Anibal Durán
Anibal Durán

¿Inamovilidad privada?

Como es notorio, el gobierno no ha asumido, ni siquiera existe un proyecto de ley afiatado de urgente consideración y las críticas son por doquier. 

Algunos son tan burdos y elementales, que solo cabe interpretar que vienen a cuento porque comenzará a gobernar una coalición que no es del palo del que vitupera y entonces por razones estrictamente ideológicas, se lanzan diatribas al universo.

Hasta parece que estuviera plagado de inconstitucionalidades…, luego, tarde, se dan cuenta que eso no es así.

Es lo que falta en política y en tantos órdenes de la vida: buena fe para el vínculo. Cuando esa cualidad no aparece, irrumpen las malas artes, la zancallida artera, los puñales por la espalda. Y en ese contexto se hace imposible el vínculo entre los hombres. La gente minimiza esta cualidad pero para mí es el centro neurálgico de toda relación humana. La buena fe lubrica los contactos, suaviza el relacionamiento, predispone a los acuerdos.

En fin…

Y si bien el tema que nos ocupa no viene siendo muy notorio, lo cierto es que una de las principales reivindicaciones del Sunca (y que el Pit-Cnt comparte), refiere a reglamentar el convenio 158 de la Organización Internacional del Trabajo.

Reza el artículo 4to del citado convenio: “No se pondrá término a la relación de trabajo de un trabajador a menos que exista para ello una causa justificada relacionada con su capacidad o su conducta o basada en las necesidades de funcionamiento de la empresa, establecimiento o servicio”. En buen romance, ya tenemos inamovilidad de los funcionarios públicos (aunque técnicamente no es estrictamente así), de prosperar esta iniciativa, tendríamos inamovilidad también privada.

La estabilidad laboral que se consagraría refiere al derecho que tiene un obrero de conservar su puesto de trabajo, es decir, de permanecer indefinidamente en su empleo, sin que pueda ser despedido. Yendo a las causas estipuladas que permitirán el despido, vaya uno a justificar la capacidad del obrero o probar una notoria mala conducta.

Se limita la libertad del empleador y discrecionalidad del mismo de prescindir de los servicios de un obrero cuando así lo estime conveniente y sin invocar la causa del despido.

¿Qué pasaría cuando se decida cerrar una empresa, cuando la actividad es limitada como en la actualidad o se sucedan cambios tecnológicos que sustituyan mano de obra?

Sin duda, toda empresa debe asegurar a sus obreros un ambiente de trabajo adecuado y crear el mejor entorno posible con las medidas de seguridad y decoro pertinentes, pero esto no es sinónimo de asegurar un empleo permanente al obrero. Luce como que el obrero tuviera derecho de propiedad sobre su trabajo.

Pero además el artículo 5to del citado convenio determina razones que no justifican despido bajo ninguna circunstancia: por ejemplo, la afiliación a un sindicato, ser candidato a representante de los trabajadores, presentar una queja contra el empleador por supuestas violaciones de leyes o reglamentos, o por razones de sexo, raza, religión, etc…

Cabe consignar además que producido el despido hay profusa normativa que contempla al obrero como la indemnización de rigor o garantizar el empleo al trabajador que esté ausente por razones de enfermedad. O en caso de accidente de trabajo o enfermedad profesional, existe una norma que dice que readmitido el trabajador no podrá ser despedido hasta que hayan transcurrido por lo menos 180 días a contar de su reingreso.

También existe contemplación para los trabajadores víctimas de acoso sexual. Y claro está, existe un seguro de desempleo.

Pero además puede darse la siguiente situación: mantener indefinidamente al obrero en su cargo, implica una sensación de seguridad que puede impedirle a aquel valorar la necesidad de capacitarse, esforzarse en el desempeño de su labor, mejorar la mentada productividad.

Y va de suyo que el obrero puede abandonar su puesto de trabajo cuando lo considere…

Como es sabido el desempleo ronda el 9%, de los más altos en los últimos lustros, mucha gente además ha desistido de continuar en la búsqueda de trabajo, seguramente desalentada por la nula receptividad recibida.

La inteligencia artificial nos sume en un mundo que arrecia en su presencia y que no podemos mirar hacia otro lado. En el sector de la construcción privada al cual pertenezco, se hacen edificios en semanas (en China se terminó un sanatorio en 10 días para contrarrestar el coronavirus). Eso significa inexorablemente menos mano de obra y más máquinas, computadoras, robots.

En fin, tenemos que andar con pies de plomo, atañe a todas las partes y hacer del equilibrio y sentido común en los argumentos y decisiones, como una suerte de postura uniforme.

Esta iniciativa trae nerviosismo al mercado de trabajo y si el objetivo impostergable es reducir el desempleo, ayudemos entre todos a pavimentar el camino.

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