Anibal Durán
Anibal Durán

Honrando la palabra

La pandemia nos ha absorbido y el tema es recurrente. En términos generales el sistema político está alineado detrás de la posición del Poder Ejecutivo (aunque algún misil verbal siempre existe), quien viene actuando a la altura de las circunstancias.

Recordemos que la ciudadanía no tenía (o tiene), buena opinión sobre la conducta y la actuación de los políticos y distintas consultoras especializadas lo han confirmado.

Las generalizaciones no son buenas y producen injusticias.

El Presidente de la República no nos deja de mencionar en sus apariciones públicas, que quiere hacer de la transparencia un leitmotiv de su gobierno y así también lo transmite a sus jerarquías. Y como resultado del virus, actúa en consecuencia y cuando hay que anunciar alguna medida no grata, procede él sin titubeos. Buena cosa.

La introducción viene a cuento, porque nos consta y yendo al ámbito de la vivienda que es mi palo, que la Asociación de Promotores Privados de la Construcción del Uruguay (Appcu), agentes que invierten, financian y también en muchísimos casos, construyen la obra privada, sustancialmente vivienda, les hicieron llegar a los candidatos después de las internas un documento donde se planteaban distintas dificultades del metier y ofreciendo además, alternativas para sortearlas.

Así las cosas, una vez electo el Dr. Lacalle Pou Presidente, las baterías fueron hacia él, mostrando en aquellos momentos total receptividad a los planteos. Pero no se quedaba en escuchar, sino que inquiría, preguntaba, objetaba en alguna ocasión, señal de que estudiaba el tema con el denuedo imprescindible.

Los temas eran de distinta naturaleza y obedecía a realidades disímiles. Por ejemplo la vivienda promovida, antes vivienda de interés social, votada por unanimidad en el Parlamento en el año 2011, contribuyó a dinamizar la construcción de vivienda privada que venía con dificultades por aquellos años.

La anécdota aquí refiere a la anterior administración que había topeado los precios tanto de venta como de alquiler de unidades en vivienda promovida precisamente, lo que dificultaba la fluidez de la comercialización por un tema elemental de costos.

Pruebas al canto, se ralentizó el ingreso de proyectos inmobiliarios a la Oficina del Inversor de la Agencia Nacional de Vivienda. Era un cuello de botella que no hubo forma de darle laxitud con el anterior Ministerio de Vivienda.

Retomando el hilo de la literatura, el Presidente electo solicitó asesoramiento en el tema y surgió la diligente figura del Dr. Rodrigo Ferrés y su asistente, la Dra. Mariana Gatti.

Luego de varios dialogados, el día 4 de enero en el Enjoy de Punta del Este, en un evento que organiza Appcu anualmente, en el discurso inaugural del mismo, el Dr. Lacalle Pou se comprometió públicamente a que los citados topes de precios serían abolidos, lo que despertó el aplauso por unanimidad de la concurrencia.

Retornados en febrero a la normalidad, continuaron las reuniones con el designado a esa altura Prosecretario de la Presidencia, el citado Dr. Ferrés, y el diálogo fluido iba de ida y vuelta.

Y esa fue la base, con pequeñas modificaciones, del decreto y la Resolución Ministerial que lo complementa, que toma en cuenta muchas de las sugerencias planteadas para volver a dinamizar la promoción privada en este rubro, vivienda promovida.

Por supuesto la señora Ministro de Vivienda, Dra. Irene Moreira, tuvo activa participación y munida del documento de Appcu, hizo sus aportes pero sustancialmente lo compartió.

El actual director de la Agencia Nacional de Vivienda, Esc. Gustavo Borsari, siempre fue impulsor de estos cambios, cabe acotar.

El Presidente electo en su momento habló con franqueza. Se comprometió, una vez convencido y cumplió. La franqueza es dar a conocer lo que uno verdaderamente piensa, decir la verdad tal y como uno la ve y hacerlo sin medir las consecuencias.

Montaigne escribió: “la franqueza propia invita a la franqueza recíproca y hace posible los descubrimientos, al igual que el vino y el amor”. Con el Dr. Lacalle Pou el diálogo no solo fue fraterno, sino franco, abierto, donde las falsas expectativas faltaron a la cita.

Y algo no menor: un factor fundamental de la buena convivencia es el ejemplo. Todos somos al mismo tiempo sujetos activos y pasivos de ejemplo; todos debemos administrarnos en función de la posibilidad de influir y de ser influidos.

El Presidente de la República honró su palabra, el compromiso asumido se concretó luego de concienzudo estudio.

Lo enaltece como el principal servidor público del país y es ejemplo para los integrantes de su gobierno. ¡Salud!

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