Anibal Durán
Anibal Durán

Penumbra moral

Muy por encima de todos los logros que se puedan obtener, de nuestro bienestar económico que implica mejor calidad de vida, está lo que se llama un ideal de comportamiento humano, esto es, el fenómeno moral.

¿ Qué debo hacer? Esa es la pregunta de la moral, a quien acompaña la pregunta de la ética ¿ qué elijo hacer? Los valores de la moral están ante nosotros y elegimos una actitud respecto de ellos. Tal elección define nuestra ética.

Para el corrupto vale más lo que usurpa que el bienestar o el derecho del prójimo. El embaucador valora antes la mentira que la verdad. El oportunista de cualquier rango o profesión pone por delante de la integridad a la impudicia. Y así en cada oportunidad. Cada quien tiene su ética. Pero no toda ética es moral.

Vivimos en una época en que se habla de ética con total liviandad, pero estamos en un “default moral”.

De todos los pelos, se cometen pequeñas o grandes trapisondas, y la ciudadanía es rehén de esa situación.

Ser y parecer, eso se decía de la mujer del César. Por la importancia que tenía en la sociedad romana la mujer del Emperador, ésta no solo debía ser honrada sino parecerlo.

Y aquí la parentela asesora a jerarcas, los concubinos no se quedan atrás y los hijos de ciertos ministros, son sus secretarios, entre tantas perlas.

Y los políticos siguen viajando además, sin el más mínimo pudor, con viáticos, sin viáticos, a eventos en el exterior (Parlamentos internacionales), que intuyo no tienen la menor relevancia para nuestro país.

Ya lo hemos escrito: al ser la política una carrera abierta, no hay que dar examen de ingreso ni se exige diploma para nada, puede ingresar cualquier ciudadano. El tema es… qué lo inspira a dicho ciudadano a ingresar. Todos hablan bonito, vaya que sí, pero luego se suceden las inconductas. Y es tan censurable, apropiarse de algo indebido, cómo poner a un pariente directo en un puesto de jerarquía, cómo viajar por el mundo con viáticos pagos a reuniones absolutamente inconducentes.

Los políticos que no están animados por el sentimiento del interés público y buscan en la política un refugio haciendo de la misma un oficio cuando debería ser un deber, tienen que ser radiados. La ciudadanía debe tomar nota de ello y penalizarlos.

¿Qué ha pasado que antes existían esos valores que enaltecían la actividad política? Seguramente estamos inmersos en una sociedad donde los buenos valores languidecen, momento de decadencia moral y de relajamiento de los controles éticos y del valor de la conciencia de la propia dignidad. Y el fenómeno de la corrupción que nos acecha; fenómeno que puede combatirse con la revalorización ética y la lucha institucional y jurídico penal contra ella, pero por sobre todo, con el interés del ciudadano, involucrarse en la cosa pública y no aparecer como indiferentes ante tanto desatino.

La política como arte de gobierno, es un elemento necesario del Estado. Sin política no puede haber vida social institucionalizada. De allí que debamos dignificarla y que la ejerzan quienes además de que sientan dicha vocación, posean hombría de bien.

Habrá progreso moral cuando recordemos que vivimos con otros, entre otros y que nos necesitamos los unos a los otros. Mientras no entendamos esto por más confort que haya, por más que vivamos en viviendas donde la tecnología y la comodidad son un lugar común , por más que obtengamos todo el bienestar que se necesite ( y además en este país a mucha gente eso no le sucede), seguiremos inmersos en el mundo del subdesarrollo porque continuaremos sin entender nada.

Estamos como estamos porque somos como somos. Nos oímos, más no nos escuchamos. Cuidamos la chacra, cuál infante se aferra a su biberón y somos defensores de causas perdidas porque predomina el Partido a la causa nacional. ¿O no dijo la señora vicepresidente que vio el título de Sendic? Una, entre tantas grageas…

¿Existe vocación de servicio? La vocación de servicio debe estar ligada a la política. Vocación que no debe ser mezquina, calculadora, no sujeta a condicionamientos y mucho menos con elementos e indignidad que socaven la moral.

Parecería que eso no sucede y lamentablemente el sayo le cabe a todos los partidos. No se rasguen más las vestiduras, empezando por el gobierno y basta del dedito índice acusador. Mirada introspectiva es lo que falta. ¿Cómo no tienen el decoro, la dupla Bonomi-Vázquez de renunciar a sus cargos, aunque en apariencia nada cambie?

Tiene que darse cuenta el espectro político que: a)la gente está hastiada, no es tonta y consecuentemente b) la confianza se evapora. La credibilidad comenzará a jugar su partido…

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