fue evidente el fracaso del sistema comunista que condenó a varias generaciones al atraso y la pobreza.

Otra comprobación del error de esa teoría la ofreció la evolución de China en las últimas décadas cuando tiró a la basura los panfletos marxistas y apostó con éxito a los principios del libre mercado gracias, entre otros, al artífice de la apertura, Deng Xiaoping, autor de una frase histórica.

“Mao quiso terminar con algunos ricos y nos volvió pobres a todos”.

Ninguno de estos hechos históricos parece importarle a los dirigentes del Pit-Cnt que siguen combatiendo al sistema capitalista con folletines marxistas concebidos para otros tiempos y otras realidades.

Dinosaurios de esa clase van quedando pocos en el mundo.



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