INFORME

¿Cuál es la situación de los bancos en Uruguay y cómo comparan sus riesgos ante la región?

Análisis de Standard & Poor’s sostiene que el sector “está recuperando su camino hacia la normalidad” y evaluó los riesgos que hay en 16 países de la región (incluido Uruguay).

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Billetes de un dólar. Foto: EFE

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La calificadora de riesgo Standard & Poor’s (S&P) realizó un informe sobre la situación del sector bancario en América Latina (al que accedió El País) en el que sostuvo que el sector “está recuperando su camino hacia la normalidad” y evaluó los riesgos que hay en 16 países de la región (incluido Uruguay).

“La rentabilidad de los sistemas bancarios de Brasil y México ha sido la más resiliente entre los mayores sistemas bancarios de la región, seguida de la de los bancos chilenos. La pandemia afectó la rentabilidad de los bancos colombianos y peruanos de manera más significativa debido a sus elevadas provisiones derivadas del impacto de la pandemia en sus economías y también debido a que entraron en la crisis con un desempeño más débil de su calidad de activos”, señaló el informe titulado “Alentadores signos de estabilidad”.

Según S&P, “los bancos de América Latina pueden lidiar con las mayores tasas de interés como lo hicieron en el pasado. Aunque podrían transferir el aumento en los costos de fondeo a sus acreditados, esto presionaría la capacidad de pago de hogares y empresas y también la calidad de activos de los bancos”.

El informe analizó que “las moratorias sobre préstamos están retrasando el deterioro de los índices de cartera vencida y los bancos están viendo un desempeño más fuerte de la calidad de activos de lo que esperábamos. Sin embargo, consideramos que persisten los obstáculos: Elevados niveles de informalidad y condiciones frágiles para las pymes presionarán las carteras de crédito de las instituciones financieras a medida que se disipan las medidas gubernamentales de apoyo”.

No obstante, agregó que “el repunte económico que esperamos en América Latina (+5,9% este año) es un factor crucial que podría ayudar a amortiguar el desempeño de la calidad de activos”.

De todas formas, la calificadora dijo que “un importante riesgo a la baja para el crecimiento en la región será el potencial de episodios de inestabilidad social que podría afectar la inversión debido al enorme impacto de la recesión derivada de la pandemia en los hogares de menores ingresos bajo condiciones políticas ya polarizadas en la mayoría de los países latinoamericanos”.

¿Qué dice el informe sobre Uruguay? El apartado sobre Uruguay del informe sobre la industria bancaria de S&P se titula “El sistema bancario es resiliente a los impactos de la pandemia”.

Según la calificadora, los “indicadores de calidad de activos (créditos) se mantendrán manejables en los siguientes 12 a 18 meses, pero su trayectoria dependerá del impacto del COVID-19 en la capacidad de pago de varios sectores económicos”.

Añadió que “en 2020 y el primer semestre de 2021, la cartera vencida (créditos impagos sobre el total) estuvo contenida gracias a las medidas regulatorias de apoyo al sistema financiero (como la extensión de vencimientos de crédito existentes productivos sin sanciones)”.

Standard & Poor's. Foto: Archivo El País
Standard & Poor’s. Foto: Archivo El País

Por otro lado, S&P analizó que “la inflación en torno a 7.5% para 2021 y la extensa dolarización aún limitan la flexibilidad de la política monetaria de Uruguay. Más del 50% de los créditos de residentes y más del 70% de los depósitos de residentes están denominados en dólares”.

A su vez, “la dolarización significativa de la economía y algunas concentraciones de préstamos a sectores y clientes aumentan los riesgos. Los créditos a los sectores agrícolas representan un 15% del total de la cartera”, afirmó.

La agencia espera que la economía uruguaya crezca 3,2% este año y el próximo “respaldada por la recuperación de la demanda externa, mayores precios de las materias primas, el repunte gradual del consumo y el avance constante del programa de vacunación; así como las inversiones en infraestructura. La recuperación en sectores clave como el turismo será más lenta debido a las restricciones relacionadas con la pandemia y la alta dependencia de la recuperación en Argentina y Brasil”.

S&P indicó que “el acceso del sector privado al crédito aún es bajo, en torno a 29% del Producto Interno Bruto (PIB), y se mantendría así en los próximos 12 a 18 meses. Sin embargo, esperamos un crecimiento nominal del crédito de 10% a 12% en los siguientes dos años, debido a la depreciación del peso uruguayo, la alta inflación y el crecimiento económico esperado. El Banco Central redujo el requerimiento de encajes (porcentaje de los depósitos que los bancos deben inmovilizar y no pueden destinar a préstamos) para créditos otorgados en pesos uruguayos para incentivar el crecimiento del crédito y reducir la dolarización”.

En tanto, la calificadora consideró que “el amplio consenso político y sus instituciones estables y bien establecidas han anclado la estabilidad económica, y que así seguirá siendo”.

Según el informe, “la rentabilidad de los bancos estará presionada en los próximos trimestres por menores retornos en los portafolios de inversión, dadas las mínimas tasas de interés internacionales y los estrechos márgenes. La liquidez excedente se asigna principalmente a instrumentos del Tesoro de Estados Unidos. Sin embargo, las ganancias en las fluctuaciones cambiarias compensarán lo anterior debido a la amplia posición activa en dólares de la mayoría de los bancos y al crecimiento del crédito si la economía se recupera”.

Por último, el sistema bancario uruguayo está “fondeado principalmente con depósitos estables. En 2020, la base de depósitos aumentó 23% en términos nominales, y la base de depósitos de no residentes representó el 10% del total de depósitos, principalmente de argentinos, dadas las dificultades financieras del país”, sostuvo Standard & Poor’s.

Uruguay con riesgo medio

En el informe, S&P hace un análisis de riesgo de la industria bancaria por país (sobre los principales riesgos y tendencias para los sectores bancarios), en el que asigna un puntaje del 1 al 10, siendo 1 el riesgo más bajo y 10 el riesgo más alto. El país de América Latina que tiene la industria bancaria con el riesgo más bajo, es Chile con un puntaje de 3. Luego vienen México, Panamá y Perú con 5 puntos y Trinidad y Tobago, Colombia, Brasil y Uruguay con 6, es decir un riesgo medio. Guatemala tiene un puntaje de 7, El Salvador, Honduras, Costa Rica, Jamaica y Paraguay tienen 8 puntos, mientras que Bolivia y Argentina son los que tienen los sistemas bancarios con riesgos muy altos con un puntaje de 9 (los más elevados de la región).

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