Antonio Mercader
Antonio Mercader

Así mataron a Dan Mitrione

Aunque pasó casi medio siglo desde que el agente de la CIA Dan Anthony Mitrione fue secuestrado y asesinado por los tupamaros, todavía se desconocen datos de esa historia que en su momento conmovió al Uruguay y al mundo.

Aunque pasó casi medio siglo desde que el agente de la CIA Dan Anthony Mitrione fue secuestrado y asesinado por los tupamaros, todavía se desconocen datos de esa historia que en su momento conmovió al Uruguay y al mundo.

En “Una historia americana”, uno de esos libros de fronteras difusas entre ficción y realidad, Fernando Butazzoni recrea el turbión de presiones diplomáticas, operaciones políticas, batidas policiales y violencia que se abatió sobre Montevideo en aquel momento y descorre el velo sobre algunas de las mayores incógnitas del episodio.
Durante los diez días en que Mitrione estuvo en poder de los tupamaros los jefes del movimiento armado fueron capturados por la policía, razón por la cual la suerte del estadounidense quedó en manos de un grupo de jóvenes e inexperientes activistas que finalmente decidieron ejecutarlo sin medir demasiado las consecuencias de su decisión. El relato de ese desenlace fatal así como la relación entre Mitrione y sus captores que lo trataron “como si fuera una repugnante alimaña y no un ser humano”, forman parte de lo mejor -y más fidedigno- entre lo narrado por Butazzoni.

Hay otros tres planos sobre los que gira la historia. Uno es el que protagoniza Juan, un pacífico y medroso auxiliar contable convertido en “periférico”, es decir una pieza menor de la organización, símbolo de quienes cooperaron con la lucha armada sin tener las cosas muy claras. Menos atractivo quizás, el otro es el aporte más novelesco de la obra dado que se centra en las andanzas de un grupo de agentes de la CIA que planean -o simulan planear- el asesinato del presidente Jorge Pacheco Areco, francotirador mediante, desde una ventana del Palacio Salvo. Pacheco y su entorno justifican otra línea narrativa de altísimo interés pautada por el tira y afloje con la administración de Richard Nixon, que exigía el retorno de Mitrione sano y salvo aun cuando fuera a través de un canje por tupamaros presos que debían enviarse a Argelia.

En el trasfondo se despliega una Montevideo tensa, expectante, cargada de rumores y acechanzas que el autor describe con oficio. Una ciudad provinciana que despierta a la dura realidad de la guerrilla cuando la policía halla el acribillado cadáver de Mitrione en el barrio Puerto Rico, un asesinato que el común de la gente reprueba aun cuando se vayan filtrando noticias que indican que el muerto, padre de nueve hijos, no era ningún santo. Por si fuera poco el secuestro simultáneo de un cónsul brasileño pone a Brasil en pie de guerra con la consiguiente amenaza de invasión.

Escrito a la manera de un “thriller”, el libro de Butazzoni sale al rescate literario de una peripecia amarga, representativa de un período crucial en la vida del país en el cual los tupamaros, cegados por el éxito de la revolución cubana, intentaron un alzamiento armado tan injustificado como imposibilitado de triunfar. Lo hace con un acopio de información revelador de una cuidadosa investigación en archivos nacionales y extranjeros reforzada seguramente con testimonios personales de algunos de los participantes en aquellos hechos. Y aunque pueda discreparse con ciertos comentarios del autor hay que convenir que su lectura vale sobradamente la pena.

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