Anibal Durán
Anibal Durán

Desarrollo esquivo

Los países bien dirigidos y consecuentemente mejor preparados, afrontan con otra perspectiva las situaciones adversas que suceden.

Los países bien dirigidos y consecuentemente mejor preparados, afrontan con otra perspectiva las situaciones adversas que suceden.

El desarrollo de un país determinado, no equivale estrictamente a los productos de ese desarrollo (tecnología avanzada, por ejemplo), sino a una condición previa: una actitud de seriedad, de responsabilidad, de conductas probas, socialmente compartida.

Si el mundo industrializado supo diseminar las computadoras, es porque previamente desarrolló el hábito de archivar minuciosamente sus datos en carpetas, en bibliotecas.

Los anglosajones no empezaron por las computadoras, sino por una acción originaria: el control del espacio y el tiempo. Empezaron por algo sencillo y hasta podría lucir banal: ser puntuales y ordenados.

El desarrollo es en el fondo, el diseño y la adopción de una serie de valores que modifican nuestra conducta. La responsabilidad, la puntualidad, el orden, la buena disposición a recibir los cambios, están entre ellos. Abrir la cabeza…

Lo dijo Darwin: “no es la especie más fuerte ni la más inteligente la que logra sobrevivir, si no la que logra la mejor y más rápida adaptación al cambio”.

Y aquí le tememos al cambio; este país luce con una consigna determinante, una suerte de impronta, rémora cultural enquistada: “la vamos llevando…” esta frase aterradora, devastante y absolutamente mediocre, nos define. No de ahora, desde hace lustros y lustros.

Tuvimos crecimiento de más de una década pero sustancialmente nada ha cambiado. Somos un país permisivo, donde la grosería forma parte del paisaje y la irresponsabilidad en el accionar, no determina consecuencias.

Recuerdo la columna de Martín Aguirre en este diario, donde narra las vicisitudes que tuvo que vivir el jefe de la filial americana de Volkswagen, en Washington, por haber instalado un software en miles de autos para evitar los controles de gases que potenciarían el cambio climático. Fue sometido a un escarnio público sin perjuicio de perder su puesto. Y Aguirre mencionaba además, lo que pasó en nuestro país cuando se volcaron 100.000 litros de combustible en el río Uruguay. Ancap además demoró 16 horas en avisar a la prefectura y a OSE. La población de Paysandú, obviamente, estuvo expuesta a beber agua contaminada.

¿Qué pasó en este caso?

Absolutamente nada. No hubo explicaciones, no rodaron cabezas, nadie se responsabilizó y la vida sigue su curso. Pues en el primer caso nos estamos refiriendo a un país desarrollado; aquí, fue una anécdota más.

El crecimiento de nuestro país durante más de una década de ninguna manera quiere decir desarrollo. Un país es rico cuando obtiene altos precios por sus bienes, que puede depender de circunstancias coyunturales (por ejemplo, poseer petróleo). Kuwait tal vez sea rico… ¿pero es desarrollado?

Corea del Sur tal vez sea menos rico que Kuwait, pero es desarrollado, no porque posea bienes altamente cotizados en el mercado internacional, si no porque ha puesto en marcha un proceso que le permite explotar al máximo sus propias posibilidades humanas y naturales. Como Nueva Zelanda o tal vez Chile, por narrar una experiencia próxima.

A los países desarrollados los afectan calamidades naturales, la sequía, un terremoto, o calamidades financieras (vividas recientemente), pero como son desarrollados consiguen minimizar al máximo el impacto a través de la organización racional de su economía y la puesta en juego de valores que enriquecen la vida del hombre.

Los países no desarrollados, pueden beneficiarse de circunstancias excepcionales pero por no ser desarrollados esa buena suerte es solamente eso y cuando los abandona, los vuelve a dejar en harapos como antes. ¿Será nuestra realidad?

El agua que no viene del cielo en caso de sequía, obliga de vez en cuando a mirar hacia arriba, recordando a los hombres que no son dioses. Pero al ser desarrollados , ya nos los obliga a mirar todo el tiempo, porque precisamente han limitado el poder de aquellos.

“La vamos llevando” hace que todavía haya gente que vive muy mal en el país; “la vamos llevando “ no crea independencia y la gente más humilde tiende a cobijarse en los favores del Estado; “la vamos llevando” nos impide tener una educación que eduque al niño o al adolescente para que se desenvuelva con éxito en el futuro; “la vamos llevando” no alienta a los emprendedores; “la vamos llevando” hace que todavía cientos de miles de personas ganen en el entorno de los 15.000 pesos. “La vamos llevando” nos seguirá sumiendo en el subdesarrollo , hasta que venga alguien y diga “no va más” y gestione con otra cabeza y ejecute en consecuencia.

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