INFORME ESPECIAL

¿Cuándo la economía uruguaya recuperará el nivel pre-COVID y qué riesgos persisten?

Informe de Política Monetaria incluye una evaluación del contexto macroeconómico, un análisis de inflación, los fundamentos y metas de la política monetaria.

Fachada del Banco Central del Uruguay. Foto: Estefanía Leal
Fachada del Banco Central del Uruguay. Foto: Estefanía Leal

El Banco Central (BCU) analizó la situación de la economía uruguaya en el segundo trimestre (los datos se conocerán recién en septiembre), evaluó las perspectivas y los riesgos que tiene el escenario base previsto.

En su Informe de Política Monetaria del segundo trimestre, el BCU recordó que “en el primer trimestre de 2021 la actividad interrumpió su recuperación y se contrajo 0.5% respecto al último trimestre de 2020 (en términos desestacionalizados), lo que implicó una caída en términos interanuales de 2.8%”.

“Esta retracción estuvo en gran parte determinada por las consecuencias que la situación de emergencia sanitaria por COVID-19 continúa teniendo principalmente en los sectores vinculados al comercio, alojamiento y otros servicios”, explicó.

No obstante, el Central afirmó que “de acuerdo a indicadores adelantados de alta frecuencia, durante el segundo trimestre se habría retomado la recuperación de la actividad”.

“Con datos preliminares a mayo, las importaciones de bienes de capital y las importaciones de bienes intermedios sin energéticos continúan mostrando importante dinamismo. También se observa un buen desempeño en algunos indica ores de consumo, al mismo tiempo que mejora el índice de confianza de los consumidores en el margen”, analizó el informe.

“Del lado de las exportaciones, se sostienen en niveles elevados, pero comienza a frenarse su crecimiento en el margen”, añadió.

Varios analistas grafican la situación económica uruguaya con la letra “K”, porque mientras algunos sectores ya crecen, otros siguen mostrando caída de actividad.

El BCU ve la situación en esa misma línea. “A nivel sectorial, el desempeño ha sido disímil. En efecto, en los últimos meses los sectores que han impulsado en mayor medida la actividad son los relacionados a la producción de bienes (agro, industria, construcción). Por su parte, la recuperación de aquellos relacionados a la producción de servicios aún permanece rezagada. En particular, algunos de estos sectores se vieron afectados fuertemente en el primer trimestre de este año como consecuencia de la muy mala temporada turística”, señaló.

A su vez, “en los últimos meses se ha enlentecido la recuperación de los principales indicadores del mercado de trabajo, los que aún no han alcanzado los niveles pre-pandemia”, agregó.

“En este marco el BCU continuó llevando adelante una política monetaria expansiva mediante la cual procuró abastecer la liquidez necesaria para apoyar la recuperación de la economía afectada por la pandemia de COVID-19”, aseguró en el informe.

“Cabe señalar que en junio se registró un aumento significativo de la liquidez en el mercado de dinero, como consecuencia de importantes vencimientos de Letras de Regulación Monetaria (LRM).

Las LRM son un título de deuda que utiliza el Central para quitar pesos de circulación en el mercado y no convalidar presiones al alza de los precios. Cuando esos títulos vencen (la mayoría son a corto plazo, menos de un año), esos pesos quedan disponibles en el mercado, salvo que el BCU emita más LRM, lo que se conoce como “esterilización” en la jerga. “ Esta situación requirió una continua intervención del BCU, esterilizando a través de LRM e instrumentos de sintonía fina, e interviniendo en el mercado de dinero, de forma tal de asegurar que el equilibrio de mercado se produjera en niveles de tasas de interés consistentes con la Tasa de Política Monetaria (TPM) anunciada de 4.5% anual”, indicó el Central.

La TPM es la referencia de tasas (el “precio del dinero”) en pesos para el mercado. La misma se traslada a empresas y familias a través de las tasas de interés de los bancos. Cuando la TPM baja, bajan las tasas de interés que cobran los bancos por el crédito y viceversa cuando la TPM sube.

¿Qué esperar?

El informe evaluó que todavía “existe un alto nivel de incertidumbre en la evolución futura del Producto Interno Bruto (PIB), asociado a la velocidad y magnitud de la recuperación luego del shock vinculado a la pandemia y a la potencial aparición de nuevas variantes del virus”.

“En el escenario base -es decir el de mayor probabilidad de ocurrencia-, luego de la contracción de 2020 la evolución esperada para el nivel de actividad supone una recuperación de los niveles pre-crisis sanitaria en el tercer trimestre de 2021”, afirmó el BCU.

Locales comerciales cerrados en 18 de Julio por la pandemia del COVID-19. Foto: Gerardo Pérez (Archivo)
Locales comerciales cerrados en 18 de Julio por la pandemia del COVID-19. Foto: Gerardo Pérez (Archivo)

“A nivel de componentes del gasto, se espera que durante 2021 el crecimiento sea impulsado por la recuperación de la inversión privada, que incluye la inversión vinculada a la planta de celulosa, del gasto público y de las exportaciones. Las exportaciones continuarían contribuyendo a la expansión del PIB en 2022, a lo que se suma el crecimiento del consumo privado doméstico”, agregó.

En cuanto a los riesgos para la economía uruguaya, el único que en el BCU “se identifica como uno con un impacto potencial sobre la actividad medio-alto” y con una probabilidad “media” de ocurrencia, es “si el ritmo de contagios se vuelve a acelerar, al influjo de nuevas variantes del virus que ingresen a nuestro país, podrían ser necesarias nuevas medidas de restricción a la movilidad, afectando la oferta y la demanda de varias actividades. Por otra parte, este riesgo se puede ver mitigado por la rápida expansión del proceso de vacunación, el que derivaría en menores niveles de contagios y muertes en las próximas semanas”.

Combustibles arriesgan meta

Respecto a la inflación, el BCU preveía que se ubicara en 6,3% al cierre del año en el reporte anterior. Ahora, el Central señaló que “para 2021, existe una corrección al alza del entorno de 1 punto porcentual” (es decir por encima de 7%) “en virtud del mayor nivel del punto de partida, determinado por el ajuste de combustibles y el aumento de los precios internacionales de commodities, factores no incluidos en el Informe de Política Monetaria anterior”. La meta del gobierno es que la inflación se ubique entre 3% y 7%. Pese a que podría terminar este año fuera de la meta, el BCU remarcó que “en el horizonte de política monetaria”, esto es a dos años, la suba de precios se ubicaría en “valores cercanos a 5%”. La meta oficial a partir de septiembre de 2022 es entre 3% y 6%.

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