Antonio Mercader
Antonio Mercader

El gazapo histórico de Tabaré Vázquez

Apesar de que el país tiene problemas mucho más graves Tabaré Váz-quez obliga a esta columna a reiterar el asunto denunciado el domingo pasado sobre la devaluación de las fechas patrias propiciada por el Frente Amplio.

El caso comentado entonces fue el de la directora de Cultura de Paysandú, que ignora el significado del 18 de Julio y el 25 de Agosto, lo que indignó a muchos pero no al gobierno, que a través de su ministra de Cultura salió a defender a la ignorante.

Si lo de la directora sanducera fue grave qué decir del Presidente de la República, que por dos veces excusó su inasistencia al "acto del 25 de Mayo" en lugar de decir 25 de Agosto. Quien haya oído sus declaraciones tras una actividad en el Pereira Rossell debió quedar perplejo cuando Vázquez trabucó las fechas. Imaginen el lío que se armaría en España o Italia si sus presidentes explicaran por qué faltaron a la fiesta nacional (francesa) del 14 de Julio.

Vázquez trataba de justificar su inasistencia del 25 de Agosto, aniversario de la independencia, al acto en Florida. Nadie duda de su palabra y menos aún cuando la acompañó de una breve clase de medicina sobre los diversos dolores de espalda. La lumbalgia es dolorosa y no se le puede exigir a un presidente que se exponga a la tortura de estar de pie durante largo rato en una helada mañana de agosto.

Lo que sí se le puede exigir es que evite cometer esos gazapos en público, sobre todo cuando se nota que sus declaraciones a la prensa fueron cuidadosamente preparadas. Uno se pregunta por qué pudo confundir la fecha nacional de Argentina, el 25 de Mayo, con nuestro 25 de Agosto. De todas las respuestas posibles la más acertada es que él mismo fue víctima de la confusión que contribuyó a crear en torno a las efemérides.

Desde marzo de 2005, cuando Vázquez comenzó su primer mandato, fue notorio el interés de su gobierno por depreciar las fiestas nacionales quizás porque están ligadas a la historia de los partidos tradicionales. Así vimos que fechas como el 19 de Abril, por citar una, pasa casi desapercibida. Ese intento frentista de refundar la historia nacional (parece que no alcanza con falsear el pasado reciente) dio frutos al punto que desaparecieron los grandes actos públicos de otrora.

A tal grado llegó la confusión que el propio Vázquez decretó en su primera presidencia que la gran fecha oficial a celebrar debía ser el 19 de junio, aniversario de Artigas. Según el decreto, esa jornada, con desfile militar incluido, debía servir para propiciar la "reconciliación nacional", algo que no cayó bien ni en la izquierda. En tanto, días como el 18 de Julio y el 25 de Agosto empalidecieron al punto que una directora de Cultura no sabe de qué tratan.

Es una lástima porque evocar los hitos históricos promueve la unidad y la convicción de que más allá de las diferencias todos los uruguayos, pertenecemos a un mismo país con su historia y sus valores compartidos. El embrollo creado en torno a ellos es como una trampa que solo sirve para crear confusiones. En esa trampa cayó el propio Vázquez al trabucar el 25 de Mayo con el 25 de Agosto.

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