La sorpresiva decisión del Banco Central (BCU) de aumentar la tasa de referencia en pesos hasta un 10% anual, repercutió ayer en el mercado de cambios, donde se desplomó el precio del dólar hasta su menor valor desde el 11 de noviembre.
En efecto, los agentes del mercado percibieron que la medida adoptada por el Comité de Política Monetaria del BCU priorizaba los rendimientos e inversiones en moneda local y en la jornada de ayer se apuraron a deshacerse de sus dólares ante la posibilidad de que la divisa pierda aún más valor.
Como agregado, desde hace varias jornadas los bancos públicos -que eran los principales demandantes de dólares- casi que no han participado de la operativa.
En ese marco, el precio del dólar en el mercado mayorista -interbancario- cerró ayer en promedio en $ 23,60, 1,7% por debajo del cierre del lunes ($ 24,004), y 3,1% más barato que la cotización de fines de 2008, cuando era $ 24,35.
En la víspera, el tipo de cambio se transó casi siempre en baja, e incluso, en un momento de la tarde se llegó a comercializar a un valor aún menor al cierre: en $ 23,55.
Las ventas de los bancos privados se canalizaron ayer para invertir en títulos de deuda en pesos a tasas atractivas, o en unidades indexadas a la inflación.
Operadores de mesas de cambios comentaron que "es difícil entender la lógica del BCU" ya que días atrás compró dólares a una cotización de $ 24,25, y en las últimas jornadas dejó que se desplome el dólar a niveles muy inferiores, dejando al mercado prácticamente sin compradores.
El corredor de bolsa Andrés Escardó sostuvo que no es una señal adecuada del BCU la decisión de subir a 10% la tasa de interés, en momentos en que los gobiernos centrales ante claras señales de debilidad de las presiones inflacionarias -baja de los precios de los alimentos y energía- están relajando sus políticas monetarias.
También el Banco República redujo ayer muy fuerte sus pizarras, desde $ 23,70 a $ 23,20, la punta compradora, de $24,25 hasta $ 23,80 la cotización vendedora.