Agustín Iturralde
Agustín Iturralde

¡Es ahora!

"No nos queremos hundir con el Mercosur” dijo hace días el secretario de comercio exterior del Ministerio de Economía de Brasil. Con una contundencia inusual marcó el interés de avanzar hacia un Mercosur más flexible y abierto.

No sabemos si será posible destrabar la agenda de inserción internacional en el Mercosur, lo cierto es que nunca antes fue tan probable hacerlo como ahora.

Claro que esto no cae del cielo. La postura proactiva del Presidente Lacalle Pou poniendo el tema de la flexibilización del bloque en agenda al más alto nivel político fue clave. Uruguay dejó de conformarse con el no se puede y empezó a plantear fuerte y claro cuáles son sus necesidades. A eso se le sumó la configuración de una ventana de oportunidad inédita. Al menos una parte del gobierno brasileño, nada menos que el superministro Paulo Guedes, está planteando reparos al funcionamiento del Mercosur muy alineados con los planteos de Uruguay.

Guedes parece estar marcando la agenda comercial de Brasil, por sobre la cancillería. En el marco de un gobierno que comienza a tener serias dificultades políticas, el ministro de Economía es visto como un factor de confianza y estabilidad para los mercados. En alguna oportunidad ha dejado entrever que podría renunciar “en 30 segundos” si Brasil fuera por el “camino errado”, una forma elegante de presionar en favor del camino que él considera correcto.

Claro que la política de nuestro vecino gigante tiene dinámicas e inestabilidades ininteligibles para nosotros. Dentro del mismo gobierno de Bolsonaro hay actores interesados en trabar esta agenda de apertura comercial. Más evidente es el riesgo de discontinuidad de esta política en el marco de un cambio de gobierno. La popularidad de Bolsonaro está en caída y Lula vuelve al centro de la escena con fuerza.

En corto, parece haberse abierto una ventana de oportunidad inédita para nuestro país. La opinión más relevante del Mercosur con mucha diferencia, parece estar promoviendo reformas en línea con nuestras necesidades. Cuánto durará la ventana y si será posible aprovecharla, lo veremos en unos meses.

A nosotros nos toca hacer nuestra parte. Hay al menos tres temas a los que debemos estar bien atentos. Primero, ser muy hábiles en la interna del Mercosur. La estrategia de apertura global es necesaria pero no está exenta de riesgos, movernos pisando la menor cantidad de callos posibles es fundamental.

Segundo, avanzar con elegancia y discreción en esas relaciones complementarias que buscaremos; ¿es un TLC con China? ¿O con Corea? ¿O solicitar el ingreso al TPP 11?. No creo que esto venga después, tener esto claro es parte de las gestiones dentro del Mercosur.

Tercero, Uruguay haría muy bien en tratar este tema como una causa nacional. No hay diferencias relevantes en la visión del gobierno anterior y de este en el tema. No veo ninguna razón, más que partidarias, para que esto no sea un tema que encolumne al sistema político.

Más allá de los beneficios de largo plazo para la economía y la sociedad toda, las implicancias de mejorar el acceso a mercados desarrollados son potencialmente revolucionarias para el sector agroexportador en el mediano y largo plazo, y por ende lo son para Uruguay.

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