Sarkozy cambió el nombre del partido

Va por votos de extrema derecha

En un sentido, fue un esfuerzo por darle una nueva marca a un partido que sufrió una derrota electoral, escándalos y divisiones internas en los últimos años. 

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Nicolás Sarkozy habló en el congreso fundacional. Foto: EFE

Pero, al adoptar un nombre que juega mucho más directamente con la historia y el nacionalismo francés —alusiones a la República se retrotraen a la Revolución Francesa— el partido también ofrece la prueba más reciente de la manera cómo el extremista de derecha Frente Nacional da nueva forma a la política en Francia, dos años antes de la próxima elección presidencial.

Los analistas indicaron que la estrategia de Sarkozy es intentar conquistar parte del atractivo del Frente Nacional y su líder carimástica, Marine Le Pen, en parte, a través de giros políticos a la derecha en temas sociales y la inmigración, y en parte, a través del simbolismo.

Los nuevos denominados Republicanos se van a enfocar en "algunos de los asuntos del Frente Nacional, con la finalidad de atraer a algunos de los votantes de ese partido, pero no de una manera que sean acusados de tener las mismas plíticas que el Frente Nacional. Por ello, van a decir: Nosotros somos los Republicanos y ellos no lo son", señaló Jerome Fourquet, de IFOP, una de las principales empresas encuestadoras de Francia.

Francia no es el único país europeo que ha visto pasar su centro de gravedad hacia la derecha. El primer ministro David Cameron y su Partido Conservador ganaron una mayoría directa en las elecciones del Reino Unido, el mes pasado.

Polonia eligió a un nuevo presidente que se situó a la derecha del actual mandatario. Partidos de extrema derecha ponen presión a gobiernos de centro-derecha y centro-izquierda en Suecia y Holanda, entre otros países.

Al mismo tiempo, algunos partidos de centro-izquierda —incluyendo a los socialistas que gobiernan en Francia— se corrieron más hacia el centro político, al menos en temas económicos.

"Hay un fenómeno aquí de moverse hacia la derecha que hemos visto en otros países europeos", dijo Fourqet, antes de agregar: "La derecha sigue estando en la derecha, pero la izquierda está menos a la izquierda que antes".

Sin embargo, en ningún lugar la ascendencia de la derecha ha sido tan marcada como en Francia. No solo el Frente Nacional ha tenido sostenido incremento en la participación de los votos en las elecciones a todos los niveles desde que Le Pen asumió el liderazgo del partido de su padre, Jean-Marie Le Pen, en 2011, sino también ha logrado encontrar posiciones políticas que las encuestas y los resultados de las elecciones locales sugieren que atraen a más votantes, al dar respuesta a sus preocupaciones cotidiandas de maneras que los partidos más atrincherados no han logrado hacerlo.

Frente light.

El tono de Los Republicanos para limitar la inmigración y especialmente los beneficios para quienes deciden ir a Francia, así como de vedar el uso de símbolos religiosos en la vestimenta en universidades, incluyendo prohibir el velo con el que las musulmanas cubren su cabeza, es una respuesta clara al éxito de las posiciones contrarias a la inmigración que sostiene el Frente Nacional. Debido a que la palabra inmigrante, con frecuencia en Francia es sinónimo de musulmán, también juega en la visión del Frente Nacional de que en el país ocurre una islamización que causa temor.

Posiciones como esas han llevado a varios analistas a referirse a los recién constituidos Republicanos como el Frente Nacional Light o Le Pen Light. Esas sugerencias desconciertan a los conservadores más centristas que se irritan ante tales insinuaciones.

"Considero que es una forma muy extraña de mirar", dijo Nathalie Kosciusko-Morizet, la vicepresidenta de Los Republicanos y miembro del Parlamento de Francia, quien señaló que su partido comprende a un amplio grupo de conservadores y centristas.

"Resulta tanto un error estratégico como una debilidad moral salir corriendo detrás del Frente Nacional bsucando votos", afirmó. "Es una debilidad moral porque no está en nuestra tradición y nunca lo estará, y es un error estratégico porque no convenceremos a los votantes que tienen escepticismo por los políticos y los ven como insinceros".

Los enfoques de Kosciusko-Morizet no parecen poder frenar a otros republicanos, quienes están dispuestos a usar un lenguaje que no se distingue dede de Le Pen.

En una reunión de Los Republicanos,en las afueras de París, realizada hace ocho días, Laurent Wauquiez, el secretario general del partido, dijo que los extranjeros llegan a Francia "no para encontrar trabajo, sino para beneficiarse de nuestro sistema de servicios sociales. Esto no puede continuar".

POSTURAS Y PANORAMA

Leyes más flexibles para empleo.


Los socialistas que gobiernan, liderados por François Hollande y Manuel Valls, han abrazado un programa económico que acepta un enfoque menos proteccionsita y proclive a una flexiblización de las leyes laborales con la finalidad de permitir que haya un movimiento más flexible del mercado de empleo. Son enfoques más cercanos a los conservadores y también abrazados por Sarkozy.

Por tanto, con muchos partidos corriéndose, de una manera u otra, hacia la derecha, la mayor esperanza de Los Republicanos sería presentarse como defensores de los valores tradicionales franceses y de un enfoque duro sobre la inmigración y el Islam, pero más responsables que Marine Le Pen en la economía, indicó Etienne Schwiesguth, de Sciences Po. “Hay gente que teme lo que significaría que el Frente Nacional llegara al gobierno y Marine Le Pen fuera presidenta, pese a que son atraídos por las posiciones de ésta en inmigración y seguridad”. [the new york times]

Expresidente tiene difícil perspectiva.


Tras su derrota en 2012, Nicolas Sarkozy se retiró de la escena política y su partido UPM se derrumbó. Estallaron casos judiciales y varios responsable resultaron inculpados, principalmente en un caso de sobrecostos en la campaña del expresidente, quien desmintió toda relación con las malversaciones.

Además del procedimiento, judicial, la campaña dejó a la UMP sumida en grandes dificultades financieras con una deuda calculada en un monto superior a 70 millones de euros.

La UMP obtuvo buenos resultados en las últimas elecciones locales, en marzo, aunque se benefició de la baja de popularidad del gobierno socialista, que no logra reducir el desempleo.

A nivel interno, las armoniosas relaciones de las que la fuerza política hace gala podrían no ser más que una fachada, habida cuenta de las diferencias existentes entre Sarkozy y los otros dirigentes del partido.

Las cosas no pintan fáciles para Sarkozy: casi tres cuartas partes de los franceses no desean que se presente a las próximas elecciones presidenciales, según indicó una encuesta reciente.

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