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¿Qué tipo de empresas son las que más generaron y más destruyeron empleo?

Una mujer comprando en un comercio en Montevideo. Foto: Estefanía Leal
Carteles solicitando el dispanciamiento social, dispensador de alcohol en gel (desinfectante) y mampara de acrilico transparente en el mostrador de papeleria Gandulia - Nota sobre protocolo sanitario en locales comerciales sobre Av. 18 de Julio para prevenir los contagios de coronavirus, medidas sanitarias para los clientes y trabajadores en plena pandemia de coronavirus Covid19 en Montevideo, ND 20210423, foto Estefania Leal - Archivo El Pais
Estefania Leal/Archivo El Pais

INFORME

El Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración de la Universidad de la República analizó la dinámica del empleo formal en el país.

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A diferencia de las “creencias políticas y populares” que se sostienen en Uruguay en relación a la importancia que tienen las empresas chicas en el entramado laboral del país, un estudio del Instituto de Economía (Iecon) afirmó que la participación de las micro y pequeñas empresas en la generación de empleo “no es tan relevante” como afirman los hacedores de políticas públicas.

Los economistas del Iecon, Rodrigo Ceni y Gabriel Merlo -autores de la investigación “Veinte años de flujos de empleo en un país emergente”- analizaron la dinámica del empleo formal en Uruguay desde 1996 hasta 2015 y encontraron que son las empresas grandes (más de 100 empleados) las más relevantes en relación a la cantidad de puestos laborales que generan. En tanto, las microempresas -de uno a cuatro empleados- crean y destruyen trabajo en el mismo nivel.

En diálogo con El País, Ceni explicó que para medir la creación de empleo en las empresas se analizaron cuántos puestos de trabajo nuevos hubo en ese período sobre la cantidad promedio de empleos de las puntas, es decir, cuántos empleados tenía la empresa al inicio del año y cuántos al final.

En ese sentido, el economista señaló que las microempresas crearon puestos de trabajo en un 25%, es decir que de la plantilla laboral promedio hubo un 25% que fueron trabajadores que ingresaron en ese período. Sin embargo, las microempresas que destruyeron puestos de trabajo lo hicieron también en un 25%.

“En realidad lo que pasa es que dentro del grupo de las microempresas no hay una creación neta de empleos en todo ese período. Las empresas chicas crean y destruyen empleo al mismo nivel”, afirmó Ceni.

Asimismo, si se analiza la dinámica en las empresas chicas -entre cinco y 19 empleados- se crearon puestos de trabajo en un 21,7% mientras que la destrucción de empleo fue de 19,2%.

La dinámica cambia en las medianas empresas -de entre 20 a 99 trabajadores- generaron nuevos puestos de trabajo en un 13,3% y destruyeron un 9,4%. Mientras que las grandes compañías crearon nuevos puestos laborales en un 7,5% y solo destruyeron un 3,8%.

“Cuando se analiza por tamaño se ve que las empresas chicas son muy dinámicas porque crean mucho trabajo pero al mismo tiempo, son esas empresas las que destruyen mucho empleo también”, explicó Ceni.

Asimismo, el economista indicó que “si bien las empresas chicas son importantes en función al impacto que tienen en las economías locales”, así como por el rol que cumplen en la creación de oportunidades, “no aportan a la dinámica general” del empleo. “Hay un tema más de cercanía del discurso de los hacedores de políticas que del impacto real” que tienen, afirmó Ceni.

Por otra parte, la investigación encontró que en promedio, durante las dos décadas analizadas, las empresas crearon anualmente el 13,4% de sus puestos de trabajo y destruyeron el 10,2%.

Oficina, empleados en oficina. Foto: Archivo El País
Profesionales en una oficina. Foto: Archivo El País

Según Ceni, la creación neta de empleo tuvo tres períodos marcados: positivo pero decreciente entre 1996 y 1999, negativo entre 1999 y 2003 y finalmente, positivo entre 2004 y 2014.

“Este comportamiento cíclico se debe tanto al comportamiento procíclico de la creación de empleo como al contracíclico de la destrucción”, afirmó la investigación.

Al analizar la dinámica del empleo en función de la edad y el tamaño de las empresas, el estudio concluyó que las empresas ocupan una proporción creciente de puestos de trabajo a medida que crecen en tamaño y edad, pero su dinámica es diferente.

“Las tasas de creación y destrucción de empleo disminuyen por tamaño de la empresa, mientras que la tasa neta aumenta”. En relación a la edad (de la empresa) las tasas brutas, pero también lo hace la neta.

Según Ceni, las empresas con más de 10 años en el mercado y más de 20 empleados representan más de la mitad del empleo total y más de una cuarta parte de la creación y destrucción de empleo.

Las empresas pequeñas “no son tan relevantes para explicar el crecimiento neto (del empleo)” y sí son las empresas jóvenes “las que tienen el papel principal de creación neta” de puestos de trabajo, indicó Ceni.

Sobre este punto, explicó que la investigación identificó que las empresas presentaron una dinámica de “crecer o desaparecer” (del mercado) y señaló que si bien las empresas jóvenes (en antigüedad) crecen más, también son las que más cierran. En tanto, las empresas nuevas siguen el mismo patrón: o crean y crecen dinámicamente o fracasan y salen del mercado.

La investigación analizó además cómo fue la estabilidad de los puestos de trabajo que se crearon y se destruyeron. Para medirlo, calcularon la probabilidad de que los puestos de trabajo creados se destruyan y viceversa.

“Un año después, el 80% de los puestos de trabajo creados permanecieron activos y solo el 60% de los destruidos se mantuvieron en esa condición”, afirmó la investigación.

Por último, Ceni explicó que al analizar qué pasó con los puestos de trabajo creados según el ciclo de vida de las empresas, se observó que una que sobrevivió 10 años en el mercado tuvo “al menos el doble” de empleados que en sus primeros cuatro años.

Las diferencias por género

El estudio analizó también la dinámica de los puestos de trabajo según las características de las personas. En ese sentido, Ceni resaltó que por género hubo “dinámicas completamente distintas”.

En el período estudiado, los puestos ocupados por mujeres crecieron a una tasa anual del 3%, mientras que los ocupados por los hombres “prácticamente no se incrementaron”.

Ese crecimiento llevó a que la participación de las mujeres en el empleo formal creciera cuatro puntos porcentuales.

Al analizarlo por edad, “vemos que los puestos de trabajos ocupados por jóvenes tienen una destrucción mayor a la creación en todo el período, así como ciclos más pronunciados, mientras los puestos ocupados por mayores de 45 años se crean netamente durante todo el período y parecen no ser afectados mayormente”, concluyó.

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