Anibal Durán
Anibal Durán

Logros para un discurso

El próximo martes 2 de marzo el Presidente de la República se presentará ante la Asamblea General para informar in situ (no teniendo obligación de comparecer), cómo ha sido su primer año de gobierno.

Menudo engorro. La realidad a partir del 13 de marzo pasado comenzó a virar en forma intempestiva y las cabezas del gobierno y la oposición, tuvieron que adaptarse y accionar con una situación que era impensada.

Un primer aspecto a destacar es el aplomo que exhibió el Presidente Lacalle Pou para lidiar con la pandemia. A él le quedará mal decirlo, pero impresionó siempre esa serenidad que mostró consciente de que el barco debería superar aguas tormentosas, necesitando imperiosamente incorporar en la agenda lo que se vino, sin descuidar la actividad económica del país y la de sus conciudadanos.

El aplomo citado no quiere decir que no se hayan cometido errores. Seguramente los hubo e incluso en más de una oportunidad el gobierno dio marcha atrás con alguna medida adoptada, lo que en definitiva lo enaltece. La altanería y la soberbia no tienen lugar en este partido.

Las cuantiosas conferencias de prensa que brindó, él y sus jerarcas, dan testimonio del aplomo citado. Respondía preguntas sin cortapisas. Pero también en la intimidad lo mostraba; por temas de la vivienda, supimos reunirnos con él en distintas oportunidades, y se le notaba firmeza, convicción, nivel para las difíciles circunstancias, lejos de fungir como una persona errática.

El otorgar una libertad responsable como hizo el Presidente, en decisión que tomó “en la soledad del poder” como dijo, determinó excepto por las dos semanas primeras después del 13 de marzo, que la gente siguiera trabajando en la medida de lo pertinente, pudiera seguir socializándose con los cuidados del caso, nunca nos sentimos en una suerte de estado de sitio, como sí hubo en otros países del mundo y ni que hablar en la Argentina kirchnerista, donde la libertad fue opacada por medidas restrictivas notorias y nefastas.

La habilidad y sentido de la oportunidad para nombrar gente versada que lo asesorara, demuestra que un Presidente no es omnipotente y que reunirse con virtuosos es de un gobernante iluminado. Esos fueron los Dres. Radi y Kohen y el matemático Paganini, caras visibles del Gach y todo el equipo que los secunda, que al día de hoy sigue en funciones, compatibilizando sus tareas habituales con el servicio honorario al gobierno en una tarea que los enaltece y dignifica.

Tendrá que decir el Dr. Lacalle Pou el martes que su gobierno ha sido transparente en la comunicación y cuando hubo recato, fue porque las condiciones así lo imponían. Como las cláusulas de confiabilidad de las vacunas. Transparente y una vez más, informando fluidamente.

Recibió a la oposición (pese a que le fustigan cierta reticencia), recibió al Pit-Cnt, recibió a empresarios, estuvo en departamentos donde el tema de la pandemia se había puesto muy aciago (Rivera, Treinta y Tres por ejemplo), con su presencia quiso de primera mano conocer el panorama.

Además de ser considerado nuestro país uno de los mejores del mundo en lidiar con la pandemia, medios de comunicación internacionales así lo consignaron, se dio tiempo y así tenía que ser para “mover” las perillas de la economía y por ejemplo en nuestro metier, la inversión y construcción en vivienda privada, promulgó sendos decretos que incentivaron a los promotores privados a no decaer en la inversión en distintos emprendimientos. La obsesión lógica del gobierno, además de la salud de los compatriotas, es el empleo y bien sabe el Presidente de la República y su versado equipo del Ministerio de Economía que la construcción es una suerte de esponja que absorbe mano de obra que muchas veces no es tan calificada, pero actúa como peón práctico.

Pruebas al canto, el BPS informa que el número de obreros viene aumentando mes a mes en forma paulatina, marcando una tendencia que es virtuosa y esperanzadora.

Se le endilga ahora (la crítica es incisiva y lacerante, desde el inicio), que seremos de los últimos países de Latinoamérica en recibir la vacuna, lo que no se dice es que seguramente seamos de los primeros países en obtener la tan mentada “inmunidad de rebaño”, que nos garantizará seguridad y confianza para lo que resta del año y comenzar a normalizar en toda su expresión la actividad cotidiana.

Tuvo la astucia el Presidente de reunirse con los tres Presidentes del Mercosur. Flexibilizar el mismo es una vieja aspiración ahora puesta de vuelta sobre el tapete y la posibilidad de que los países integrantes puedan negociar por su cuenta sin esperar el consenso exigido. En algunos hay escepticismo, pero lo cierto es que el movimiento fue en la dirección correcta.

Se terminó el espacio pero hay más logros. Generar confianza e infundir esperanza son parte del menú de un gobierno. En este primer año se dio vasto testimonio de ello.

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