VIOLENCIA

Violencia y horror en México: matan a nueve miembros de una familia, seis de ellos niños

Fallecieron nueve personas de la familia LeBarón, entre ellos seis niños. Todos eran norteamericanos y Donald Trump ofreció su apoyo.

Ataque a familia mormona en México. Foto: captura.
VIDEO: Ataque a familia mormona en México.

Tres mujeres y seis niños han muerto asesinados en un ataque de un grupo armado, en una carretera entre los Estados de Chihuahua y Sonora, en el norte de México. Entre los niños fallecidos hay uno de 11 años, una de ocho y dos gemelas de un año. Así lo informó un familiar de los asesinados, Julián LeBarón, conocido activista de la zona. Al menos una prima, Rhonita LeBarón, y cuatro de sus hijos están entre los asesinados. Todas las víctimas, de una familia mormona, tienen la nacionalidad mexicana y estadounidense.

El secretario de Seguridad, Alfonso Durazo, ha informado de que otros seis menores resultaron heridos y otra estaría desaparecida, aunque LeBarón ha dicho que ya han encontrado a todos. Solo uno de los heridos está grave, con un disparo en la espalda, aunque “fuera de peligro”. Cinco de los heridos fueron trasladados a Arizona.

Durazo ha explicado que “se trata de una zona en disputa entre diversos grupos criminales. Hay una célula vinculada al cartel del Pacífico (Sinaloa), que tiene una presencia relevante en Agua Prieta”, esto es, en la ciudad fronteriza más cercana. “También tiene presencia en la parte de la sierra, en los límites de Chihuahua y Sonora”, ha añadido Durazo. “También hay grupos del lado de Chihuahua que pretenden tomar el control en zonas de Sonora”. Durazo ha informado de que “el convoy pudo ser confundido por estos grupos”.

El presidente, Andrés Manuel López Obrador, ha matizado después que “hay que aclarar si los mataron sin saber quiénes eran o si fue un ataque directo”.

Los miembros de la familia mormona encabezada por Julián LeBarón. Foto: El País
Los miembros de la familia mormona encabezada por Julián LeBarón. Foto: El País

La tragedia ha golpeado con fuerza nuevamente a la familia LeBarón. En 2009, Julián LeBarón se convirtió en un improbable defensor de los derechos humanos en el nivel nacional. El agricultor fue una de las principales voces que exigieron el fin de la violencia provocada por el combate del Estado a los grupos de la delincuencia organizada. Su papel cobró notoriedad entonces porque fue una de las pocas víctimas dispuestas a dar la cara para explicar cómo la violencia había roto sus vidas. Diez años después, Julián LeBarón ha vuelto a narrar un horror que no cesa.

La escena del crimen.

“Hemos sufrido el riesgo en todo el país...Todos los mexicanos hemos sido cómplices porque tenemos al Gobierno más grande y más caro de nuestra historia que ha sido incapaz de dar seguridad a los mexicanos y de ofrecer justicia”, ha dicho LeBarón ayer a la periodista Carmen Aristegui. Él estuvo entre los primeros en llegar a esta desoladora escena del crimen en un camino de tierra que conecta la comunidad mormona en Galeana con otra en el vecino Estado de Sonora. LeBarón pidió el auxilio de las autoridades locales a la una de la tarde, pero estas tardaron en responder cuatro horas hasta que los primeros militares llegaron a la zona. Esta madrugada, un helicóptero de las fuerzas armadas evacuó a cinco de los heridos a un hospital en Arizona. “Todos deberían estar interesados en resolver este caso. ¿Quiénes fueron? ¿Dónde viven estas personas? ¿Por qué lo hicieron?”

El 2 de mayo de 2009, Erick LeBarón, de 17 años, fue secuestrado en esa zona de Chihuahua. Sus captores exigieron un millón de dólares de rescate. La gran familia mormona se negó a pagar. Erick fue liberado una semana después.

Esta experiencia dejó una peligrosa herencia en el seno de la familia. Benjamín LeBarón, de 32 años, uno de los hermanos de Erick y Julián, se convirtió en activista y líder comunitario en Sociedad Organizada Segura (SOS Chihuahua). La organización exigió el fin de la violencia provocada por el combate al narcotráfico. Benjamín fue asesinado en julio de 2009 junto a su cuñado, Luis Widmar, por 17 sicarios que entraron a su casa y se los llevaron. Una década después, se cree que los homicidios fueron para silenciarlos.

