Andrés Oppenheimer
Andrés Oppenheimer

La columna falsa de Vargas Llosa

Después de recibir de varios amigos una columna falsa atribuida al Premio Nobel Mario Vargas Llosa sobre el enamoramiento de Argentina con el populismo, estoy más preocupado que nunca por la proliferación de noticias falsas en las redes sociales.

Incluso algunos de mis amigos con doctorados en las mejores universidades del mundo me enviaron la columna titulada “Sí, lloro por ti, Argentina”.

Era una copia viralizada de un sitio de internet del que nunca había oído hablar, y su trillado titular y alguna que otra frase cursi me hicieron sospechar de inmediato que no era un texto auténtico. Le pregunté a su hijo Álvaro, si el texto era legítimo. Respuesta: “Es un fake total”. Me confirmó que su padre solo escribe columnas para el diario español El País, y que -salvo ensayos más largos- casi todas las que no aparecieron antes en ese periódico son falsas. “Lo que suelen hacer, para hacerlo más verosímil, es sacar una frase de algún artículo antiguo, combinarla con otra frase de alguna entrevista, y añadir varios párrafos inventados”. La columna falsa de Mario Vargas Llosa refleja la acertada creencia del premio Nobel de que la ex presidente Fernández dirigió uno de los gobiernos más corruptos de la historia argentina, y dejo el país en la bancarrota. Pero muchas veces, estas columnas inventadas incluyen cosas que sus supuestos autores nunca dijeron.

El hecho de que se haya vuelto viral en las redes sociales ilustra cuán vulnerables nos hemos vuelto a las noticias falsas. Estoy lejos de ser el único que se preocupa por la creciente epidemia de noticias falsas. Según un nuevo estudio realizado por el Pew Research Center, el 56 % de los estadounidenses temen que el problema empeore en los próximos cinco años, y el 50% lo considera un “gran problema”, aún mayor que la inmigración ilegal (38%) o el terrorismo (34%). La mayoría de los entrevistados atribuye la creación de noticias falsas a los políticos (56%) y a activistas políticos (50%), mientras que un 36% culpa a los periodistas, según el estudio de Pew. Desafortunadamente, Trump y otros líderes populistas han contribuido a empeorar el problema al etiquetar constantemente como “noticias falsas” aquellas que no les gustan, escritas por periodistas legítimos.

1° no crean ninguna noticia que reciban en Facebook, Twitter o Instagram, incluso si viene de un buen amigo, a menos que provenga de un medio conocido y creíble. El Miami Herald, New York Times o The Wall Street Journal verifican los hechos. Si no publican algo, es que no encontraron evidencia. Si cometen un error, lo admiten, porque viven de su credibilidad.

2° si la noticia que has recibido de tu amigo supuestamente proviene de una organización noticiosa conocida, realiza una búsqueda en Google para asegurarte de que efectivamente fue publicada en ese medio.

3° si no puedes encontrar esa noticia en ninguna organización noticiosa conocida y creíble, no la circules en las redes sociales, aunque estés totalmente de acuerdo con su contenido. Sino estarás difundiendo noticias falsas y ayudando a quienes quieren socavar la democracia. Eso es lo que quieren los populistas, los autoritarios y las dictaduras: crear un mundo confuso, donde sus críticos estén deslegitimizados y ellos puedan hacer lo que quieran sin mayores consecuencias.

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