INFORME

A medida que sigue la guerra Rusia-Ucrania, ¿qué efectos pueden generarse a mercados emergentes?

Un informe del Instituto de Finanzas Internacionales analiza la derivación económica para países emergentes de la invasión de Rusia a Ucrania

Un miembro de Ucrania en las afueras de Járkov. Foto: AFP
Un miembro de Ucrania en las afueras de Járkov. Foto: AFP

La invasión de Rusia a Ucrania y la guerra que se libra tras ella, no tiene un final cercano en el horizonte. Para la economía global y latinoamericana este es un escenario de incertidumbre que genera diversos efectos, justo cuando todo parecía encaminarse tras dos años de pandemia por el covid-19.

Un informe del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF por su sigla en inglés, que agrupa a las instituciones financieras a nivel mundial) al que accedió El País, señaló que “la rapidez y severidad de las sanciones impuestas a Rusia tras su invasión a Ucrania es notable”.

Estas sanciones de la comunidad internacional “han llevado a un endurecimiento drástico y sin precedentes de las condiciones financieras, lo que apunta a una profunda recesión. Revisamos nuestro pronóstico del Producto Interno Bruto (PIB) de Rusia para este año de un crecimiento de 3% a una caída de 15%”, afirmó el reporte.

“La incertidumbre en torno a este pronóstico es obviamente grande, pero creemos que está claramente inclinada a la baja. Esto se debe a que una mayor escalada de la guerra puede traer más boicots a la energía rusa, algo que afectaría drásticamente la capacidad de Rusia para importar bienes y servicios, lo que profundizaría la recesión”, agregó.

El pronóstico de referencia del IIF “asume que los combates continúan, pero no hay una fuerte escalada en el conflicto. Ese escenario implica una suerte divergente en los mercados emergentes, porque el aumento de los precios de las materias primas ayuda a algunos y perjudica a otros”.

Según el reporte, “América Latina se beneficiará de la mejora de los términos de intercambio entre sus muchos exportadores de materias primas. Mientras tanto, los efectos secundarios adversos deberían afectar principalmente a Europa del Este a través del comercio y los importadores de materias primas a través de precios más altos del petróleo y el trigo, con Turquía y Egipto en el punto de mira”.

Si se materializa “una fuerte escalada del conflicto”, eso “provocará un retroceso generalizado de los flujos de capital de los mercados emergentes, de modo que ningún lugar sea inmune. Tal escenario vería un vuelo hacia la seguridad del dólar estadounidense y posibles dislocaciones del mercado. La trayectoria del conflicto es, por lo tanto, de suma importancia para los mercados”, añadió.

Se debe tener en cuenta que “las condiciones financieras de Rusia, un promedio ponderado que agrega la drástica caída del rublo, el colapso del mercado de valores de Moscú y los rendimientos de los bonos y las primas de riesgo marcadamente más altos, se han endurecido drásticamente, lo que presagia una profunda recesión”, apuntó el documento.

“Dado el pequeño tamaño de la economía de Rusia y sus esfuerzos por aislarse de los mercados financieros globales, no esperamos un amplio contagio a los mercados emergentes en nuestro escenario base”, afirmó el IIF.

“En cambio, creemos que Europa oriental y occidental se verán afectadas por su exposición a las exportaciones a Rusia, algo que los mercados apenas comienzan a valorar. Este canal comercial no afecta en gran medida a Estados Unidos y América Latina y es moderado para gran parte de Asia, incluida China”, agregó.

El IIF señaló que “el aumento de los precios de las materias primas perjudica a algunos mercados emergentes y beneficia a otros. Cada aumento de US$ 10 en los precios del petróleo (consideramos que esto es aproximadamente un alza del 10%) elevaría el déficit de cuenta corriente de Turquía en 2022 en 0,3 puntos porcentuales, lo que incrementa su dependencia de las entradas de capital extranjero en un momento en que el apetito por el riesgo mundial está inestable”.

A su vez, indicó que “los precios del trigo marcadamente más altos son igualmente desafiantes. Un aumento de US$ 50 en los precios del trigo por tonelada métrica, también un alza del 10% aproximadamente, eleva el déficit de cuenta corriente de Egipto en un 0,2 por ciento del PIB”.

“Por el contrario, el aumento de los precios de los commodities son en su mayoría buenas noticias para América Latina, porque otorgan un gran impulso a los términos de intercambio de los exportadores de materias primas de la región. Dicho todo esto, una fuerte escalada en el conflicto probablemente provocará una huida a la seguridad y salidas indiscriminadas de capital de los mercados emergentes. En ese caso, puede que no haya dónde esconderse”, expresó.

Plantación de trigo. Foto: Archivo El País
Plantación de trigo. Foto: Archivo El País

El rol de China

“En el contexto de las sanciones a Rusia, a menudo se menciona a China como el país que podría desempeñar un papel importante en la reorientación de la economía y el sistema financiero de Rusia lejos de Occidente”, expresó el reporte del IIF.

