Miércoles 27 de mayo

Cien días

Paso a paso, las decisiones y los momentos clave del nuevo gobierno.

Señales claras, confusas y también contradictorias

Hola, ¿qué tal? Se va mayo, se acerca el invierno en forma inexorable y también nos acercamos a los primeros cien días de gobierno, esos que le pusieron nombre a esta newsletter que llega cada miércoles temprano a su correo. Creo que esta fue una semana cargada de señales políticas, más de lo habitual. Decidí concentrarme en cuatro hechos que marcaron la agenda y que dejaron conductas y mensajes bien distintos por parte del presidente y del gobierno.

Presupuestación en Antel: una señal clara

Guillermo Iglesias, presidente de Antel. Foto: Leonardo Mainé.

Guillermo Iglesias estuvo solo dos meses como presidente de Antel. Fue la primera destitución del gobierno de Luis Lacalle Pou. El presidente no dudó y le pidió la renuncia el martes de la semana pasada. Repasemos el caso: ese día se viralizó una resolución por la cual se presupuestó a 857 personas que estaban contratadas en régimen de función pública desde hace más de tres años en Antel.

El presidente no estaba al tanto de esa decisión y todo indica que se enteró por los tuits, entre otros de Conrado Hughes. Entonces llamó al ministro de Industria Omar Paganini y en pocas horas Iglesias estaba afuera de la presidencia. Además, dieron marcha atrás en la presupuestación. Al día siguiente renunciaría el director blanco Gustavo Delgado, un hombre muy cercano al ministro Jorge Larrañaga, quien ocupará un cargo en la Ursec. Sutel se prepara para dar batalla.

¿Qué quiso hacer el presidente? La señal es clara y firme, no solo hacia la gente, sino al resto de los jerarcas: estamos en crisis por el COVID-19 y el que adopta medidas que no van con una línea de ahorro, austeridad y cuidado del dinero público, está afuera del gobierno. Eso a pesar de que la presupuestación no implicaba un aumento de los recursos. Eso sí, los empleados pasaban a ser funcionarios públicos con los mismos derechos que el resto.

Lacalle Pou este lunes en Rivera. Foto: Presidencia

Es verdad que es más simple aplicar una medida así de radical con un técnico que no responde a ningún partido político. Iglesias tenía atrás una trayectoria de casi dos décadas en Antel, pero no estaba allí por ser militante. ¿Hubiera actuado igual si fuera un dirigente blanco, colorado o de Cabildo Abierto? No lo sabemos.

Otra señal es la intención de dar un giro en la presidencia del ente: Iglesias de alguna manera estaba asociado a las administraciones anteriores e incluso fue asesor del último directorio, presidido por Andrés Tolosa. Es esperable que el perfil del nuevo presidente sea bien distinto.

Encuesta del Mides: señal contradictoria

Pablo Bartol. Foto: Pablo Fernández.

"Esto no es un gasto, es una inversión", dijo el viernes pasado en la Torre Ejecutiva Armando Castaingdebat, el subsecretario del Ministerio de Desarrollo Social (Mides), tras reunirse con el presidente Luis Lacalle Pou. Castaingdebat se refería a un tema que había sido muy debatido en las redes sociales en las horas anteriores: una resolución con fecha del 19 de mayo que, en plena pandemia, autorizaba la contratación de una consultora por un monto de 475.800 pesos para evaluar la imagen de la cartera hoy frente a la que tenía en el anterior gobierno. "Es parte de un monitoreo que pretendemos que nos arroje información para ver si estamos en el camino correcto", dijo el jerarca.

Las críticas al Mides no venían tanto por el monto del dinero gastado, sino por la oportunidad. Era un mensaje complicado en este contexto. De todos modos, el gobierno parecía mantenerse en su postura y defender el gasto. Pero no: un día más tarde el ministro Pablo Bartol comunicó en su cuenta de Twitter que “en virtud de la sensibilidad expresada por decenas de allegados de todas las orientaciones políticas” decidieron cancelar la adjudicación.

Está claro que el presidente Lacalle había participado de la decisión y así lo dejó entrever el lunes, cuando en una rueda de prensa dijo que estaba al tanto de la resolución y que en la discusión en el gobierno las dos posiciones eran entendibles.

Lo cierto es que acá el gobierno fue para adelante y luego dio marcha atrás. Al final no se contratará la encuesta y primó la señal de austeridad y hasta de cierta sensatez en medio de la crisis. Pero también algunos advierten que el gobierno debe cuidarse porque hay cierto peligro de cobrar al grito de los tuiteros.

Vuelta a clase: una señal confusa

Inicio de clases tras cuarentena en Escuela Rural N°30 en Cuchilla de Paraná en Sarandí Grande. Foto: Leo Mainé.

Tengo un hijo de seis años y otro de casi dos, así que el tema del eventual regreso a clases me importa y mucho. La conferencia del jueves pasado la seguí con especial interés. En las horas siguientes conversé con otros padres y si algo me quedó claro es que mucha gente quedó casi más confundida que antes tras los anuncios.

El formato de las conferencias de prensa nocturnas, transmitidas en vivo por los canales de televisión, hasta ahora le había servido al gobierno y había sido bien aprovechado por el presidente para dejar sus mensajes a la hora pico del rating. Pero esta vez le jugó una mala pasada. La conferencia fue poco clara y las fechas y condiciones para el regreso se dijeron al pasar después de transcurrido un buen rato. Quizás un comunicado e incluso un video difundido en redes sociales y en televisión hubiera sido más claro que el mecanismo utilizado.

Hubo mensajes confusos los días siguientes. Hasta el lunes hubo marchas y contramarchas en Primaria respecto a si los jardines de infantes de Montevideo comenzaban las clases el 15 o el 29 de junio, mientras que en los colegios privados aún hoy reinan las dudas y piden un protocolo claro al gobierno, como cuento en esta nota.

La reunión con Vázquez: otra señal clara

Lacalle Pou fuera de la casa del exmandatario. Foto: Fernando Ponzetto.

El mismo día que viajó a Rivera para conocer de cerca la complicada situación por el COVID-19 en ese departamento, Lacalle Pou se reunió con el expresidente Tabaré Vázquez en busca de una necesaria señal de unidad.

Cuando la situación sanitaria se puede complicar, Lacalle dice que "de esto salimos entre todos" y que por eso le pareció oportuno ir a conversar con Vázquez. En marzo le había reclamado cuarentena obligatoria, pero el tiempo le dio la razón a Lacalle (al menos por ahora) con la decisión de ir a un confinamiento voluntario.

El presidente dijo que quería charlar con Vázquez sobre el plan estratégico que le envió para salir de la crisis. Y recordó que en los cinco años anteriores cada 2 de marzo le hizo llegar propuestas al entonces presidente, pero -ya saben-en aquella época la relación entre los dos líderes era casi inexistente.

Por hoy es todo. Si quieren hacer sugerencias, comentarios o lo que sea, esta es mi cuenta de Twitter. Nos vemos el próximo miércoles.

Cien días es una de las newsletters de autor de El País. Si quiere recibirla en su casilla de correo todas las semanas, puede registrarse acá.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error