RICARDO REILLY SALAVERRI
Allá por la Edad Media en Europa se pagaba con monedas acuñadas en oro o plata, que valían por su peso o directamente con lingotes de metales nobles. Para depositarlos por razones de seguridad se les dejaba en casa de los orfebres que tenían instalaciones de seguridad adecuadas. Y, estos daban al depositante un recibo equivalente a los metales dejados. Los recibos comenzaron a circular como medio de pago y los orfebres se dieron cuenta de que podían emitir papeles con el respaldo de sus depósitos muy superiores a las reservas reales, ya que los dueños no venían a buscarlas. Así nació el papel moneda, el patrón oro y la banca.
Hacia los tiempos napoleónicos la banca Rothschild, prestamista especialmente de los gobiernos de Inglaterra y Francia, logró centralizar la emisión de moneda, con respaldo oro y los bancos centrales de esos países fueron por largo tiempo instituciones privadas, capaces de dirimir el financiamiento y suerte de guerras, la inversión, la inflación y el trabajo de los respectivos pueblos.
El grupo mencionado exportó la idea a los Estados Unidos de América, y así nació el Sistema de Reserva Federal (FED por su sigla en inglés), corporación pública y banco privado encargado de la emisión del dólar.
La FED, fue patrocinada por la elite petrolera y financiera norteamericana que impulsó en 1912, la candidatura a la presidencia de los Estados Unidos de Woodrow Wilson y por medio de una ley del Congreso de 1913, consiguió que los Estados Unidos de América perdiesen su soberanía monetaria que hasta la fecha permanece en poder de los grandes banqueros (en 1994, el 62% de la FED pertenecía al Chase Manhattan, el Citibank y el Morgan Guarantee Trust, vinculados con las familias Rockefeller, Rothschild y Davison). John Kennedy les aludía como los "gnomos de Zurich" y reivindicó el derecho del gobierno nacional de Estados Unidos a emitir su moneda a través del Tesoro norteamericano. Fue una de sus quijotadas.
Al regular la emisión, la Fed regula las tasas de interés. Las baja para desestimular que la plata vaya al colchón, y promover la inversión, el empleo y el consumo; y las sube para estimular la menor inversión y gasto, y promover el ahorro, restringiendo el consumo, en caso de que se dispare la inflación. El gobierno, en principio debe coordinar sus acciones con la FED, lo que no siempre ocurre, y puede incidir en dichos temas mediante la reducción de impuestos y del gasto público, lo que contribuye a dar liquidez a la plaza y dinamizar la economía. Y, al revés aumentando impuestos y gasto público improductivo.
El dólar es a su vez, moneda privilegiada de intercambio internacional, que podía cambiarse por el oro que le respaldaba. Lo que terminó en 1971, cuando el Presidente Nixon dispuso la inconvertibilidad por una razón simple: se habían emitido tantos papeles que superaban largamente en valor a las reservas de oro que le apuntalaban.
Los medios de emisión de la Fed, son varios. Uno es el de comprar valores, tales como bonos del Tesoro americanos. Y, para reducir la emisión se hace lo contrario: se venden bonos y se retira efectivo de la plaza.
El tema viene a colación, porque del marasmo de información que nos desborda por estos días, hay un hecho inapelable: con la absorción por los bancos más grandes de grandes instituciones quebradas, la concentración del poder financiero internacional, al más alto nivel mundial, pase lo que pase, estará cada vez en menos manos.