China ha sido extremadamente cuidadosa de no tomar partido en el conflicto con una comunicación oficial deliberadamente neutral. Los lazos comerciales entre los dos países son significativos y los productos básicos juegan un papel clave. Sin embargo, los lazos financieros siguen siendo muy débiles”, añadió.

El análisis del IIF señaló que “el comercio entre los países es sustancial, especialmente desde la perspectiva rusa: China representa cerca del 15% de las exportaciones totales de Rusia y alrededor del 23% de las importaciones totales. Para China, los números inversos son mucho más bajos, alrededor del 2%/3%”.

“Dado el papel dominante que la Unión Europea (UE) ha desempeñado durante años como el socio comercial más importante de Rusia, es probable que lleve años reemplazar la demanda de la UE de productos rusos y el suministro de la UE de importaciones rusas, incluso en el caso de un esfuerzo concertado”, explicó el informe.

“En respuesta a las sanciones impuestas desde 2014 y en previsión de nuevas medidas, Rusia ha intentado cambiar la composición monetaria del comercio con China lejos del dólar estadounidense, con el euro aumentando en importancia para las exportaciones y el yuan para las importaciones. Tras los acontecimientos recientes, creemos que esta dinámica continuará, si no se acelera”, agregó.

“Los productos básicos desempeñan un papel clave en los lazos comerciales ruso-chinos, ya que las exportaciones de petróleo crudo y gas natural aumentaron notablemente en el pasado reciente. A partir de 2020, China representó más del 30% de las exportaciones de petróleo crudo de Rusia y alrededor del 10% de sus exportaciones de gas natural, y ambas cifras aumentaron rápidamente. Las perspectivas de mayores flujos de gas se ven obstaculizadas por la falta de la infraestructura necesaria”, señaló el IIF.

“Los gasoductos de Rusia todavía están en gran parte configurados para dirigir el gas natural hacia Europa, que sigue siendo su mercado de exportación más importante. Europa es también el mercado de exportación más importante para el crudo ruso. Si la UE sigue el ejemplo de los Estados Unidos y prohíbe las importaciones de petróleo y gas de Rusia, o si la propia Rusia prohíbe las exportaciones, China no podrá reemplazar la demanda europea rápidamente”, concluyó el IIF.

El ajuste fiscal que se impone tras dos años de pandemia de covid-19
Los países emergentes enfrentan un problema político y social
Enfermera realizando test de covid-19. Foto: AFP

Más allá de los problemas que acarrea la guerra entre Rusia y Ucrania, los mercados emergentes ya enfrentaban la necesidad de un ajuste fiscal por la situación generada por la pandemia de covid-19.

Según el documento del IIF, “muy pocos mercados emergentes normalizarán los déficits fiscales en 2022. En varios casos, el gasto primario se mantiene muy por encima de los niveles anteriores al covid. Las facturas con intereses más altos, un legado duradero de la crisis, también complican los planes de reducción del déficit de todos”.

“A mediano plazo, casi todos los mercados emergentes quieren reducir el gasto por debajo de los niveles anteriores al covid, una propuesta social y políticamente desafiante”, agregó.

El reporte dice que “junto con Chile, Sudáfrica es el único mercado emergente que tendrá un déficit fiscal menor este año que en 2019. Sin embargo, no creemos que los planes de ajuste en el presupuesto para 2022 presentado recientemente sean sólidos. Se prevé que los ingresos se mantengan fuertes indefinidamente, lo que aumenta el riesgo fiscal si caen los precios de las materias primas. Los recortes de gastos no se anticipan y se basan en reducciones ambiciosas de la factura salarial”.

“En contraste, Chile recortará fuertemente este año, una medida que, junto con las alzas de la tasa de política monetaria, terminará con el recalentamiento. Seguimos preocupados por los déficits gemelos en cuenta corriente y fiscal de Colombia. Los planes fiscales revisados ​apuntan a un déficit más bajo este año, pero principalmente debido a un mayor crecimiento del PIB, no a mayores recortes”, añadió el IIF.

Según el documento, “la normalización del déficit fiscal está lejos para la mayoría. Algunos, como Colombia y Filipinas, siguen gastando más de lo habitual y todos pagan más intereses debido a los mayores niveles de deuda y al aumento de las tasas de interés. Sin embargo, la mayoría tiene planes ambiciosos de consolidación a mediano plazo. Las reglas y los marcos fiscales existentes exigen recortes que, en varios casos, reducirían el gasto primario por debajo de los niveles previos a la pandemia”.
Si bien estos recortes en el gasto “son buenos para la sostenibilidad de la deuda, seguimos escépticos de que estos planes sean universalmente compatibles con la estabilidad social y política”, afirmó el IIF.

“Brasil es la prueba A en este frente” ya que “incluso después de las modificaciones recientes, la regla fiscal sigue siendo ambiciosa. Su objetivo es deshacer una década de despilfarro fiscal a una velocidad vertiginosa en el contexto de un crecimiento perennemente bajo”, concluyó el documento.

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