Los LeBarón pertenecen a la Iglesia del Primer Nacido, una escisión fundada en Chihuahua en 1924 de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Los primeros colonos huyeron de la prohibición de la poligamia instaurada en la iglesia mormona en 1890. Eso fue lo que hizo que algunos llegaran al norte de México en los años 20 del siglo pasado. Entre ellos Joel y Ervil LeBarón. Este último murió en una prisión de Utah acusado del asesinato de varios de sus rivales dentro de la iglesia. En la actualidad, la comunidad LeBarón de Galeana está compuesta por unas 5.000 personas, según Julián.

Después de esos dos asesinatos, Julián LeBarón se convirtió en uno de los protagonistas de la Caravana por la Paz con Justicia y Dignidad de marzo de 2011.

Disputas.

El movimiento, compuesto por unas 600 personas, familiares de desaparecidos y asesinados, viajó por varios Estados de México para transmitir con urgencia la necesidad de un cambio en la estrategia de seguridad. “Hemos llegado al epicentro del dolor. En este viaje, además de ser testigos de la tragedia, hemos construido humanidad. Los miembros de la caravana hemos aprendido del dolor del otro”, dijo en junio Julián LeBarón al arribar con el grupo a Ciudad Juárez, escenario de cientos de feminicidios y miles de asesinatos durante el Gobierno de Felipe Calderón (2006-2012).

La familia se ha visto envuelta en polémicas con agricultores. La disputa por el agua ha sido el motivo de estos enfrentamientos. Los campesinos, organizados en la asociación El Barzón, han peleado por el uso de pozos, un bien escaso en el seco norte de México. Los campesinos de chile, soja, manzana y alfalfa han acusado a los LeBarón de apropiarse de al menos 14 fuentes con las que riegan los nogales de las colonias mormonas en una zona donde el líquido es escaso. (Con información de El País de Madrid)

Las armas que llegan al sur

Ovidio Guzmán, conocido como El Ratón, de 29 años, uno de los hijo de Joaquín “Chapo” Guzmán fue detenido en un tiroteo en Culiacán, la capital de estado mexicano de Sinaloa, el 18 de octubre, pero poco después fue dejado en libertad por las autoridades, que argumentaron el riesgo de una masacre y admitieron que el operativo se realizó de una manera deficiente.

A raíz de ese hecho, Donald Trump conversó con Andrés López Obrador y le planteó el apoyo militar de Estados Unidos. López Obrador recalcó que no quería la intervención de Estados Unidos e insistió, en más de una ocasión, en que se debería respetar la soberanía de México. Asimismo, señaló que su vecino del norte debía desarrollar acciones para frenar el tráfico de armas hacia el sur, debido a que muchas de las bandas criminales cuentan con armamento adquirido en Estados Unidos.

Trump ofrece a militares capacitados para ganar

El crimen de la familia LeBarón despertó ayer, no obstante, al peor de los fantasmas de México: Donald Trump. Aprovechando la doble nacionalidad de las víctimas, Trump sacudió el tablero político de ambos países con una serie de mensajes que los bienintencionados tenderán a interpretan como un ofrecimiento y todo aquel que siga mínimamente de cerca la relación de ambos Gobiernos, verá como una crítica y amenaza: “Si México necesita o requiere ayuda, Estados Unidos está listo, dispuesto y capacitado para involucrarse y hacer el trabajo de manera rápida y efectiva. ¡A veces necesitas un Ejército para derrotar a un Ejército!”, tuiteó Trump, sugiriendo en unos caracteres la incapacidad de las autoridades mexicanas para poner freno al crimen organizado.

“Este es el momento para que México, con la ayuda de Estados Unidos, libere la guerra a los carteles de la droga y los borre de la faz de la tierra. ¡Simplemente esperamos una llamada de su nuevo gran presidente”, sostuvo.

López Obrador, cuestionado en directo por las palabras de Trump, evitó cualquier atisbo de controversia, pero rechazó su particular ofrecimiento: “La política se inventó para evitar la guerra”, dijo el mandatario mexicano, que a última hora de la mañana habló por teléfono con su par: “A través del presidente Trump, envié mi más profundo pésame a los familiares y amigos de quienes fueron asesinados en los límites de Chihuahua y Sonora. Le agradecí su disposición de apoyarnos y le informé de que las instituciones del Gobierno de México actúan para hacer justicia”, tuiteó López Obrador.

Así, la presión de Trump ya no solo va dirigida a contener la migración, especialmente centroamericana, sino también pone a México además ante un dilema, abrazar la estrategia de la confrontación al crimen organizado, practicada en los Gobiernos de Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón, o profundizar en su apuesta por un camino distinto, aún sin aclarar. (Con información de El País de Madrid)

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