Anibal Durán
Anibal Durán

Estado de beligerancia

Cómo le cuesta a un político expresar manifestaciones de apoyo a la tarea de un político adversario. O que la oposición se exprese en términos plausibles sobre la tarea del gobierno. En el tema que sea. Y esto va dicho en términos generales.

Hasta en la pandemia donde nuestro país es reconocido por su dúctil y efectivo manejo de la misma, la oposición es reticente en el elogio. Este se manifiesta tibio, como sacado con fórceps.

No nos adentremos en otros aspectos, porque allí los palos abundan. El presidente Vázquez Rosas no pierde oportunidad de hacerlo; se ve que la vía del zoom lo motiva y sale a golpear en una actitud que no está a la altura de la investidura que supo tener. Él debería hacer gala de una postura más moderada, más propensa al diálogo y no este cúmulo de diatribas que lanza no reparando (o haciéndose el distraído, más bien), del legado que dejó. Con el agravante que en su mandato, no pudo recibir al otrora senador Lacalle Pou en una muestra de omnipotencia supina, contrastando con el Presidente que una de las primeras visitas que realizó fue al presidente Vázquez en su domicilio, en un gesto de Lacalle Pou que lo enaltece.

A veces reflexiono y termino cuestionándome: ¿el Frente Amplio querrá que a la coalición de gobierno le vaya bien, lo que supone que todos los índices heredados por el oficialismo queden en mejor situación? ¿Querrá el Frente Amplio que descienda el número de asentamientos, lo que implica más de 200 mil personas, malviviendo en los mismos? Porque seguramente si se construyeran viviendas dignas para esta gente, se revertiría un círculo nefasto que implica condiciones de hacinamiento en la vivienda, sin saneamiento, en el entorno de un lodazal cada vez que llueve y además propende a deteriorar la salud de los que allí habitan. Y ese cambio, de producirse, complementado con un empleo, traería dignidad a la vida de esas personas, de la que hoy carecen.

¿Si el Frente Amplio fuera gobierno en el 2025, le gustaría heredar un 5% de déficit fiscal o que el mismo estuviera dentro de rangos tolerables? ¿Tendrán sentimientos encontrados? ¿Qué pensará su presidente Javier Miranda, especialista en disparar munición gruesa contra el gobierno, hasta por mero deporte…?

Mezquinamente también pueden pensar: si al gobierno de la coalición le va bien, van a reelegir a quien comparezca en nombre de la misma, si es que se logra mantener este “formato” que permitió la victoria del Dr. Lacalle Pou.

Pero entonces, ¿el objetivo es la obtención del poder por el poder mismo o lograrlo para satisfacer anhelos y sueños de la ciudadanía?

Se regodea la oposición tildando al gobierno de “derecha”, como si aquella tuviera el patrimonio ideológico y fáctico de la cobertura al pobre, al desvalido. Pero sucede que esa falacia no la cree nadie. A partir del 13 de marzo quedó demostrado cuán inermes estaban cientos de miles de compatriotas. Si algo ha priorizado este gobierno desde que asumió es a los que menos tienen, pero desde otro punto de vista. Hay programas asistenciales que ayudan a los marginados y desposeídos y está bien que así suceda, pero con la consigna que ese statu quo no se prolongue en el tiempo porque esa situación no es buena para nadie. Te asisto luego votame, era la consigna anterior. Lo que se propugna ahora es que ese individuo tome conciencia que no puede tener una vida parasitaria a costilla del Estado y que por el contrario, lo único que lo va a dignificar es buscar y obtener un empleo y que esa idea vaya permeando en el pensamiento de dicha persona y que esa actitud sea ejemplo para la descendencia, que mucha veces acuden al semáforo a hacer malabares o prefieren el hurto producto de una mente ociosa que ha sido descuidada.

Necesariamente tenemos que cambiar el paradigma y ver el panorama con un espíritu de concordia, crítico sí pero de buena fe, no con una beligerancia predispuesta. Pareciera que estamos en “modo” electoral, permanentemente.

Se vitupera la Ley de Urgente Consideración… pero si esa ley fue la que prometió el Presidente en la campaña electoral y puso su texto a disposición de quien lo quisiera leer. E incluso se tuvo la amplitud de miras para modificar varios artículos, demostrando que el diálogo es el instrumento imprescindible para llegar a un consenso.

El grito para la tribuna es subestimar a la gente. El machacar sin solución de continuidad contra un gobierno incipiente y con pandemia, es intentar lacerar la confianza de quien gobierna en una actitud que hoy no luce patriótica.

La confianza tiene muchos caminos para hacerse efectiva, tardará más o menos en abrirse paso, pero un día trasciende y con ella se afirman sus apóstoles y caen en desprestigio sus detractores. Aquí y ahora este gobierno inspira confianza; el mundo es testigo.

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