Los técnicos de los ministerios de Economía y Ganadería siguieron ajustando ayer las fórmulas para que la liberación del precio de la leche en el mercado doméstico no se traslade al consumidor.
Según algunos cálculos si no existiera un subsidio directo al precio al consumidor la leche fluida tarifada debería costar entre $ 15 y $ 16 y no los $ 12 que se fijó en septiembre del año pasado.
En ese momento el Poder Ejecutivo decidió otorgar un subsidio de $ 0,71 a las empresas que venden leche fluida al público para atender el desfasaje entre el menor valor de la leche cuota (que se utiliza para el producto tarifado) respecto a leche industria (volcada a la exportación).
Fuentes de Conaprole dijeron que en ese momento la brecha entre esos dos precios era de alrededor de $ 1,5. Esto es, una mitad lo pone el gobierno y la otra la "bancan" las empresas que abastecen el mercado interno con leche fluida. Cuatro meses después la diferencia es de más de $ 2,5. Por ende, empresas como Conaprole deben soportar una diferencia mayor dado que el subsidio estatal no varió desde septiembre.
Las empresas como Conaprole están embretadas porque reciben menos precio por atender al mercado interno con leche fluida del que recibirían si dedicaran la materia prima a la exportación.
AJUSTE. El gobierno debe encontrar una fórmula antes del 1º de marzo, que es la fecha en que se debe ajustar el precio al público. Fuentes de Ganadería dijeron a El País que el subsidio a la leche fluida es de $ 7,5 millones mensuales.
Lo que está en discusión es la sustentabilidad del subsidio al precio de la leche al consumo en un escenario en el que el gobierno se encamina a cambiar el régimen de fijación de precios en el sector lácteo. "El sistema tradicional ya no tiene sentido pero todavía no logramos definir un esquema nuevo. Quizá haya una transición y sea gradual", dijeron ayer a El País en Ganadería.
La leche al consumo tarifada representa el 8% de la producción total del país.