Andrés Ojeda
Andrés Ojeda

Su primer examen

Mientras todos seguramente hablen de balances de este año 2020 y de COVID-19, siento la responsabilidad de hablar de lo que significa caminar entre la basura en cada esquina de Montevideo.

Se va otro año y, como es de costumbre en esta época de fiestas tradicionales, la ciudad está desbordada de basura, los contenedores se ven ampliamente superados en su capacidad y cada uno de ellos se convierte en un gran basural. Llevamos así unos cuantos días, como sucede cada año, lamentablemente.

La situación es grave e insostenible, por esa razón la Intendenta decidió ofrecer ayer una conferencia de prensa junto a su equipo del área correspondiente. Muchas autoridades y jerarcas sentados en la mesa durante la conferencia, pero pocas certezas y soluciones para brindar a la ciudadanía.

Si algo no es nuevo para los montevideanos es que cada fin de año la ciudad se convierte en un gran basural a cielo abierto. De los problemas que se presentan en la gestión de Montevideo, este debe ser de los más previsibles de todos. Sin embargo, las autoridades se mostraron sorprendidas por la situación.

Veamos entonces las razones que esgrimieron para explicar la situación crítica en la que estamos. En primer lugar, es de destacar que este año, la debutante administración le dio franco a Adeom en lo que a buscar culpables refiere y cargó las baterías en otras dos causas responsables de taparnos de basura, sostienen los jerarcas que (i) el aumento del consumo de los montevideanos fue mayor que en años anteriores y que (ii) hay 8 funcionarios de la división limpieza enfermos de COVID-19 y otros 13 en cuarentena por precaución. Esto habría motivado un atraso en la recolección de residuos del entorno de 50%.

Atrás vinieron los anuncios de medidas por parte de las autoridades: (i) reparto de mil bolsones destinados a la clasificación de residuos en edificios (los que -evidentemente- serán adquiridos por compra directa en atención a los tiempos anunciados), (ii) instalación de 80 volquetas extra que se irán rotando por los barrios, (iii) "acciones punitivas" para aquellos que introduzcan elementos no debidos dentro de los contenedores. En suma, fiscalización y multas.

Pasando raya, no previeron lo más previsible, esperaron que la ciudad se convirtiese en un basural para anunciar medidas, no comprometieron plazo alguno para solucionar el problema, ni siquiera hicieron una estimación. Esta no es la manera de encarar un problema de semejante relevancia.

Evitar que Montevideo se convierta en un basural a cielo abierto está en el ABC de la gestión departamental, levantar la basura es un cometido esencial, no se puede vivir echándole la culpa a la gente. No es aceptable que se improvise, se tome con ligereza o -peor aún- se actúe con desidia.

Lo peor que podemos hacer es acostumbrarnos, adaptarnos, resignarnos a que esta situación se repita. Hay que dar esta batalla y hacer sentir nuestra molestia. Exijamos medidas serias, plazos concretos y soluciones claras. Es lo mínimo que Montevideo y los montevideanos nos merecemos.

Llegó diciembre, la Intendenta tuvo que rendir su primer examen y el resultado es: APLAZADA. Ojalá le vaya mejor en febrero...

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