LA LUCHA CONTRA EL VIRUS

La vacuna de AstraZeneca ahora en duda en EE.UU.; empresa actualizará datos en 48 horas

Sorteadas las dudas en la Unión Europea, ahora es Estados Unidos el que pone reparos a esta vacuna por usar información desactualizada sobre su eficacia.

AstraZeneca: en Europa varios países retomaron su aplicación tras los informes de la OMS y la EMA que avalaron su seguridad. Foto: AFP
AstraZeneca: en Europa varios países retomaron su aplicación tras los informes de la OMS y la EMA que avalaron su seguridad. Foto: AFP

A la vacuna desarrollada por el laboratorio sueco AstraZeneca y la Universidad británica de Oxford los problemas aún le persiguen. Sorteadas las dudas en la Unión Europea que llevó a que varios países suspendieran su aplicación, ahora es Estados Unidos el que pone reparos a esta vacuna por usar información desactualizada sobre su eficacia.

AstraZeneca anunció ayer martes que dará a conocer en 48 horas los resultados más actualizados. En un comunicado, la compañía explicó que los resultados dados a conocer el lunes eran un “análisis provisional” con datos de hasta el 17 de febrero, pero que “inmediatamente” contactarán con el Consejo de Monitoreo de Datos y Seguridad (DSMB, por sus siglas en inglés), integrado por un panel de expertos independiente que asesora al Gobierno de Estados Unidos, para darle cifras actualizadas.

El anuncio se produce después de que el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID, por sus siglas en inglés) indicó que la junta de monitoreo encargada de garantizar la seguridad y precisión del ensayo expresó su preocupación por la posibilidad de que la compañía pudiera estar dando una imagen “incompleta” de la efectividad de la vacuna.

“Probablemente sea una muy buena vacuna”, declaró el doctor Anthony Fauci, asesor médico sobre el COVID-19 del presidente Joe Biden y director del NIAID, al programa Good Morning America de ABC News. “Si los miras, los datos son realmente muy buenos, pero cuando los pusieron en el comunicado de prensa no eran completamente precisos”.

La reprimenda pública supone el último revés para la vacuna, que inicialmente fue aclamada como un hito en la lucha contra la pandemia de COVID-19, pero que ha sido perseguida por dudas sobre su efectividad y posibles efectos secundarios.

Según los datos que AstraZeneca/Oxford hizo públicos este lunes, la vacuna tuvo un 79% de efectividad en la prevención de enfermedades sintomáticas en el gran ensayo que también se llevó a cabo en Chile y Perú.

También informó que fue un 100% eficaz contra formas graves o críticas de la enfermedad y la hospitalización, y no planteó un mayor riesgo de coágulos sanguíneos.

Las vacunas rivales de Pfizer y Moderna -que usan también la llamada tecnología de ARN mensajero (ARNm)- produjeron tasas de eficacia cercanas al 95% cada una, muy por encima del 50% de referencia establecido por los reguladores globales.

Vacuna de AstraZeneca. Foto: Reuters
Vacuna de AstraZeneca. Foto: Reuters

La vacuna de AstraZeneca se enfrenta a cuestionamientos desde fines del año pasado, cuando publicó datos con diferentes lecturas de eficacia debido a un error de medición. Un análisis posterior sugirió que el intervalo de dosificación en lugar de la cantidad de dosis administrada era el responsable de la diferencia.

La confianza en la vacuna recibió un nuevo golpe este mes, cuando más de una docena de países, sobre todo en Europa, suspendieron su administración de forma temporal después de que fue relacionada con un trastorno poco común de la coagulación de la sangre en un número muy pequeño de personas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la EMA, el regulador de medicamentos de la Unión Europea, dijeron que la vacuna es segura, y los países que la habían suspendido retomaron su aplicación.

Pfizer desarrolla un fármaco contra el covid que se suministra vía oral
Pfizer. En el último año la compañía logró una capitalización de US$ 25.000 millones gracias al desarrollo de su vacuna.

La farmacéutica estadounidense Pfizer inició un ensayo clínico en Estados Unidos para comprobar la efectividad de un fármaco contra el COVID-19 que se administra por la vía oral. Pfizer explicó que su fármaco, llamado PF-07321332, ha demostrado en estudios in vitro ser un “potente inhibidor de proteasas con actividad antiviral contra el SARS-CoV-2” y otros coronavirus, lo que sugiere su “potencial” para el tratamiento contra el COVID-19 y otras “amenazas”. “Hemos diseñado PF-07321332 como una potencial terapia oral que podría ser recetada con la primera señal de infección, sin requerir que los pacientes sean hospitalizados o estén en cuidados críticos”, dijo el jefe científico de la empresa, Mikael Dolsten, citado en la nota.

Los inhibidores de proteasas son un grupo de fármacos que inhiben las encimas que necesita un virus para replicarse en las células humanas, y han sido utilizados para tratar otros patógenos virales como el VIH y el virus de la Hepatitis C.

“Abordar la pandemia de COVID-19 requiere tanto prevención vía vacuna como tratamientos específicos para aquellos que contraen el virus. Dada la manera en que el SARS-CoV-2 está mutando y el impacto global continuado del COVID-19, parece probable que será esencial el acceso a opciones terapéuticas tanto ahora como más allá de la pandemia”, agregó.

Dolsten agregó que se está evaluando otro inhibidor de proteasas llamado PF-07304814 que se administra por vía intravenosa y que podría convertirse en una “nueva opción de tratamiento para pacientes hospitalizados”.

“Juntos, los dos (fármacos) tienen potencial para crear un paradigma de tratamiento íntegro que complemente a la vacunación en los casos en que todavía ocurra la enfermedad”, sostuvo el experto, destacando que es el primer inhibidor de proteasas de administración oral que se investiga para el COVID-19.

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