Andrés Oppenheimer
Andrés Oppenheimer

La otra cara de la victoria

Felicitaciones, presidente electo Donald Trump: usted ha logrado una victoria contundente en la jornada electoral del pasado 8 de noviembre en los Estados Unidos de América. Ahora, antes de que se crea demasiado la inminente avalancha de especulaciones de que su victoria va a cambiar la historia del mundo, le ruego recordar los siguientes datos para evitar convertirse en un autócrata megalomaníaco.

Felicitaciones, presidente electo Donald Trump: usted ha logrado una victoria contundente en la jornada electoral del pasado 8 de noviembre en los Estados Unidos de América. Ahora, antes de que se crea demasiado la inminente avalancha de especulaciones de que su victoria va a cambiar la historia del mundo, le ruego recordar los siguientes datos para evitar convertirse en un autócrata megalomaníaco.

Dato N° 1: Usted ganó las elecciones con la ayuda del director del FBI, James Comey, y de Wikileaks, que según funcionarios de Estados Unidos se trata de una organización apoyada por el gobierno ruso.

Es cierto que usted también ganó porque decenas de millones de estadounidenses -en su mayoría hombres blancos- se sintieron relegados en una economía globalizada. Ellos compraron su relato de que Estados Unidos está perdiendo trabajos por culpa de México y China, cuando en realidad está perdiendo trabajos -y los seguirá perdiendo- por la automatización y los robots.

Pero lo más probable es que usted no hubiera ganado si el director del FBI no hubiera dado el paso altamente cuestionable de anunciar a menos de dos semanas de las elecciones del 8 de noviembre que había encontrado miles de e-mails de la candidata demócrata Hillary Clinton, que según él debían ser investigados.

Comey anunció luego, apenas cuatro días antes de las elecciones, que su nueva investigación no había encontrado nada. Pero los e-mails de Clinton dominaron los titulares durante los últimos diez días, y eclipsaron totalmente los titulares anteriores de que usted se negaba a mostrar su declaración de impuestos, de sus quiebras comerciales, del auténtico escándalo de la Universidad Trump, y otros. Y la filtración diaria de miles de correos electrónicos de la campaña de Clinton por Wikileaks sin duda también le ayudó a ganar.

Dato N° 2: Usted también recibió un poco de ayuda no intencional del presidente Barack Obama, cuyos más recientes ramos de olivo a Cuba poco antes de las elecciones irritaron a muchos cubanoamericanos, y lo ayudaron a usted a ganar el crucial estado de Florida.

Como lo escribí en esta columna una semana antes de las elecciones, la decisión de Obama del 14 de octubre de flexibilizar el embargo estadounidense al régimen de los Castro en materia de ron y cigarros, así como la decisión del 26 de octubre de abstenerse por primera vez en el voto anual de las Naciones Unidas contra el propio embargo estadounidense a Cuba empujó a muchos exiliados cubanoamericanos de la vieja guardia a votar por usted.

Dato N° 3: Históricamente, todo apuntaba a que el partido opositor ganara estas elecciones. Por lo general, es muy difícil que un mismo partido político gane tres elecciones consecutivas en Estados Unidos. La alternancia de los partidos en el poder es una de las características de esta democracia. Los estadounidenses tienden a votar por un cambio cada ocho años, y esta vez no fue la excepción. El Partido Demócrata de Clinton no había ganado tres elecciones consecutivas desde 1940.

Dato N° 4: Es probable que Clinton haya ganado el voto popular -según los últimos resultados conocidos al momento de escribir esta columna, Clinton tenía 59.916.932 votos, mientras que Trump 559.690.096-, lo que significa que más estadounidenses votaron por ella, aunque usted haya ganado en el colegio electoral.

Este país está dividido en dos mitades. Si usted quiere ganar la confianza de la mayoría que no votó por usted, como dijo en su discurso de victoria, tendrá que extenderle la mano a muchos grupos a los que insultó durante la campaña.

Dato N° 5: El mundo no lo quiere mucho. Apenas se hizo evidente que iba a ganar en la noche de las elecciones, se desplomaron los principales mercados de todo el mundo. Ningún país puede crecer sin la fuerza de la inversión, y usted tendrá que hacer algo para volver a ganar la confianza global para convertir en realidad su lema “Hacer a América grande otra vez”.

Mi conclusión: Sí, usted logró demostrar que todos los encuestadores estaban equivocados, y sorprendió al mundo con la victoria más imprevista en la historia moderna de Estados Unidos. Ahora, por el bien del mundo, por favor recuerde estos datos que acabo de señalar, no permita que esta victoria le nuble el juicio, y busque puntos de entendimiento con sus adversarios en el país y en el extranjero.

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