Andrés Ojeda
Andrés Ojeda

Rigor y equilibrio

En estos días vimos como una frase (sacada de contexto) de un informe periodístico publicado por la sección Qué Pasa del diario El País sobre la atípica temporada que se vive en Punta del Este, generó una enorme polémica en redes sociales. 

Se trata de una nota trabajada y profunda, con recorridas, conversación con los protagonistas y mucho detalle .

La nota se titula “Entre la molestia de unos y el entusiasmo de otros, el turista uruguayo desembarca en Punta del Este”, pero la polémica llegó con la bajada del título de la nota “En la playa hay obreros, en Gorlero familias que casi no gastan. Todo da pérdida sin extranjeros, pero aún así, hay comerciantes optimistas: si este uruguayo vuelve, la temporada que viene “explota”.”

Las redes sociales ardieron al leer que la nota daba cuenta de que en la playa de Punta del Este había obreros como algo a informar. Vale destacar especialmente que la frase tiene sentido y contexto, el tema es que hay que leer la nota completa, pero en esta época de furia de redes sociales, vemos que se leen solo titulares o -como en este caso- la bajada del título. Allí vino entonces la arremetida de calificativos, epítetos y adjetivos para con la nota, la periodista y el diario. De clasista para arriba, le rezaron un rosario de improperios de todo tipo y color.

Lo peor de todo es que la nota no contiene una sola palabra de opinión, se limita a informar una realidad atípica y contarnos a todos qué cosas han cambiado en el verano a raíz de la pandemia.

Este episodio deja al descubierto a los verdaderos prejuiciosos y resentidos, aquellos que salieron a defenestrar sin siquiera leer la nota. No soy periodista, no estudié para serlo, ni trabajo de ello, pero confieso que tengo una enorme admiración por la profesión de periodista profesional. No solo porque cumple un rol esencial para el funcionamiento de cualquier democracia, sino porque quien la ejerce lo hace en forma netamente vocacional, sabiendo que no se hará rico y que se enfrentará con muchos por hacer su trabajo. Y en estos tiempos de redes sociales, con muchos más.

La RAE define al periodismo como la “actividad profesional que consiste en la obtención, tratamiento, interpretación y difusión de informaciones a través de cualquier medio escrito, oral, visual o gráfico.” Y el surgimiento constante de este tipo de cuestionamientos hace que no me canse de citar las palabras del enorme Claudio Romanoff (seguramente el mayor responsable de esta admiración que le tengo al periodismo) “(…) las causas no van con nosotros. No van con los periodistas profesionales. El poder no va con nosotros. Lo que sí va con nosotros es el mantra que recomiendo todos los días en las redacciones, que son los principios básicos de la profesión que están basados en tres palabras: rigor, equilibrio e independencia.”

En mi humilde opinión, como simple consumidor de periodismo, estas tres palabras separan al periodismo de lo que no lo es. Una cosa es una editorial de opinión que nada tiene que ver, otra cosa es como se presenta la información. Allí no debería existir sesgo ideológico o militancia alguna, o -sencillamente- no sería periodismo. Al menos a mi juicio.

Me considero cada día más partidario de la libertad de expresión, en especial, para los periodistas, siendo estos solo aquellos que con humildad se rigen día a día por el rigor, el equilibrio y la independencia.

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