MÁS CONTROL A IMPORTACIONES

El nuevo grifo que decidió cerrar el gobierno argentino ante falta de reservas

El gobierno de Alberto Fernández decidió incrementar los controles a la importación ante la escasez de reservas.

Banco Central argentino. Foto: La Nación (GDA)
Banco Central argentino. Foto: La Nación (GDA)

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El control a las importaciones se profundiza en Argentina. Ante la escasez de reservas, el Banco Central (BCRA) de este país prohibió desde comienzos del mes de octubre, los giros de divisas para pagar importaciones en forma anticipada.

En la práctica, la medida implica que solo se podrán hacer giros al exterior contra el despacho a plaza de los bienes, es decir, cuando la mercadería ya esté lista para salir con destino al mercado argentino. Esta nueva traba se suma a las demoras en las que viene incurriendo el gobierno en los últimos meses para autorizar licencias de importación.

“Las empresas se encontraron de un día para el otro con que no pueden pagar más anticipos al exterior. Ante esa incertidumbre, muchas pararon las ventas en los primeros días y salieron a renegociar desesperadamente términos y condiciones con sus proveedores para intentar mantener la relación comercial”, dijo a El País Fernando Furci, gerente general de la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA), en Buenos Aires.

Frente a expectativas de devaluación elevadas por la creciente brecha cambiaria, en los últimos meses los importadores han venido adelantando compras para asegurarse la actual cotización del tipo de cambio oficial, que aún permanece en torno a los 100 pesos.

Entre junio y septiembre, el Banco Central detectó una diferencia de unos US$ 1.800 millones entre los pagos al exterior cursados por el mercado de cambios y los bienes efectivamente ingresados al país. Sin margen ante un stock de reservas netas que apenas ronda los US$ 4.000 millones, el Banco Central decidió cerrar ese grifo.

El gobierno de Alberto Fernández está decidido a seguir ajustando el cepo cambiario todo lo que sea necesario.

El problema es que dado que la mayoría de las importaciones requiere de un pago adelantado para que comience la fabricación del producto, la medida implica un obstáculo adicional para acordar compras en el exterior.

“Los grandes perdedores de esta medida son las pequeñas y medianas empresas porque la condición con proveedores más grandes va a ser siempre el pago de un anticipo. Además, muchos de los productos importados se preparan a pedido y eso hace que el pago anticipado sea fundamental para comprometerse en la relación comercial”, dijo Furci.

El presidente Alberto Fernández habla en un acto político. Foto: Archivo
El presidente Alberto Fernández habla en un acto político. Foto: Archivo

Si bien la medida estará vigente, en principio, solo hasta el 31 de octubre, no hay certezas de que ese plazo se cumpla. Para alcanzar el objetivo de llegar a las elecciones parlamentarias del 14 de noviembre sin un salto abrupto en la cotización del dólar ni una pérdida aún mayor de reservas en el Banco Central, el gobierno de Alberto Fernández está decidido a seguir ajustando el cepo cambiario todo lo que sea necesario.

“Los empresarios salieron a negociar con sus proveedores en el exterior con el argumento de que el 31 de octubre será la fecha límite de esta restricción, pero eso no quita que tengan temor a que esto se prolongue”, dijo Furci.

Nuevo ajuste sobre importaciones es la última de una serie de medidas tomadas para gestionar la escasez de reservas.

En cualquier caso, la imposición de trabas viene provocando faltantes en productos que van desde zapatillas hasta artículos electrónicos, pasando por repuestos para autos, neumáticos y botellas de vino, además de insumos como piezas para la producción de motos y partes para la elaboración de calzados, entre otros.

“Ya había muchas quejas de sectores productivos con relación a las dificultades para acceder a importaciones. A eso se agrega ahora esta medida: no convalidar la concesión de dólares para hacer un anticipo de pago antes de que el producto sea despachado representa claramente un desconocimiento de cómo funciona la importación”, dijo a El País Marcelo Elizondo, director de la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales, en Buenos Aires.

Hasta las elecciones:

El nuevo ajuste de los controles sobre las importaciones es la última de una serie de medidas tomadas por el Banco Central para administrar su aguda escasez de reservas.

También a comienzos de octubre la autoridad monetaria había impuesto nuevas restricciones para la compra de los llamados dólares financieros, aquellos que se obtienen a través de la compra-venta de bonos y acciones.
Ese torniquete al cepo logró el objetivo de cortísimo plazo de frenar la sangría de reservas.

De hecho, el Banco Central pasó de vendedor a comprador en el mercado de cambios: en lo que va de octubre, la autoridad monetaria logró adquirir más de US$ 500 millones.

El equilibrio que debe hacer el Banco Central

Con los efectos colaterales que podrían derivarse de un endurecimiento del cepo cambiario, como un mayor ensanchamiento de la brecha cambiaria, el gobierno de Alberto Fernández no cuenta con muchas otras opciones disponibles en el actual contexto.

Sin un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) -el cual recién podría concretarse en el primer trimestre del año próximo-, Argentina seguirá teniendo en los próximos meses cerrado el acceso a los mercados internacionales de deuda.
A eso se suma que la oferta de divisas se mantendrá débil al menos hasta diciembre, cuando se reinicie la liquidación de la cosecha de trigo.

Hasta entonces, el Banco Central deberá seguir haciendo equilibrio. Más aún si se tiene en cuenta que, con la apertura de las fronteras, en el verano volverán a salir divisas por el déficit de la balanza turística, un canal que se mantuvo cerrado el año pasado ante las restricciones por la pandemia.

Además, continuará registrándose una creciente salida de dólares para cumplir con las importaciones de electricidad y derivados del petróleo ante el congelamiento de las tarifas en el mercado doméstico.

“El Banco Central tiene un precio del dólar oficial que es poco más de la mitad que el valor de mercado. Como consecuencia de eso, tiene un problema para abastecer a la demanda y, ante eso, genera restricciones, entre ellas limitaciones para importar. El problema es que si las importaciones se detienen, habrá un efecto importante en términos de actividad: en Argentina el 85% de las importaciones se utilizan para la producción, desde bienes de capital a repuestos y accesorios de máquinas, pasando por insumos, bienes intermedios y energía”, dijo Elizondo.

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