Andrés Oppenheimer
Andrés Oppenheimer

Piñera promete no bajar la presión

El presidente electo de Chile, Sebastián Piñera, me dijo en una entrevista esta semana que no abandonará su activismo por la democracia en Venezuela una vez que asuma su segundo mandato. La gran pregunta es cuánto capital político invertirá en esto.

“Yo estoy convencido de que en Venezuela no hay democracia, no hay Estado de derecho, no se respetan los derechos humanos y, además de eso, se está viviendo una profunda crisis política, económica y social”, dijo Piñera. “Por lo tanto, no voy a permanecer indiferente frente al sufrimiento y el dolor del pueblo venezolano”. Después de su primer período presidencial entre el 2010 y el 2014, Piñera ha sido uno de los ex presidentes latinoamericanos más activos en la lucha por la democracia en Venezuela. Incluso viajó en 2015 para tratar de visitar en la cárcel al líder opositor Leopoldo López.

Durante la entrevista del domingo por la noche en CNN en Español, Piñera me dijo que la comunidad internacional no debería aceptar los resultados de la farsa electoral que está montando Nicolás Maduro para reelegirse.

Dijo que el proceso electoral de Venezuela “tal como está siendo conducido hoy día no reúne las características de un proceso limpio, transparente y democrático. Por eso no debemos reconocer a un gobierno cuyo origen no está basado en una elección libre y transparente”.

Cuando le pregunté si consideraría romper las relaciones diplomáticas con Venezuela, Piñera dijo que “creo que los países de América Latina debemos ejercer todos los instrumentos legales, incluyendo la cláusula democrática (de la Organización de Estados Americanos), para ayudar a Venezuela y a los venezolanos a recuperar su libertad, su democracia y su Estado de derecho”.

Bajo la Carta Democrática de la OEA, los países signatarios pueden imponer sanciones diplomáticas a cualquier país miembro que viole el Estado de derecho. Piñera agregó, sin embargo, que “no creo que la opción militar sea una solución”. Los escépticos señalan que Piñera podría suavizar su tono sobre Venezuela cuando comience a buscar acuerdos con sus adversarios, en el país y en el exterior. Piñera es más un pragmático que un ideólogo, afirman. Muchos recuerdan que, cuando era presidente, voló a Venezuela para asistir al funeral del fallecido hombre fuerte Hugo Chávez en 2013.

El principal objetivo durante su segundo mandato será resucitar la economía de Chile, que se ha desacelerado en los últimos cuatro años. Eso requerirá compromisos de todo tipo con los legisladores de la oposición, y Venezuela podría convertirse en moneda de cambio.

En política exterior, uno de los temas clave para Chile será la disputa territorial sobre la exigencia de Bolivia de un corredor soberano al océano Pacífico, y no se puede descartar que pueda necesitar el apoyo tácito de algunos aliados de Venezuela.

Por otro lado, puede que Piñera quiera proyectarse como un líder de América Latina en la lucha por la democracia en Venezuela. La causa por la democracia en Venezuela ha estado liderada por México, Perú y Argentina. Pero México celebrará elecciones el 1 de julio, y una victoria del candidato izquierdista Andrés Manuel López Obrador, que lidera las encuestas, significaría un giro en la política exterior de México.

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