Antonio Mercader
Antonio Mercader

El FA, la cultura y las omisiones

Nuestro país tiene pocas figuras universalmente reconocidas en el ámbito de la cultura. Por esa razón, las pocas que tiene debería cuidarlas, honrarlas y actuar en consecuencia para que no caigan en el olvido. Esa tarea pertenece sobre todo al Estado y en particular al Ministerio de Educación y Cultura (MEC).

Sin embargo, ese ministerio no cumple con esa obligación elemental como lo prueban sus recientes omisiones en los casos de dos notables uruguayos: Juan Carlos Onetti y Joaquín Torres García. En sus respectivos ámbitos, los dos crearon un lenguaje propio, único y reconocible que dejó una marca indeleble en la historia de la literatura y en la del arte, respectivamente. Ante la obra del primero se inclinan hasta hoy consagrados escritores que lo proclaman su maestro en tanto que las obras del segundo se exponen en los principales museos de las grandes ciudades del mundo. Aquí, en tanto, se los ignora.

Hace pocas semanas, el vigésimo aniversario de la muerte de Onetti

Nuestro país tiene pocas figuras universalmente reconocidas en el ámbito de la cultura. Por esa razón, las pocas que tiene debería cuidarlas, honrarlas y actuar en consecuencia para que no caigan en el olvido. Esa tarea pertenece sobre todo al Estado y en particular al Ministerio de Educación y Cultura (MEC).

Sin embargo, ese ministerio no cumple con esa obligación elemental como lo prueban sus recientes omisiones en los casos de dos notables uruguayos: Juan Carlos Onetti y Joaquín Torres García. En sus respectivos ámbitos, los dos crearon un lenguaje propio, único y reconocible que dejó una marca indeleble en la historia de la literatura y en la del arte, respectivamente. Ante la obra del primero se inclinan hasta hoy consagrados escritores que lo proclaman su maestro en tanto que las obras del segundo se exponen en los principales museos de las grandes ciudades del mundo. Aquí, en tanto, se los ignora.

Hace pocas semanas, el vigésimo aniversario de la muerte de Onetti no le movió un pelo a nuestro ministerio. En España, país de adopción del escritor después que fue apresado y acosado por la dictadura en la década del setenta, se declaró a 2014 como "el año Onetti", con un sinfín de actos en donde el autor de "La vida breve" fue evocado con pompa y circunstancia. En Argentina, México y hasta en Italia se organizaron actos académicos y reediciones de sus obras en homenaje a su memoria. Mientras, en su patria se guardó piadoso silencio, un silencio tan sonoro que indignó al premio Nobel Mario Vargas Llosa quien inquirió públicamente por las razones de ese lapsus. Hasta ahora nadie explicó nada.

Algo similar, aunque un tanto menos ominoso, ocurrió el 28 de julio, día del 140º aniversario del nacimiento de Joaquín Torres García. Si bien estaba abierta al público una pequeña exposición de los manuscritos del maestro en el Museo de Artes Visuales, la fecha pasó prácticamente desapercibida. La parquedad de la evocación del fundador del "Universalismo Constructivo" -y conductor de una escuela pictórica que forjó toda una generación de destacados artistas nacionales- confirmó la distracción que campea entre las autoridades. Ejemplo de ello lo suministra la página web de la Dirección de Cultura del MEC en donde no hay mención alguna para Torres García, aunque sí se publicita alegremente una exposición de 10 artistas plásticos "asentados en Finlandia".

Estas cosas suceden bajo un gobierno de izquierda que en su momento prometió villas y castillos en materia de cultura. Si quisiera cumplir cabalmente sus promesas debería tener presente que rememorar en sus fechas a dos talentos como Onetti y Torres García no es un ejercicio inútil sino confirmatorio de que sus obras siguen vigentes y perviven como fuente de inspiración. Pasarlas por alto -como también ocurre con la celebración de las fechas patrias desde que el Frente Amplio es gobierno- equivale a desperdiciar un valioso patrimonio que integra eso que Carlos Maggi definió ingeniosamente desde estas páginas como Producto Culto Interno (PCI) al que consideró tan relevante como el Producto Bruto Interno (PBI).

Juan Carlos Onetti y Joaquín Torres García, dos luminarias de la cultura universal, continúan representando al Uruguay ante el mundo. Por esa razón es imperdonable que en su país natal los responsables de evocarlos se desentiendan de ellos y de su legado.

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