Andrés Oppenheimer
Andrés Oppenheimer

¿Modelo para imitar?

Buenos Aires está a punto de dar un paso audaz que podría ser una buena idea para Miami, Nueva York, y muchos centros urbanos de todo el mundo: trasladará la alcaldía municipal —con sus 2,500 empleados— a uno de los barrios más pobres de la ciudad.

Buenos Aires está a punto de dar un paso audaz que podría ser una buena idea para Miami, Nueva York, y muchos centros urbanos de todo el mundo: trasladará la alcaldía municipal —con sus 2,500 empleados— a uno de los barrios más pobres de la ciudad.

Según los planes, el jefe de gobierno municipal Mauricio Macri —uno de los tres principales candidatos para las presidenciales argentinas del año próximo— mudará la alcaldía de su actual sede en pleno centro de Buenos Aires al barrio sureño de Parque Patricios, una de las áreas más postergadas de la ciudad. La idea es revitalizar Parque Patricios, y al mismo tiempo descongestionar el tráfico y reducir la polución ambiental del centro de Buenos Aires.

La nueva sede municipal funcionará en un edificio ultramoderno diseñado por Sir Norman Foster, uno de los arquitectos más famosos del mundo. La semana pasada visité el edificio casi terminado de Parque Patricios, y es realmente impresionante. Ocupa toda una manzana, está iluminado con luz natural la mayor parte del día, y su interior da la impresión de contener una serie de balcones suspendidos en el aire, donde funcionarán oficinas sin paredes. La empresa de Foster ha construido, entre otros, los aeropuertos futuristas de Beijing y Hong Kong, y la Casa de Gobierno de Londres.

Macri, el jefe de gobierno de Buenos Aires, me dijo que la nueva sede de la alcaldía será otro paso de muchos para revitalizar el sur de la ciudad. Mediante exenciones impositivas y otros incentivos ofrecidos por la ciudad, 174 empresas y tres universidades se mudaron recientemente a esa zona, señaló.

“El modelo de los suburbios de las ciudades de Estados Unidos, en que la gente viaja muchas horas para ir a su trabajo, ha fracasado”, me dijo Macri. “Tiene mucho más sentido que la ciudad tenga varios centros de actividad, donde la gente pueda vivir y trabajar”, agregó.

Cuando le pregunté al alcalde de Miami, Tomás Regalado, si no sería una buena idea que la ciudad de Miami mudara su alcaldía de su actual sede, con vista a la bahía, a alguna de las zonas pobres de la ciudad, me dijo: “No creo que sea una buena idea”.

Según Regalado, la ubicación céntrica de la alcaldía de Miami tiene la ventaja de ser accesible a personas de toda la ciudad, lo cual permite que todos sus residentes puedan participar en audiencias públicas. Ni Nueva York, ni Chicago ni ninguna otra ciudad importante de Estados Unidos ha mudado su sede del centro a la periferia, agregó.

“En nuestro caso, en vez de gastar dinero en un nuevo edificio, tendría más sentido reparar las calles, invertir en nuevos parques, construir nueva infraestructura y centros comunitarios en los barrios más pobres”, me dijo Regalado.

Mi opinión: Miami, que tiene una concentración cada vez mayor de edificios de lujo frente a la bahía —ahora se está discutiendo la construcción allí de una mega torre futurista de $430 millones y 1.000 pies de altura conocida como SkyRise Miami, que según sus promotores será el equivalente a la Torre Eiffel de Miami—, debería considerar la posibilidad de seguir los pasos de Buenos Aires.

¿Por qué no mudar la alcaldía, o algunos de los muchos museos ultramodernos de la ciudad, a zonas pobres, para obligar a la gente a ir allí y revitalizarlas? No sólo Miami, pero Chicago, Nueva York, y muchas otras ciudades deberían observar de cerca el experimento de Buenos Aires. Si sale bien, será digno de ser imitado.


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