POSICIÓN

Vaticano califica la eutanasia de crimen contra la vida humana

“La eutanasia es un crimen contra la vida humana porque, con tal acto, el hombre elige causar directamente la muerte de un ser humano inocente”, señaló.

Vaticano: por primera vez en dos meses la plaza de San Pedro se abrió al público para una misa. Foto: Reuters
Vaticano: un nuevo documento en defensa de la vida. Foto: Reuters

El Vaticano afirmó que “la eutanasia es un crimen contra la vida humana”, “acto intrínsecamente malo, en toda ocasión y circunstancia”, y criticó a los países que la autorizan con sus leyes porque “son cómplices de este grave pecado”.

“La eutanasia es un crimen contra la vida humana porque, con tal acto, el hombre elige causar directamente la muerte de un ser humano inocente”, señaló, ayer martes, la Congregación para la Doctrina de la Fe en la “Carta Samaritanus Bonus”.

“Aquellos que aprueban leyes sobre la eutanasia y el suicidio asistido se hacen, por lo tanto, cómplices del grave pecado que otros llevarán a cabo”, indica. Las “leyes que legitiman formas de suicidio asistido y de eutanasia voluntaria de los enfermos más vulnerables” niegan “los límites éticos y jurídicos de la autodeterminación del sujeto enfermo, oscureciendo de manera preocupante el valor de la vida humana en la enfermedad, el sentido del sufrimiento y el significado del tiempo que precede a la muerte”.

La Congregación para la Doctrina de la Fe destaca que “no existe el derecho al suicidio ni a la eutanasia”, ni tampoco a lo que llaman “aborto preventivo”, el que se practica con el feto para evitar que un niño nazca con malformaciones o muera a los pocos días por enfermedades incurables.

El único derecho, argumenta, es el de “tutelar la vida y la coexistencia entre los hombres”.

“Nunca le es lícito a nadie colaborar con semejantes acciones inmorales o dar a entender que se pueda ser cómplice con palabras, obras u omisiones”, justifica.

En este sentido, “el personal médico y los otros agentes sanitarios -fieles a la tarea de estar al servicio de la vida y de asistirla hasta el final- no pueden prestarse a ninguna práctica eutanásica ni siquiera a petición del interesado, y mucho menos de sus familiares”. Ayudar a un enfermo a morir, aunque este lo pida, es un acto que no reconoce la autonomía del paciente y demuestra un desconocimiento “del valor de su libertad”.

“Se decide al puesto de Dios el momento de la muerte. Por eso, aborto, eutanasia y el mismo suicidio deliberado degradan la civilización humana, deshonran más a sus autores que a sus víctimas y son totalmente contrarias al honor debido al Creador”, expone el documento.

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