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Se viene el “partido de verdad” en lo económico para Uruguay, ¿qué implica?

En evento organizado por el banco Itaú, el socio de CPA Ferrere, Alfonso Capurro expresó las proyecciones que tienen desde la firma para el 2022.

Alfonso Capurro, socio de CPA Ferrere. Foto: Archivo El País
Alfonso Capurro, socio de CPA Ferrere. Foto: Archivo El País

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Al llegar al último mes del año y con la recuperación de la economía uruguaya en proceso, las proyecciones para el 2022 en cuanto a la inflación, el crecimiento económico, el resultado fiscal y el dólar, son cada vez más relevantes tanto para los ciudadanos, como para inversores y agentes financieros.

En el último evento del ciclo de charlas organizado por el banco Itaú, “Inflación y endurecimiento monetario, ¿qué nos depara el 2022?”, se trazaron las proyecciones de la firma CPA Ferrere para el próximo año, en donde se corrigieron algunas “al alza”, mientras que otras se esperan que no entren en la meta planteada por el gobierno. Además, se destacaron posibles riesgos globales y regionales que podrían traer problemas al país.

En este sentido, Alfonso Capurro, socio de CPA Ferrere, señaló que son “optimistas sobre el escenario global, pero con el riesgo del desarrollo abrupto de la Fed (por su estrategia de tapering, es decir una menor compra de bonos del Tesoro de Estados Unidos y valores respaldados por hipotecas, para combatir la inflación), como un riesgo para el mercado financiero y los fundamentos globales, y no somos muy optimistas en la región. Por los próximos dos años, creemos que la región no nos va a ayudar y, de hecho, nos va a generar problemas”.

Desde una perspectiva global, explicó que este desarme monetario por parte de la Fed, podría presentar un aumento de tasas a nivel global, trayendo un escenario de menor liquidez, teniendo así un impacto potencial en términos de deuda, monedas y commodities.

En cuanto a estos últimos, hay que tener en cuenta que en la pandemia aquellos que fueron relevantes para Uruguay, tuvieron un alza significativa en sus precios, por lo que correcciones abruptas generadas por la política de la Fed, impactarían en el país.

Sobre Argentina y Brasil, sostuvo que a corto plazo esperan poco crecimiento regional, “con monedas muy débiles, que reflejan fundamentos muy débiles”, lo cual puede tener implicancia tanto en términos de actividad como en las decisiones de política monetaria uruguaya.

“En Uruguay estamos empezando el partido. En esta idea de que en números de empleo y Producto Interno Bruto (PIB) entre fines del 2021 y el primer trimestre del 2022, vamos a estar llegando a la línea base del año pasado, vamos a estar recuperando los niveles prepandemia y ahí arranca el partido de verdad desde el punto de vista económico, el partido político ya empezó hace rato”, afirmó.

Para el comienzo de este partido, explicó que si bien hay preocupaciones sobre esta temporada de verano, debido a las diferencias de precios en comparación con Argentina y Brasil, la preocupación de la firma se centra más en el invierno y el verano siguientes.

“Lo que nos preocupa del invierno es que cuando ocurren estas relaciones de precios tan desajustadas, muchas de las ciudades de frontera sufren desplazamientos de la demanda hacia Argentina o Brasil”, afirmó.

Asimismo, sostuvo que Uruguay va a tener un efecto positivo por el turismo en esta temporada, ya que “veníamos de una “base 0” en el verano pasado, proyectando que se podría sumar “por lo menos 1% del PIB, el problema es que ese punto se reparte de forma dispar. Todos los beneficios van a parar a la costa este, a la playa, y todos los perjuicios de la apertura de turismo van a parar a la ciudades de frontera”.

En tanto, sobre las proyecciones en términos de actividad, señaló que desde la firma están “corrigiendo al alza” para este año, en donde esperan un 3,6% de crecimiento, 2,8% para 2022 y 2,1% para 2023.

De todas formas, sostuvo que tienen “algunas dudas dependiendo cómo se rearme el escenario global. En cualquier caso, esperamos que Uruguay retome la senda de crecimiento y, obviamente, ese número que tenemos para 2023 es insuficiente. El país necesita tasas de crecimiento más altas para mejorar su situación fiscal”.

En tanto, afirmó que los números fiscales “vienen bastante bien”, lo cual va a ser una fortaleza dentro de un año “viendo la resaca fiscal que va a haber a nivel global y los problemas que van a tener muchos países que fueron brutalmente expansivos en la crisis”.

