Finanzas de Bolsillo

¿Cómo evitar que las emociones afecten mis finanzas de bolsillo? Las claves de los expertos

Las emociones pueden llevarnos a tomar malas decisiones financieras, que luego pueden traer consecuencias no deseadas. En este Finanzas de Bolsillo veremos cómo evitar que esto suceda. 

El estrés genera consumo. Foto: Shutterstock.
El impacto de las emociones en las finanzas. Foto: Shutterstock.

Siempre se habla del manejo de nuestras finanzas desde un punto de vista racional pero ¿qué pasa cuando las emociones nos dominan y cometemos desvíos en nuestros gastos? ¿Cómo lograr que estas no nos lleven a tomar malas decisiones?

Si bien somos seres racionales, también somos emocionales, por lo que diferentes estados de ánimo pueden hacernos dejar llevar por la impulsividad y caer en errores o conductas que luego perjudiquen nuestras Finanzas de Bolsillo.

Según el psicólogo Alejandro De Barbieri, las emociones siempre nos afectan, pero la clave es que afecten de una manera positiva y no de una manera negativa, es decir, de una manera impulsiva.

En este sentido, explicó que el miedo, la lástima, la culpa, la ansiedad o el estrés, pueden llevarnos a no enfocarnos en nuestras prioridades y que las emociones terminen repercutiendo en nuestras decisiones.

Del mismo modo, la psicóloga e integrante de la Mesa Directiva de la Coordinadora de Psicólogos del Uruguay, Ana López Martirena, sostuvo que la toma de malas decisiones puede encontrarse al “no visualizar adecuadamente el fenómeno del dinero”.

“Que no sepas cuanto te entra, con qué frecuencia, en dónde lo tenés, en qué lo gastaste. La invisibilidad del dinero te lleva a tomar malas decisiones. Cuando uno está feliz, hace la vista gorda a ciertas cosas, pero si tenés un registro adecuado de tus finanzas personales, por más feliz que estés eso no te va a pasar”, agregó.

El registro adecuado de los gastos, como la conformación de un presupuesto del hogar, provee un marco a la hora de tomar decisiones financieras, que brinda límites ante posibles decisiones que podamos tomar “en caliente”.

De este modo, los límites del presupuesto permiten darnos cuenta si el gasto a realizar es un desvío y evitarnos así consecuencias no deseadas. Asimismo, en ediciones anteriores de Finanzas de Bolsillo, expertos recomendaron integrar el entretenimiento dentro del presupuesto, para contemplar también el disfrute del dinero.

Además del presupuesto, De Barbieri explicó que es conveniente tomar una pausa y revisar cuál es el motivo detrás de la decisión que se está por tomar, lo cual sería desarrollar inteligencia emocional. “La inteligencia emocional es darme cuenta (tomar conciencia), es qué siento con esta nueva inversión o con este miedo a invertir. Después de que sé lo que siento, es ver cuáles son los motivos que están detrás de mis emociones, para poder tomar una decisión lo más sana posible”, indicó.

Por ejemplo, explicó que en muchos casos hay personas que consumen bienes para compensar que no se sienten queridos, otros por la adrenalina de una oportunidad, también están aquellos que consumen por celos, vanidad u otras emociones.

En este sentido, también aconsejó que ante estas posibles situaciones, se aplace el gasto con el fin de evaluar las consecuencias del mismo y si era un mero acto emocional o, por ejemplo, si era para satisfacer una necesidad.

Del mismo modo, López Martirena destacó la influencia del estrés en las decisiones, el cual “es una condición en donde estás ante la sensación de múltiples demandas que sentís que no podés responder”.

“En situaciones de estrés, hay funciones que son necesarias que no funcionan bien. Por ejemplo, la capacidad de concentración, atención, memoria, la capacidad de proyectar las consecuencias de nuestras acciones. Todo eso se ve alterado cuando estás estresado o cuando estás con mucho miedo. Entonces actuás impulsivamente, porque el cableado cerebral tiene un cortocircuito”, explicó.

Por esto, sostuvo que es clave no tomar decisiones en momentos en el que se está “muy volado” por un estado emocional intenso.

