Bagdad - La violencia alcanzó hoy niveles sin precedentes en Bagdad con la masacre a sangre fría de 42 sunitas, seguida de un doble atentado contra un lugar de culto chiita en el que murieron 19 personas y 59 más resultaron heridas.
Por otro lado, cuatro soldados estadounidenses fueron formalmente acusados de violación y asesinato en relación a la matanza de cuatro miembros de una familia en la localidad iraquí de Mahmudiyah, y un quinto por no haber informado a sus superiores de estos hechos.
Por la mañana un grupo de hombres vestidos de civil y encapuchados penetraron en un barrio de mayoría sunita de la capital, establecieron falsos cordones policiales, irrumpieron en las casas y asesinaron a al menos 42 personas.
El jeque Mahmud al Sudani, imán chiita de la mezquita de Fatima Zahra, del barrio de Yihad, afirmó que se trata de un acto de represalia luego de los diversos ataques de que ha sido objeto su comunidad. "Estos últimos cinco meses, vecinos chiitas han sido asesinados o echados del barrio", afirmó el jeque, del movimiento radical chiita de Moqtada Sadr.
"La gota que derramó el vaso fue el ataque contra nuestra mezquita el sábado, durante la cual mi asistente fue herido", aseguró al Sudani. Una bomba escondida en un autobús había estallado ese día frente a la mezquita y había causado 7 muertos y 17 heridos.
Por su parte, el jeque Abdelsamad al Obeidi, imán de la mezquita sunita Fakhri Chanshal, acusó al Ejército de Mehdi, la milicia del jefe radical chiita Moqtada Sadr, y censuró al "gobierno que permanece con los brazos cruzados".
Algunas horas más tarde, 19 personas murieron y 59 resultaron herida en un doble atentado con coche bomba perpetrado cerca de un lugar de oración chiita, el Husseiniyat Aal-al-Bait, en el barrio de Kasra, en Bagdad. En un comunicado, el presidente iraquí, Jalal Talabani, pidió moderación.
"Hoy estamos al borde de un abismo al que no queremos que caigan los iraquíes: el del asesinato en base a la identidad y la masacre de inocentes sin razón", subrayó Talabani. Moqtada Sadr, cuyas milicias son señaladas como posibles responsables en estos hechos, abogó por una reunión extraordinaria del Parlamento y por un encuentro de urgencia de los responsables políticos "para hacer cesar la efusión de sangre de los iraquíes y evitar una guerra civil".
Por otro lado, doce personas murieron en diversos ataques en el país, entre ellas dos religiosos sunitas en Samarra (norte de Bagdad), mientras que tres cuerpos de personas ejecutadas a tiros fueron encontrados en el sur de la capital.
Paralelamente, cuatro soldados norteamericanos fueron acusados por su "presunta participación en la violación de una joven iraquí y de su asesinato junto con tres miembros de su familia", indicó el ejército estadounidense, precisando que al quinto sólo se le acusa de "haber fallado en su deber militar al no informar de la violación y los asesinatos de estos civiles".
Un comunicado militar indicó que todos estos soldados fueron culpados de "complot con el ex soldado Steven D. Green para cometer crímenes". Green, de 21 años, fue acusado formalmente el 4 de julio por la justicia civil en Estados Unidos de violación y de tres asesinatos, en un caso que ha causado indignación en Estados Unidos y en Irak, donde el gobierno de Nuri al-Maliki pidió participar en la investigación así como el fin de la inmunidad de los militares norteamericanos.
El ex soldado Steven D. Green fue, según un documento del FBI, asignado los días 11 y 12 de marzo a un puesto de control cerca de la ciudad de Mahmuhiyah, a 30 km al sur de Bagdad. Según los testimonios, Green se dirigió hacia la habitación donde se encontraban una mujer, un hombre y una niña, y salió declarando: "los acabo de matar, están todos muertos". Green y otro soldado violaron entonces a la joven que buscaban, luego el primero la mató de dos o tres disparos de fusil.
AFP