Andrés Oppenheimer
Andrés Oppenheimer

Un gobierno sin latinos

El presidente Donald Trump merece elogios por haber prometido en su discurso inaugural hacer que Estados Unidos sea un país próspero “para todos”, pero el hecho concreto es que su gobierno tendrá el gabinete con menor diversidad racial de las últimas décadas, y no incluye a ningún hispano.

El presidente Donald Trump merece elogios por haber prometido en su discurso inaugural hacer que Estados Unidos sea un país próspero “para todos”, pero el hecho concreto es que su gobierno tendrá el gabinete con menor diversidad racial de las últimas décadas, y no incluye a ningún hispano.

Algunos piensan que este último es un dato menor, pero no lo es. Como dicen muchos de quienes trabajaron en la Casa Blanca, “proximity is power” (“la cercanía es poder”). Los presidentes -como la mayoría de los seres humanos- son influidos por la gente que los rodea.

En cualquier casa de gobierno, el poder de los funcionarios se puede medir muchas veces por los metros que los separan de la oficina presidencial.

En el caso de Trump, esto es aún más así, porque será el primer presidente en la historia de los Estados Unidos que nunca ha trabajado en el gobierno o en las fuerzas armadas (cero experiencia), y deberá apoyarse en sus colaboradores inmediatos mucho más que sus antecesores.

Y sin embargo, en lugar de rodearse de gente de varios orígenes étnicos y con experiencia profesional, Trump ha nombrado el gabinete más blanco, más viejo, más rico y con menos experiencia gubernamental en muchas décadas.

¿Cómo explicar que Trump no haya podido encontrar un solo latino entre los 55 millones de hispanos en Estados Unidos que estuviera calificado para ocupar un puesto en su gabinete? Los latinos constituyen la minoría más grande del país y representan alrededor del 17 por ciento de la población.

Trump liderará el primer gabinete de Estados Unidos desde 1989 sin ningún miembro hispano. El expresidente Barack Obama tenía cuatro latinos en su gabinete al comenzar su segundo mandato. George W. Bush tenía tres miembros latinos en su gabinete cuando comenzó su gobierno, incluyendo el procurador general y el secretario de Comercio.

Además, Trump nombró a un solo afroamericano (Ben Carson) en su gabinete de 15 miembros, el secretario de Vivienda y Desarrollo Urbano. Los nominados por Trump para los cuatro puestos más importantes del gabinete -el secretario de Estado, el secretario de Defensa, el fiscal general y el secretario del Tesoro- son todos hombres blancos.

La ausencia de hispanos en el gabinete de Trump es especialmente preocupante, porque el flamante presidente construyó su campaña presidencial en torno de denuncias contra México y los mexicanos que muchos hispanos consideran insultantes.

Trump comenzó su campaña presidencial el 16 de junio de 2016 afirmando que la mayoría de los inmigrantes indocumentados mexicanos son criminales y violadores, prometió construir un muro en la frontera con México y aseguró que haría pagar a México por el muro.

Más adelante en la campaña trató de descalificar al juez estadounidense Gonzalo Curiel, un magistrado nacido en Indiana quien tenía a su cargo un juicio contra la Universidad Trump, porque “es mexicano”. Y Trump retuiteó un ataque al entonces candidato republicano Jeb Bush por el hecho de que el exgobernador de Florida “habla mexicano” (lo que no es extraño, porque su esposa Columba nació en León, México).

No es coincidencia que solo un 18 por ciento de latinos votó por Trump, según una encuesta de Latino Decisions, aunque una encuesta de salida de urnas muy cuestionada puso la cifra en un 29 por ciento.

Al escribir esto, me entero por Politico.com que la periodista de Miami, Helen Aguirre Ferré, una excolega del Miami Herald que hasta la semana pasada fue vocera hispana del Comité Nacional Republicano, ha sido nombrada directora de Asuntos de Medios y asistente especial del presidente en la Casa Blanca. Aunque no está claro si su trabajo le dará tanto acceso al presidente como los del director de Comunicaciones de la Casa Blanca y el secretario de prensa de la Casa Blanca, Aguirre Ferré estará cerca de los principales colaboradores del presidente.

Mi opinión: me alegró oír a Trump decir en su ceremonia inaugural que había prestado “un juramento de lealtad a todos los estadounidenses” y que “no hay lugar para prejuicios” en su visión de Estados Unidos.

Sin embargo me preocupa que, rodeado de un séquito de hombres blancos, en su gran mayoría millonarios, y sin hispanos ni negros en su círculo íntimo, el gobierno de Donald John Trump esté muy alejado de las principales minorías de este país.

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