A su vez, una vez hecha la pausa, se debe buscar la libertad, según De Barbieri, en donde uno pueda buscar apoyo en otra persona de confianza, además del apoyo psicológico o financiero, con quien se pueda analizar el manejo de las finanzas que se está realizando y ver “si se está haciendo una trampa al solitario”.

Evasión y círculo vicioso

En tanto uno debe procurar que las emociones no impacten en nuestras finanzas negativamente, ¿qué sucede si ya me equivoqué?

Entre los posibles escenarios de decisiones mal tomadas previamente, están aquellos que evaden a enfrentarse a su situación financiera, como también están aquellos que comienzan un círculo vicioso de malas decisiones y ansiedad.

Por esto, en caso de evasión por tener miedo con lo que uno se puede encontrar, De Barbieri señaló que nadie “tiene por qué saberlo todo”, siendo recomendable buscar un acompañamiento que ayude en la organización de las finanzas, con el fin de tomar buenas decisiones.

Por otro lado, ante la calesita de malas decisiones y emocionalidad, la licenciada en sicología e integrante de la Red de Psicólogos del Uruguay, Andrea Coppola Zicari, señaló como importante lograr la satisfacción “más allá de lo económico” y que esto contribuya a elevar el autoestima.

Para esto, destacó participar de actividades sociales y recreativas saludables, a través del vínculo con amigos y familia, tener pertenencia en una organización, entre otros.

Asimismo, López Martirena concluyó que aquello que nos hace sentir plenos suele tener que ver con actividades que realizamos, en lugar de bienes que poseemos o consumimos por impulso.

Un plan de inversión para tomar decisiones

¿Cómo evitar ser impulsivo en las inversiones? 

“La evidencia muestra que a los inversores que no les va bien, la razón número uno tiene que ver con temas emocionales. Es importante reconocer las emociones, esas cosas que hacemos y generar otro tipo de hábitos”, explicó la presidenta de CFASociety Uruguay, Bárbara Mainzer.

En este sentido, señaló la importancia de hacer un plan de inversión, para no dejarse llevar por las emociones, porque “cuando hay exuberancia uno quiere invertir, pero cuando viene la caída la gente entra en pánico y toma decisiones inversas. Cuando todo sube la gente quiere comprar y cuando todo cae, es común que tengan miedo y vendan”.

Del mismo modo, destacó la importancia de evaluar la inversión de acuerdo al horizonte temporal planeado. Por ejemplo, en el caso de activos que suelen ser a largo plazo, como las acciones, uno puede mirarlo pero no evaluarlo a corto plazo, porque además de no corresponder con la idea original, “cuando uno está muy inserto en los movimientos de corto plazo, pierde perspectiva”.

A su vez, remarcó la importancia de la diversificación de activos, ya que en caso de requerir los ahorros con urgencia, es más conveniente utilizar aquellos más conservadores y con menos volatilidad.

El otro extremo

“Hay personas que justamente no se dan permiso para nada. También podés encontrar ese otro extremo. Si vos tenés la posibilidad de cambiar el auto, de irte a un hotel con tus amigos o tu pareja, bárbaro. También es esa dimensión del placer, que tiene que ver con la felicidad”, señaló De Barbieri.

Para aquellos que no se permiten disfrutar de sus finanzas, “está el riesgo de gastar y no poder controlar”.

Del mismo modo, López Martirena sostuvo que en estos casos “el dinero puede estar girando sobre uno o dos valores, que pueden ser prioritarios, pero que anulan a todo los demás”, que también son prioritarios, como el autocuidado o el descanso.

Conductas adictivas

Según López Martirena, cada vez más hay conductas adictivas, como las compras compulsivas. En este sentido, explicó que uno debe prestar atención a estas conductas cuando no se puede dar cuenta de lo que está haciendo, cuando no se puede explicar de forma racional.

“Capáz que te compraste de más porque te gustaban los dos colores de una blusa, pero eso te puede pasar una vez. Hay un tema de intensidad, de frecuencia y de racionalidad. Cuando no pasás esos tres criterios empezá a preocuparte”, afirmó.

En ese sentido, la psicóloga explico que, “cuando es muy intenso, es decir, es mucha plata la que estás gastando en eso; cuando es muy frecuente y cuando es irracional, y no responde ni a una necesidad, a una meta o a nada, es totalmente el impulso. Ahí empezá a preocuparte”.

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