Anibal Durán
Anibal Durán

No cazamos ratones

La metáfora que hace al título de la nota, la protagonizó Deng Xiaoping, reformista chino y líder del Partido Comunista chino entre 1978 y comienzos de la década del 90.

La metáfora que hace al título de la nota, la protagonizó Deng Xiaoping, reformista chino y líder del Partido Comunista chino entre 1978 y comienzos de la década del 90.

Decía el citado líder: “No importa que el gato sea blanco o negro; mientras pueda cazar ratones, es un buen gato”.

Deng Xiaoping comenzó a abrir la cabeza por lo menos desde el punto de vista económico, y pese a que las libertades seguían y siguen constreñidas en China, la economía del país asiático comenzó a ser eficiente y hoy pese al declive, es una de las locomotoras del mundo.

¿Qué importa quién nos provee de bienes o servicios, en la medida que lo que recibamos sea de buen nivel y exista conformidad? ¿Universidad pública versus universidad privada? ¿Por qué? Ambas que coexistan, y en la competencia sana buscarán mejorar en eficiencia teniendo como beneficiarios a los alumnos, entre tantos otros.

Tuvimos varios años de bonanza ininterrumpida. En el 2004 comenzó a manifestarse y por el 2014 comenzó a languidecer. Mérito del gobierno, mérito del viento a favor que el mundo nos regalaba, mérito de una acertada política macroeconómica, mérito de bajas tasas de interés… adjudiquen por donde prefieran, pero la realidad es innegable.

Hace más de 60 años que no crecimos como así sucedió, y sin embargo, las mieles de ese resultado se escapan como agua entre los dedos.

El acto de contrición debería surgir como generación espontánea. Algo hicimos mal para no estar mucho mejor posicionados de lo que estamos. ¿Por qué siempre le buscamos explicaciones a aspectos tan obvios que deberían decantar por sí mismos? Tal vez considerando la falta de humildad y sentido común para observar los errores y seguramente por no hacernos las preguntas pertinentes, para saber hacia dónde queremos llevar el barco, es lo que nos sume en esta mediocridad, enquistada y tozuda, que nos mantiene alejados de ganar la medalla de oro en eficiencia y por ende de un eventual desarrollo.

Si constatamos que cientos de miles de compatriotas, dicho por el Instituto Cuesta Duarte, ganan un salario que no llega a los 20.000 pesos, entonces debemos inquirirnos que la bonanza fue usufructuada muy parcialmente. Seguramente empleados que no tengan la debida representatividad en los Consejos de Salarios y que su voz reivindicativa no es guarecida por nadie.

Ignoro por qué sucede, pero la realidad surge innegable.

A esta altura hablar de educación luce perjudicial, porque cuanto más se expone sobre el tema, más se aferran al statu quo y todo permanece incambiado. Hemos reclamado que el Presidente Vázquez llame a los Partidos Políticos y estos envíen a sus representantes más versados, para hacer estratégicas reuniones sobre el tema (algo similar a la seguridad pero con mejores resultados) y concluir en una política de Estado… pero parecería utópico.

Sin embargo, en las reuniones por seguridad y en su conclusión, Vázquez apelaba al diálogo como instrumento elemental de convivencia política y al permanente intercambio de ideas con los que piensan igual y distinto. Lo destacaba como algo poco menos que sobrenatural y debería ser moneda corriente, actitud que tendría que estar instalada en el cerno de la idiosincracia de nuestro país.

Tenemos que poner en agenda a la productividad como materia esencial a considerar. Mil veces ha dicho el BID que la gran diferencia entre los países desarrollados y los emergentes, es precisamente la productividad. Y los números son abismales cuando nos comparamos con Estados Unidos o los países de Europa. Aquí, en los actuales Consejos de Salarios existe una mínima mención sobre el tema y ya la desesperanza cunde en los distintos grupos de empresarios. Crear un Instituto de la Productividad que oriente, que enseñe, que marque el rumbo sería de desear, porque no podemos ser tan negados como para no evaluarlo.

Seguridad, infraestructura, inserción internacional debida son también testimonio de nuestras falencias pese a tanto contexto virtuoso en años anteriores.

El partido de gobierno nos va a tener a mal traer. El nuevo presidente, Javier Miranda, es un hombre socialdemócrata, el Plenario y la Mesa Representativa son dominadas por el MPP y los comunistas, y aquí surgen los inconvenientes. Por ese problema ideológico mezquino, surgió la propuesta de eliminar las donaciones a las universidades privadas. El Frente Amplio tiene una lucha intestina, que algún día deberá dilucidar. Las contradicciones son de esencia y los uruguayos somos rehenes de las mismas.

Lamentablemente hoy no hay gato que cace ratones.

Es la pelea del futuro y el sayo es para todos. No nos encandilemos por venturas circunstanciales. Son solo eso.

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