INFORME

¿Son suficientes las reservas de Uruguay para cubrir riesgos en una crisis similar a 2002?

El Banco Central del Uruguay analizó la situación en la hipótesis de un escenario parecido al de 2002. ¿Qué riesgos tendrían que cubrir las reservas durante esos períodos?

Fachada del edificio sede del Banco Central del Uruguay. Foto: Estefanía Leal
Fachada del edificio sede del Banco Central del Uruguay. Foto: Estefanía Leal

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El Banco Central (BCU) realiza periódicamente una evaluación de las reservas que administra y su suficiencia para hacer frente a diversos riesgos en forma simultánea. El más reciente análisis se incluyó en el Informe de Política Monetaria del segundo trimestre, divulgado el martes.

El BCU denomina nivel de “reservas de confort” al monto precautorio de activos externos que le permitirían cubrir la ocurrencia simultánea de una serie de riesgos.

Para ello, un trabajo de los servicios técnicos del Central (Umberto Della Mea, Daniel Dominioni, Ana María Ibarra y Gerardo Licandro) identificó ante una situación crítica, con un 99% de probabilidad, el tiempo máximo en el que el BCU no tendría acceso al mercado en moneda nacional y el gobierno no tendría acceso al mercado internacional.

En el caso del BCU, ese lapso sería de cinco meses sin la posibilidad de emitir Letras de Regulación Monetaria (un título de deuda que utiliza la autoridad monetaria para quitar pesos del mercado) debido a tasas de interés pedidas por el mercado demasiado elevadas. A su vez, para el gobierno, el lapso sin acceder a los mercados internacionales, sería de un máximo de 13 meses.

¿Qué riesgos tendrían que cubrir las reservas durante esos períodos?

En los cinco meses que el BCU no tendría acceso a emitir Letras, habría presiones sobre la tasa de interés, el tipo de cambio y el nivel de precios. Entonces, el BCU debería prever la venta de dólares para atender el pago de las Letras ya emitidas (que vencen en ese período) y el déficit primario en moneda nacional del BCU.

Por otro lado, en los 13 meses que el gobierno no tendría acceso a emitir deuda en los mercados internacionales, se debe prever los pagos de deuda que vence en ese período. A su vez, “en un contexto de crisis” en una simulación que tomó en cuenta lo sucedido en 2002, el resultado primario (antes del pago de deuda) del gobierno disminuiría 1,4% del Producto Interno Bruto (PIB).

El último riesgo a cubrir, es el de una corrida bancaria, es decir el retiro de depósitos en moneda extranjera durante ese período de 13 meses en el que no se cuenta con acceso a los mercados internacionales. El trabajo de los técnicos del BCU analizó lo ocurrido entre 1999 y mediados de 2010, así que toma lo sucedido en la crisis financiera de 2002.

¿Esos riesgos podrían ocurrir todos a la vez? Sí, de hecho, durante la crisis de 2002 se dieron al mismo tiempo corridas cambiarias y bancarias, además del cierre de los mercados internacionales para Uruguay.

Análisis.

Entonces, según el Informe de Política Monetaria del segundo trimestre, “el ejercicio basado en la metodología de reservas de confort muestra que a fines de mayo 2021 el BCU hubiera requerido US$ 12.778 millones para enfrentar la ocurrencia simultánea de una serie de riesgos” como los mencionados.

El informe detalló que para cubrir los riesgos monetarios y cambiarios se necesitarían US$ 4.311 millones. A su vez, los riesgos del sector público no financiero (pagos de deuda más déficit fiscal primario del gobierno central) se necesitaban US$ 4.500 millones.

Dólares. Foto: Archivo El País
Dólares. Foto: Archivo El País

Por otro lado, los riesgos del sistema financiero implicaban la necesidad de US$ 3.966 millones.

¿El Central administra reservas suficientes como para cubrir esos riesgos? En ese momento, es decir a fines de mayo, “el stock de activos de reserva del BCU se ubicaba en US$ 17,381 millones. Por lo tanto, el ejercicio determina una holgura de US$ 4.603 millones, lo que representa una posición financiera muy sólida”, afirmó el Central.

Según el reporte, “el nivel de activos de reserva (neto de los que tienen contrapartida en los depósitos en dólares del sector bancario en el BCU) a marzo de 2021 permitiría cubrir el servicio de deuda de todo el sector público hasta enero 2022. Adicionalmente, se cuenta con líneas de crédito contingente (pre-aprobadas y se pueden desembolsar rápidamente) con organismos multilaterales por US$ 1.795 millones (3.5% del PIB)”.

“Por otra parte, el perfil de vencimientos de la deuda no muestra presiones puntuales en los próximos años: más de la mitad de la deuda debe honrarse luego de 2027”, añadió la autoridad monetaria.

“En lo que respecta a los indicadores financieros del BCU, se observa una caída de la madurez promedio de las Letras de Regulación Monetaria, que pasó de ocho a cinco meses entre marzo 2020 y marzo 2021, al dejar de emitirse Letras a dos años” de plazo, puntualizó.

“Mientras tanto, los activos propios del BCU son superiores a sus títulos emitidos en algo más de dos puntos del PIB a mayo 2021, dando cuenta de una confortable posición financiera”, añadió.

Lapso con holgura.

El BCU ha venido realizando esta estimación de “reservas de confort” desde 2011, pero recién a partir de 2021 lo empezó a hacer público. En el Informe de Política Monetaria del 4° trimestre de 2020 (publicado en 2021), el Central señaló que “en todo el período (desde 2011 a la fecha) los activos de reservas eran superiores a los riesgos a cubrir acumulados, por lo que ha existido en este lapso una holgura en el nivel de reservas de confort”.

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