Asimismo, señaló que Uruguay fue expansivo al implementar el Fondo Covid, reflejándose en el déficit que se encuentra en el orden del 4,5% del PIB.

“Si uno saca los gastos transitorios que están alojados en el fondo, en realidad está en el orden de 3% del PIB. Es una cifra que está un poquito más alineada a lo que eran las metas fiscales, que eran cerrar el quinquenio con un 2,4%. Esto es importante, porque en el 2022 no va a haber Fondo Covid. Salvo que pase algo raro, la economía no va a precisar más estímulos fiscales y entonces empecemos a ver que el resultado fiscal se parece más al 3% que vemos hoy cuando corregimos el COVID-19, que al casi 5% que vemos hoy en las cifras oficiales”, afirmó.

Del mismo modo, destacó que dentro de sus proyecciones no encuentran una continuidad de mejora futura, ya que es “difícil” que continúe mejorando la recaudación, debido al comportamiento de este año. A su vez, agregó que tampoco avizoran una mejora en el gasto público, ya que “hubo un recorte de gastos muy importante y muchas partidas están llegando a mínimos históricos”.

Por esto, dijo que “parece haber poco margen de maniobra para seguir mejorando el resultado fiscal por la vía de los ingresos o de los gastos”, siendo “clave” que Uruguay “despliegue una buena agenda de crecimiento para poder transmitir señales fiscales a futuro”.

Por otro lado, señaló que proyectan un dólar “relativamente débil” debido a los fundamentos que hoy tiene el país y con la estrategia de política monetaria que está tratando de contener la inflación. “Nuestras proyecciones de inflación para adelante, asumen aumentos del dólar que están por debajo de los niveles de inflación. Básicamente estamos asumiendo que el Banco Central va a dar batalla para tratar de mantener el dólar como un ancla del sistema de precios”, afirmó.

“El programa de desinflación lamentablemente no se dará”
El Banco Central espera alinear las expectativas de inflación. Foto: Leonardo Mainé

Uno de los temas centrales del evento fue las proyecciones de inflación que tiene CPA Ferrere. Capurro explicó que la recuperación a nivel global “viene con inflación”, y ya se vio un aumento sustantivo de la misma. Sin embargo, destacó que en Uruguay se mantuvo dentro del mismo rango que en los últimos 20 años, siendo el “número ancla” el 8% (el último registro interanual fue 7,9%).

Destacó que si bien el programa de desinflación del BCU “era lo que Uruguay necesitaba”, con valores más alineados con el resto del mundo y el objetivo de llevar la inflación al 3,7% en 2024, proyectan para el cierre de 2021 un 8,1%, para el 2022 un 6,9% y para el 2023 un 6,8%. Todos los años fuera de la meta oficial. “Creemos que el programa de desinflación lamentablemente no se va a cumplir, pero pensamos que el BCU va a estar dando la batalla en los márgenes que pueda”, afirmó.

“Pasaron cosas que hacen que ese desafío sea particularmente más difícil”, dijo Capurro destacando como la más importante los acuerdos salariales desalineados con las pautas del Poder Ejecutivo.

Sobre esto, señaló que si bien la inflación actual se explica por el aumento de los precios internacionales de los bienes transables, ahora esperan un aumento de las presiones en los bienes y servicios no transables, a medida que avancen las negociaciones salariales de forma desalineada con las pautas.

En este sentido, remarcó que los acuerdos que se han venido realizando incluyen aumentos nominales mayores a los propuestos por el gobierno o con correctivos de inflación, que las pautas no incorporaban. “Cuando hay muchos correctivos de inflación, los precios pasados se meten en los precios futuros. Si marco salarios según lo que pasó en la inflación en los últimos 12 meses, cada vez que hay algún aumento transitorio de precios, determina los salarios de hoy, que determinan los precios de mañana. En consecuencia, la inflación nunca baja”, afirmó.

Riesgos externos en contra de un dólar a raya

“El riesgo que la Fed acelere el ritmo del tapering y dispare correcciones en dólares como las que vivimos en febrero, en junio u octubre, está a la vuelta de la esquina”, afirmó Capurro. Agregó que esperan que el “dólar salte” en el año. A su vez, destacó a la región como otro problema, ya que si este no estuviese el BCU tendría más espacio político para una estrategia “más agresiva de desinflación”. Pero, en este escenario, supondría la caída del dólar o un peso fuerte, “maximizando los problemas de competitividad”.

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